Abr
6
Detectado el primer programa malicioso para cajeros automáticos
El informe califica este suceso como excepcional y, aunque se detectó a finales de 2008, no se difundió ampliamente hasta la primavera de 2009.
Según informa Kaspersky, se trata del primer programa malicioso que ataca a los cajeros automáticos y permite a los delincuentes retirar todos los fondos del cajero o obtener datos de las tarjetas utilizados en el dispositivo.
Este fabricante considera que el programa malicioso fue diseñado para atacar cajeros automáticos en Rusia y Ucrania.
Entre otras innovaciones de los ciberdelincuentes en 2009, Kaspersky destaca que a las tradicionales estafas a través de phising, se ha sumado la creación de las llamadas web «grises» de servicios inexistentes a través de pago.
Los ciberdelincuentes rusos son los que más web «grises» han creado y a través de ellas ofrecen desde averiguar el paradero de una persona usando GSM, leer la correspondencia privada en las redes sociales o recopilar información.
En este sentido, señala que en 2009 detectaron 404 vulnerabilidades diferentes que afectaron a 461.828.538 ordenadores.
La mayor cantidad de este tipo de problemas se registró en el software de Microsoft, Apple, Adobe y Sun.
Hace hincapié en que los sistemas operativos móviles y el MAC captan cada vez mayor atención por parte de los creadores de virus.
En 2009 se detectaron los primeros programas maliciosos para el iPhone (Apple), el primer programa espía para Android (el sistema operativo de Goole) y se registraron los primeros incidentes causados por programas maliciosos con firmas digitales para móviles con el sistema operativo Symbian de Nokia.
Para este año, Kaspersky considera que lo ataques de ciberdelincuentes se alejarán de los sitios web para concentrarse en las redes de intercambio de archivos P2P.
Las principales causas de las epidemias seguirán siendo las vulnerabilidades de Adobe, Apple y Windows 7.
En el campo de los servicios web, señala el interés de los ciberdelincuentes por los usuarios de Google Wave mediante spam, phishing y explotación de las vulnerabilidades con la propagación de programas maliciosos.
También espera que las plataformas móviles iPhone y Android tengan un año bastante complicado.
Destaca que para el iPhone el grupo de riesgo será el de los usuarios con dispositivos liberados ilegalmente.
Abr
6
Empleo: una flor no hace primavera
La evolución del empleo en marzo ha estado muy condicionada por el calendario, con la generación de ocupación ocasional en el sector turístico por el comienzo de la Semana Santa. Lo corrobora por si solo el hecho de que la afiliación a la Seguridad Social ha avanzado en más de 28.000 personas en el sector de la hostelería, cuanto todo el sistema únicamente registra un saldo neto de avance de 22.000 cotizantes. De hecho, si analizamos los datos desestacionalizados del mercado de trabajo en marzo (corregidos de las variaciones estacionales), observamos que la afiliación a la Seguridad Social, el mejor baremo para medir el empleo mensualmente, desciende en el mes en 34.600 personas, en vez de aumentar en 22.000 como recoge el registro nominal. Con los datos de paro registrados en las oficinas públicas de empleo ocurre tres cuartos de lo mismo: aumenta en 59.300 personas de forma desestacionalizada o real, mientras que en valores nominales no corregidos lo hace sólo en 36.000. Conclusión: la mejora del empleo es coyuntural y no puede hablarse en ningún caso de giro tendencial. Una flor no hace primavera.
Cierto es que la caída anualizada de la afiliación a la Seguridad Social sigue moderándose, y ya sólo desciende un 2,6% o un 2,9% en el caso del régimen de los asalariados. Pero una caída interanual de la ocupación cercana al 3% es muy abultada aún, aunque ciertamente alejada del 6% de caídas del año pasado. Los repuntes mensuales se han concentrado, además de en la hostelería (28.000 nuevos cotizantes), en las actividades sanitarias (12.752 afiliados más ), en educación (3.682) o en actividades recreativas (2.700 adicionales). Los descensos persisten con relativa fortaleza en la industria manufacturera, con un recorte de 9.859 personas; la construcción, con 6.510 (pese a que el paro registrado detecta por vez primera una caída en el desempleo en el sector más castigado en los dos últimos años); y el comercio, con descenso de 5.290 personas.
Llama la atención, una vez más, el severo ajuste que el último día del mes se produce en algunos sectores que utilizan los periodos vacacionales (el 31 de marzo era miércoles santo) para ahorrarse las cotizaciones a la Seguridad Social: el 31 las empresas españolas dieron de baja a 134.794 personas, que en condiciones normales dan de nuevo de alta esta semana, pasadas las vacaciones. Esta práctica debe ser corregida administrativamente con sanciones, teniendo en cuenta que además se concentra en actividades controladas por el sector público, como los Ayuntamientos en el personal auxiliar de los colegios, y por la construcción.
En marzo superó por vez primera la barrera de los tres millones el número de personas que cotiza al sistema público de pensiones, pero que está en desempleo: 3.005.890, pese a que la tasa de relación afiliados/pensionistas sigue en el 2,61%. Esta tasa desciende notablemente si se excluyen los cotizantes desempleados, puesto que su situación de alta es finita por el tiempo que dura su prestación por desempleo.
Abr
6
El Euríbor cierra marzo en el nivel del 1,215%, con lo que suma tres meses de descensos
El Euríbor, tipo de interés al que se conceden la mayoría de las hipotecas en España, cerró marzo en el nivel del 1,215%, según confirmó el Banco de España, con lo que suma tres meses de descensos, tras romper en diciembre la senda bajista de catorce meses consecutivos.
El Euríbor es calculado por la Federación Bancaria Europea con los datos de las principales entidades de la zona del euro y consiste en el tipo de interés medio de contado para las operaciones de depósitos o de euros a plazo de un año.
La caída del indicador abaratará de nuevo la cuota de las hipotecas que los consumidores pagan mes a mes. En concreto, para una hipoteca media de 120.000 euros, a un plazo de 25 años y con un diferencial de 0,80%, las familias pagarán 509 euros al mes, frente a los 550 euros que pagaban en marzo de 2009. Esto supone un ahorro de 41 euros al mes y de casi 500 euros al año.
En el caso de las hipotecas con revisión semestral, la caída será de sólo de 7 euros, y el recorte anual no llegará a 100 euros. El índice se acerca cada vez más al suelo fijado por la mayoría de los expertos en el 1,20%.
El indicador mantiene la senda bajista en abril y en los tres primeros días del mes sitúa su tasa diaria en el 1,214%, con lo que la media mensual con sólo tres días de cotización se coloca en el 1,214%.
Abr
6
‘BBVA Propiedad’ se rehabilita: no quiere ser fondo, sino inmobiliaria
La semana pasada los inversores de la que ya es la segunda inmobiliaria española, el fondo BBVA Propiedad, recibían en su buzón una carta que casi seguro que no esperaban.
La gestora del producto les comunicaba que tras casi un año y medio con el fondo cerrado a suscripciones y reembolsos, volvía a abrir una ventana de liquidez «extraordinaria» para que todos los partícipes que quisieran reembolsaran sus participaciones a un valor liquidativo que no conocerán en el momento del reembolso, ya que éste se calculará al cierre de abril.
Adiós a las limitaciones
Pero, ¿por qué BBVA decide ahora dar esta oportunidad a sus inversores? Porque quiere que su producto deje de ser un fondo de inversión y eliminar así todas las limitaciones de gestión que ha de soportar por ser una institución de inversión colectiva. Y, claro, el primer paso para dejar de ser una herramienta colectiva es dejar de tener entre sus partícipes a inversores particulares.
«Ahora mismo en BBVA Propiedad no queda nadie porque sólo hay un 3% del capital en inversores minoritarios, el resto lo tiene el propio banco y lo que quiere es que se vaya la gente del fondo para así tener más libertad de movimiento», afirma Victoria Torre, de Self Bank. Por ello, permite a sus inversores salir del fondo desde ya y hasta el próximo 30 de abril sin tener que pagar ninguna comisión de reembolso.
De lograrlo, el banco podría así gestionar activamente los inmuebles que tiene en cartera sin tener que respetar las limitaciones de la CNMV (tener el 50% invertido en primera vivienda, un 10% mínimo en liquidez, entre otras). De hecho, tiene un plan B en el caso de que los pocos más de 3.000 partícipes individuales que aún tiene decidan no desprenderse de sus participaciones.
Según explica el banco en la carta que les ha remitido, «para evitar conflictos de interés la gestora está estudiando alternativas que podrían implicar la escisión del fondo en dos productos», uno para los minoristas y otro para el banco, que actualmente tiene el 96,69 por ciento del patrimonio.
Mejor vender, aunque se pierda
Queda claro que el banco quiere por tanto prescindir de los pocos minoritarios que aún quedan en BBVA Propiedad, pero la pregunta es: ¿deben los inversores complacer a la gestora del fondo? «Hubiera sido más razonable que hubieran dado la posibilidad antes, pero aun así es muy razonable salirse de un producto así porque todas las previsiones apuntan a que el precio de la vivienda seguirá cayendo», afirma Sebastián Larraza, analista de AFI.
Coincide con él Victoria Torre al afirmar que la liquidez de estos productos es muy escasa y que «a lo mejor sería bueno traspasarlo a un fondo que invierta en inmobiliarias cotizadas, si uno quiere aprovechar la futura subida del precio de la vivienda».
En todo caso, quien opte por rescatar su inversión ha de saber que lo más seguro es que lo haga con minusvalías. Desde el boom de 2006, BBVA Propiedad ha perdido un 8,53% y sólo este año se ha dejado un 1,44%. Lo mismo sucede con el resto de productos de este tipo, que en los últimos 12 meses ceden de media un 5%, según los datos de Inverco.
Peor es, sin embargo, el comportamiento que tienen las inmobiliarias cotizadas. Caen entre un 70 y un 99% desde que marcaran máximos a finales de 2006.
Abr
6
La deuda de Venezuela y Argentina, las más peligrosas del mundo
La deuda soberana de Venezuela es considerada la de mayor riesgo del mundo, mientras que Argentina le pisa los talones en la tabla de países cuyos pasivos son los más costosos de asegurar ante una eventual cesación de pagos, dijo el martes la firma CDS DataVision.
Por su parte, la complicada Grecia ha subido con fuerza en la clasificación debido a sus problemas de déficits que han remecido a la zona euro.
El sondeo trimestral de CMA sobre credit default swaps (CDS), o el coste de asegurar la deuda contra un incumplimiento o una reestructuración, reveló que el costo de asegurar los bonos soberanos de Venezuela sigue siendo el más alto del mundo, luego de superar a Ucrania en diciembre.
Venezuela devaluó su moneda en enero y la inflación en el país ronda el 25 por ciento.
Los CDS de Venezuela están cerca de los 950 puntos básicos, lo que implica que cuesta 950.000 dólares anuales por cinco años asegurar 10 millones de dólares en deuda soberana del país gobernado por el socialista Hugo Chávez.
Sin embargo, por primera vez desde el inicio de la crisis financiera global, ningún CDS de deuda soberana opera por sobre los 1.000 puntos básicos, un indicador que normalmente habla de pasivos con serios problemas.
Los inversionistas están mostrando cada vez más confianza en la capacidad de los países para honrar sus obligaciones financieras, a medida que el mundo sale de la recesión.
Argentina avanzó al segundo lugar de la tabla de deuda de mayor riesgo, desde el tercer lugar que ocupara en la lectura anterior, producto de la demora en la operación de canje de su deuda impaga por 20.000 millones de dólares, lo que llevó a los CDS a cerca de 900 puntos básicos.
Pakistán, cuyo CDS a cinco años se ubicó en 791 puntos básicos, se ubicó en el tercer lugar.
Grecia, el único miembro de la zona euro dentro de los 10 países con más riesgo soberano, subió un escalón al noveno lugar, con sus CDS cerca de 335 puntos básicos, un puesto por sobre Egipto.
El mes pasado, la zona euro acordó una red de seguridad financiera para Grecia con la ayuda del Fondo Monetario Internacional.
Los CDS de Portugal, Francia, Alemania y Grecia mostraron el mayor incremento en términos porcentuales durante el último trimestre.
No obstante, Alemania sigue teniendo la tercera deuda soberana más segura del mundo, con un CDS de 31,6 puntos básicos, según datos de CMA.
Noruega encabeza la lista de los países con la deuda más segura, con un CDS de 17,3 puntos básicos, mientras que Finlandia es segundo, con 23 puntos. Estados Unidos es décimo con un costo de 41,1 puntos.
Abr
6
Candidatos al desahucio
Se hipotecaron cuando la economía iba bien y el sueño de ser propietarios parecía al alcance de la mano. Cientos de miles de personas se ven ahora abocadas a la calle al no poder hacer frente a los pagos. ¿Les cegó el espejismo del dinero barato o son víctimas del sistema?
Al matrimonio Díaz-Gálvez, padres de dos hijos pequeños en Sabadell, la aurora les encuentra con las manos enrojecidas de tanto retorcérselas y sin haber pegado ojo. «Te levantas preguntándote: ¿será hoy? Y te acuestas temiendo que sea la última noche que pasas en tu casa. El timbre de la puerta, el teléfono, todo te estremece; vives con el miedo en el cuerpo esperando que vengan a ejecutar la orden». Amenazadas por los embargos o perseguidas por las órdenes de desahucio, decenas de miles de familias andan con el alma en vilo, pendientes de la fecha fatídica en que deberán abandonar las casas que creyeron suyas, viviendas hipotecadas y, ahora, perdidas en el despeñadero social de la crisis. Las estadísticas son tan terribles que, aplicadas al muestrario de testimonios recogidos en este reportaje, adquieren la magnitud de una catástrofe colectiva. Y eso que estas voces castigadas por el sufrimiento y la derrotatratan de controlar sus emociones y no carecen de entereza.
Según el Consejo General del Poder Judicial, las ejecuciones hipotecarias, que en 2008 sumaron 58.000, y en 2009, 114.000, superarán este año las 180.000. Eso significa que en estos tres últimos años 350.000 propietarios, familias en su gran mayoría, han perdido o van a perder sus casas y que cada día que pasa medio millar más se queda sin vivienda. Súmense a estos insolventes los casos de familiares y amigos que avalaron los créditos, y que ahora corren el riesgo de que les embarguen sus propias casas, y se entenderá por qué parte de la sociedad española siente que el suelo tiembla bajo sus pies, teme precipitarse al vacío de la miseria y la exclusión.
Discretamente, casi sin ruido, en España se está produciendo un fenómeno masivo de migraciones domésticas encaminadas a la agrupación, la concentración y el hacinamiento. Son familias que, ante la imposibilidad de pagar la hipoteca (y en otros casos el alquiler), se mudan a viviendas de habitaciones subarrendadas con derecho a cocina y baño; personas solas que ponen su piso en alquiler y regresan a casa de los padres o comparten piso con otros familiares o amigos; gentes que no encuentran más refugio que los pisos patera y las pensiones sórdidas de camas calientes de dos y hasta tres turnos. Es la franja social machacada por el mazo de la crisis, los ahorcados por las hipotecas, los defenestrados de la «fiesta del ladrillo». Todos ellos llevan grabada en la mente e impresa dolorosamente en el alma una fecha fatídica.
La fecha que martilleaba incesantemente a Esther, de 42 años, y a su marido, de 52, era el 31 del pasado mes de marzo. Ese día, los Mossos d’Esquadra se presentaron en su piso para deshauciarles. Tendrán que cobijarse provisionalmente, cada uno por su lado, en casa de sus respectivos padres. Su primera separación tras 6 años de casados y 10 de convivencia, porque ni los padres de él ni los de ella están dispuestos a acogerles a los dos. «Es increíble que no se pueda detener el proceso de desahucio, cuando acabo de ganar las oposiciones a auxiliar administrativo de la Generalitat y dentro de unos meses, una vez adjudicada la plaza, podría intentar hacer frente a los pagos. Somos los nuevos pobres, gente a la que nos da un enorme apuro y vergüenza reconocer que estamos viviendo a un paso de la miseria», afirma, exasperada, impotente, al borde del llanto. La pareja vive con los 426 euros del subsidio que le corresponde al marido por parado de larga duración y mayor de 52 años. No tienen hijos. «Casi me alegro, dada nuestra situación. Quiero vivir, pero tengo miedo hasta de mis propios pensamientos porque lo damos todo por perdido», dice.
En el incierto compás de espera que mantiene atrapadas a tantas familias, la angustia socava posiciones que se creían consolidadas, arrasa horizontes de ilusión y esperanza. ¿El surgimiento, en tan poco tiempo, de este ejército de desahuciados no nos interpela ahora, dramáticamente, sobre la política de vivienda seguida en los últimos lustros en el país del millón y medio de casas vacías y precios prohibitivos de los pisos? El 84% de las viviendas españolas se encuentra en régimen de propiedad, frente al 61% de la media europea. Es un hecho demostrado que lo último que la gente deja de pagar es la cuota del piso y también que la economía sumergida se está nutriendo de insolventes hipotecados que trabajan en negro para evitar que les intervengan las nóminas en un procedimiento de ese tipo.
La cadena iniciada con la pérdida del puesto de trabajo -en muchos casos, la entrada en el paro de uno de los miembros de la pareja ya sitúa a la familia ante el umbral de la pobreza- desemboca con frecuencia en situaciones muy comprometidas una vez agotado el subsidio de desempleo. Son las últimas mallas del sistema, conformadas por las rentas mínimas de inserción y por las ayudas y subvenciones administrativas dirigidas a combatir el desahucio de las rentas más bajas, lo que está impidiendo un desplome mayor en la miseria. El caso de la familia catalana Barroso-Lavadesa es un exponente del encadenamiento desgraciado de sobreendeudamiento, paro, impago de hipoteca, pobreza y vulnerabilidad. Alonso (36 años) y Eva (32) pusieron en alquiler su piso de Badalona en agosto pasado y con sus tres hijos pequeños se fueron a vivir a casa de su madre, una vivienda de alquiler en Santa Coloma de Gramanet en la que han recalado también un hermano despedido del ferrocarril con su familia y una hermana en situación similar.
La entrevista tiene lugar en la terraza de la casa, pequeña, de una planta, abigarrada de colchones y todo tipo de enseres. Lo que el periodista encuentra es una estampa familiar descorazonadora de rostros sombríos, expresión deprimida y ojos enrojecidos por las lágrimas que asoman por turnos en cada intervención. Debe de ser duro reconocerse en la cruda situación que describen tus propias palabras pronunciadas en voz alta y mucho más oírle contar a la madre que ha intentado suicidarse tres veces porque, después de haber trabajado toda la vida, está enferma y no quiere ser una carga para sus hijos en esta situación tan difícil. «Cuando me quedé sin empleo en la obra, pusimos el piso en alquiler para poder pagar la hipoteca de 1.400 euros, pero el problema», explica Alonso, «es que la inquilina se ha quedado ahora sin trabajo y no me paga los 600 euros de la renta, aunque sabemos que realquila las habitaciones a 400». Alonso Barroso tiene también otro problema añadido: se cayó del tejado cuando trataba de reparar la antena de su casa -«no podía pagar un antenista»- y lleva meses sin poder andar. Para colmo de males, Eva, su mujer, perdió su trabajo como vigilante de seguridad cuando tuvo que ocuparse de su marido y de los tres niños.
Aunque el conjunto de la familia reúne en subsidios, ayudas y subvenciones una cifra nada despreciable: 600 euros de la pensión de invalidez de Alonso, 700 del paro de Eva, 400 de subsidio del cuñado y 480 de la pensión de invalidez de la madre, María del Carmen, que padece del corazón entre otras afecciones, los Barroso-Lavadesa no consiguen llegar a final de mes. «Hemos vendido todo lo que podíamos vender: las joyas, un coche, el vídeo, el aparato de música, pero no nos llega porque con eso tenemos que pagar los 1.400 de hipoteca, los 585 del alquiler de esta casa, los 350 euros de la letra de una furgoneta que no vendemos porque nos ofrecen menos de lo que nos queda por pagar. Sume usted a eso la luz, gas, agua, comida, ropa y calzado para los niños, pañales, papillas, leche, y comprobará que el dinero no alcanza», explica Eva. No alcanza hasta el punto de que han necesitado la ayuda de Cáritas para cubrir el alquiler de los últimos meses de esa casa comunitaria convertida en el último refugio, la tabla salvavidas de los Barroso-Lavadesa. La madre, María del Carmen, cuenta que, aunque es la primera vez en 10 años que no cumple a tiempo, la casera ya le ha comunicado que su marido se está poniendo nervioso por el retraso en los pagos.
-¿Y por qué no venden el piso de Badalona?
«Es lo que me dicen en el banco, pero es que nos costó 40 (millones de pesetas) y si lo vendo ahora, nos dan 20. Es todo lo que tenemos, aunque el del banco ya me ha dicho que en realidad lo único mío de la casa serían unas cuantas baldosas porque les debemos 347.000 euros del crédito de 360.000 que nos dieron», responde Alonso. «Y no hay día que pase», interviene Eva, «sin que me llamen para amenazarme con que van a ejecutar la hipoteca de la casa de mi padre, que nos avaló el préstamo». Dicen que no sueñan con que les toca la lotería, sólo con tener trabajo y salud, poder ganarse la vida, dormir con la tranquilidad de que a sus hijos no les falta de nada. Tiemblan también por sus avalistas, personas mayores aterradas ante la posibilidad de que puedan perder su piso, el fruto de sus ahorros.
Cabe preguntarse si los únicos responsables de esta catástrofe que castiga a las franjas económicamente más débiles de la sociedad son los propios insolventes que, llevados por la ignorancia, la ambición, la ingenuidad, cometieron la osadía de meterse en un piso que no pueden pagar. ¿Ellos solos se lo han buscado o es que ese sueño nacional al que se adhirieron con especial ilusión los inmigrantes, «el sueño español», fue inducido irresponsablemente por la alegría crediticia de estos años atrás, al tiempo que el sobreendeudamiento resultante de la burbuja inmobiliaria, que nadie se atrevió a pinchar, les colocaba inadvertidamente la soga que ha acabado por ahogarles?
Es una soga de la que no resulta fácil desprenderse, ya que el embargo de los pisos, que han perdido el valor de años atrás, no colma las reclamaciones bancarias, no libera de la condena de seguir cargando con la losa. «Hemos observado que mujeres que habían encontrado una salida laboral de la prostitución han vuelto a ejercerla porque se les ha taponado esta vía», apuntan, incluso, en el centro de rehabilitación de Las Teresitas, en Madrid. «Trabajaba en una multinacional, pero me quedé con un paro de 600 euros. Me he metido en esto porque no podía pagar las hipotecas y las facturas», afirma una mujer que aparece en los anuncios de contactos, subrayando su condición de española que se estrena en el oficio.
«Nos quitaron el piso de Vallecas (Madrid) hace un año, cuando perdí mi trabajo de informático», dice Stalin Pérez, ecuatoriano de origen con más de una década en España. «No pudimos pagar la cuota del crédito hipotecario de 240.000 euros, que subió de golpe de 900 a 1.500 euros, y nos pusieron en la calle con dos niños pequeños. En la subasta, el banco se lo adjudicó en 130.000 porque ahora no hay nadie que puje por un piso en las primeras convocatorias. Después de haberles pagado 27.000 euros del crédito y haberme quedado sin casa, siguen reclamándome una deuda de 140.000, ya que me suman los intereses que han seguido corriendo y las costas del proceso judicial». Stalin y su familia viven ahora de alquiler y él se gana la vida con un pequeño locutorio.
«¿Que si estoy bien ahora? Imagínese la felicidad que puedo tener. Estoy incluido en el registro de morosos, Asnef; no tengo derecho a préstamos bancarios ni a tarjetas de crédito; pueden intervenir judicialmente mis ingresos y debo al banco una barbaridad de dinero que no sé cómo voy a pagar y que es una condena de por vida. Ahora mi piso tiene colgado un cartel de Se vende. He llamado y piden por él 190.000». ¿Hacen negocio los bancos con los créditos impagados, como creen muchos de quienes han descubierto que el ideal del piso en propiedad puede trastocarse en maldición?
«Lo ultimo que querría tener la banca son inmuebles», indica Encarna Pérez, de la Asociación Española de Banca (AEB). «Le llaman el mal de piedra porque no es su negocio y les obliga a dedicarle muchos recursos y a recortar los resultados. Por cada piso que se queda, la banca tiene que hacer una provisión de fondos por el 10% del valor de tasación, que se convierte en el 20% al año siguiente, además de pagar las cuotas de la comunidad de vecinos, arreglar los desperfectos… En realidad, tratan de quitarse los inmuebles de encima como pueden, incluso refinanciando créditos y dando facilidades a sus clientes», subraya.
El campo en ruinas de los damnificados está abonado con créditos hipotecarios concedidos por el 100% y hasta el 120% del precio del piso a personas de salarios modestos y situación laboral poco estable que ahora cargan con su error. A estas alturas, parece evidente que parte de las entidades de crédito incurrió en comportamientos excesivamente laxos, poco rigurosos. «Fueron años de gran expansión, con tasa de desempleo y tipos de interés bajos, en los que el mercado tiraba para adelante, pero en España no han existido como producto las hipotecas subprime ni las ninja (concedidas a personas sin ingresos fijos, sin empleo fijo, sin propiedades)», explica Encarna Pérez.
A Berta Delicia, una mujer ecuatoriana de 60 años sin patrimonio ni más ingresos que los 700 euros mensuales que gana limpiando portales, y a su entonces marido, trabajador no cualificado, la banca les dio un crédito de 240.000 euros. Como no podía pagar, menos todavía tras el divorcio, Berta recurrió a las financieras y terminó hundiéndose más y más en un pantano de deudas. Fue la intervención judicial precisamente y la actitud de los acreedores que aceptaron el piso en dación (entrega del piso a cambio de anular la deuda hipotecaria pendiente) la que le sacó del atolladero cuando estaba a punto de perder la salud.
«Acabo de regresar de la región rumana de Alexandria y he vuelto impresionado por la cantidad de villas y mansiones de dudoso gusto levantadas con créditos de bancos españoles y que ahora están paralizadas, a medio construir, porque, por lo visto, ya no llegan de España las remesas de los inmigrantes», comenta el director y productor de cine Julio Soto. Según el Banco de España, el crédito hipotecario considerado moroso o dudoso (tres meses consecutivos de impago), que no cesa de aumentar, alcanzó en septiembre último los 18.209 millones de euros de un volumen total de 609.395 millones. Subsumida en el montante general, la cifra no parece tan enorme, pero es ahí donde se concentra el drama de esas 350.000 familias.
En las conversaciones con los «ahorcados por la hipoteca», título que da nombre a una de las asociaciones de afectados, circula la idea, lacerante como un puñal, de que todo el mundo (bancos, inmobiliarias, tasadores, notarios…) ha ganado a su costa. «Todos ganaban con nuestra desgracia», dirán en Madrid o Barcelona Estefanía Portaña, Segundo Zapata, Erick Jativa… ¿Estamos ante un equívoco inducido por el mercado o ante un ejercicio de ingenuidad por parte de gentes ambiciosas e incautas que pensaron que tener una vivienda en propiedad en España estaba al alcance de todo el mundo?
La inmensa mayoría de esta legión de perdedores carece, desde luego, del conocimiento, experiencia y los reflejos mostrados por el presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, cuando, a propósito de los vuelos suspendidos por su compañía aérea Air Comet y de los miles de viajeros perjudicados, dijo aquello de que él «nunca habría elegido Air Comet para volar a ningún sitio».
Ada Colau, abogada de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca en Cataluña, que reclama la dación, sostiene que la combinación fatal de boom inmobiliario, sobreendeudamiento e insolvencia familiar fue favorecida por la concesión casi indiscriminada de créditos hipotecarios y por la ausencia de controles públicos y políticas dirigidas a garantizar un alquiler accesible y estable. Pocas voces cualificadas salieron entonces a denunciar los excesos, y las que lo hicieron quedaron ahogadas en la alegre cacofonía general del «corre ahora lo que puedas y no pienses en mañana». Ocurrió, incluso, pese a la crítica a los préstamos hipotecarios a 40 y 50 años que el entonces ministro de Economía Pedro Solbes vertió en la Universidad Menéndez Pelayo, de Santander. Sus palabras fueron contestadas y cayeron en saco roto.
«Tengo 49 años y una hipoteca a 40 años que vencerá cuando, seguramente, yo ya estaré muerta», comenta Edurne, educadora social en Girona. «Firmé la hipoteca hace cuatro años, a medias con mi compañero, pero me la quedé al completo cuando él se marchó, y aunque hasta ahora he pagado los ochocientos y pico mensuales, ya no puedo más. Llevo dos años intentando vender la casa, y ahora lo que quiero es que el banco se quede con ella a cambio de liquidarme la deuda: 140.000 euros de un crédito total de 145.000», dice. Edurne no lo tendrá fácil porque los bancos acreedores sólo aceptan la dación muy excepcionalmente y en casos de insolvencia manifiesta. «Después de tantas angustias, he decidido que se acabó el miedo, que hagan conmigo lo que quieran, no voy a seguir viviendo en la miseria para poder pagarles». «Tenemos que salir a manifestarnos a la calle con nuestros hijos», lanza Segundo Zapata, ecuatoriano con una fecha de desahucio del pasado día 11.
El techo se le ha caído encima a Ailín García, de 29 años, divorciada, madre de tres hijos, el último de los cuales acaba de nacer con insuficiencia respiratoria. Ha perdido la casa de renta antigua por la que pagaba 380 euros al mes en Barcelona porque su ex marido no le avisó de que había dejado de abonar el alquiler. Está aterrada, más que desesperada. «Cuando me enteré, intenté subrogar el alquiler a mi nombre y pagar los meses atrasados, pero la casera no me dejó. Supongo que prefiere contratos a precios actualizados». Dice que el juicio y la sentencia han sido rapidísimos y que en la vista ni ella ni su abogada pudieron prácticamente abrir la boca. Ailín ha experimentado la celeridad del procedimiento establecido en la Ley de Alquiler, conocida por los damnificados como «desahucio exprés», que facilita y agiliza el proceso de desalojo en caso de impago.
Concebida con el propósito de ampliar el raquítico mercado de alquiler en nuestro país -uno de los puntos débiles del problema-, la ley parece estar dando sus resultados: los hogares en alquiler pasaron de ser el 11% al 13% en 2008, y el precio del alquiler no ha subido prácticamente en los últimos meses, según el Instituto Nacional de Estadística, aunque sacrifica por igual al insolvente honesto y al aprovechado.
El desahucio de Ailín García lleva la fecha del 15 de abril, y ella dice que no tiene alternativa, que sus ingresos -los 600 euros que le pasa su marido por el cuidado de los hijos y los 410 del PIRMI, la ayuda de la Generalitat- no le permiten pagar un alquiler a precios de mercado. «Trabajaba en una frutería y decidí ponerme por mi cuenta, pero fue un negocio desastroso y ya no tengo nada. De la noche a la mañana me veo debajo del puente con un recién nacido y dos niñas de ocho y cinco años a las que hasta ahora no les ha faltado de nada. La alternativa es que los cuatro nos metamos de realquilados en una habitación o me vuelva a Cuba como me dice la asistente social. ¿A Cuba?, pero si yo salí de allí a los 18 años y España es ya mi país», dice, envuelta en lágrimas.
Sin red familiar y con menos recursos, parece claro que el mal de piedra está castigando proporcionalmente más a los inmigrantes. «Calculo que el 60% de los casos que veo en mi juzgado corresponden a inmigrantes», apunta el juez instructor de uno de los juzgados madrileños que ejecutan las hipotecas impagadas. Según su experiencia, en buena parte de los casos los bancos se quedan con los inmuebles por el 50% del valor de tasación. Dice que el procedimiento judicial es una apisonadora que apenas contempla la pregunta retórica de si el ejecutable ha pagado o no. Ante esa apisonadora trituradora de ambiciones, sueños e ilusiones desfilan a diario, perdedores con fecha de desahucio y futuro sombrío.
Abr
5
Casi 200.000 jóvenes cobran ya las ayudas al alquiler
Casi 200.000 jóvenes han pasado por el momento a cobrar la Renta Básica de Emancipación (RBE) de 210 euros.
Un total de 196.898 jóvenes perciben actualmente la ayuda de 210 euros para el pago del alquiler, después de que otros 29.426 hayan empezado a cobrar la Renta Básica de Emancipación (RBE) en el primer trimestre, un 17,57% más respecto al trimestre anterior, informó hoy el Ministerio de Vivienda. Hay otros 50.000 a la espera de empezar a cobrarla pero que de momento no lo hacen por algún incumplimiento. En total, 350.170 jóvenes han solicitado la RBE desde su creación, 35.587 más en los últimos tres meses, lo que la afianza, según el Departamento de Vivienda, como «una importante ayuda» a la emancipación cada vez más demandada por los jóvenes.
Hay que recordar además que la ministra que fue impulsora de la RBE, Carme Chacón (entonces en Vivienda) aseguró en múltiples ocasiones que esta ayuda no tenía ningún plazo para acabarse, o se que se prolongaría en el tiempo. Aunque aquellos eran años de superávit fiscal, no como ahora.
El departamento dirigido por Beatriz Corredor ha ordenado pagos a los beneficiarios por un importe de 490,9 millones de euros desde la entrada en vigor de la RBE, de los cuales 480,4 millones corresponden a pagos de mensualidades y avales y 10,59 millones a préstamos para la fianza.
Las comunidades autónomas han concedido y enviado al Ministerio 257.923 resoluciones positivas, al tiempo que éste ha abonado la ayuda al 96,3% de los jóvenes con resolución positiva, a los que se les ha verificado el pago del alquiler. Según los datos del Ministerio de Vivienda, el esfuerzo que supone a los jóvenes emanciparse es del 42,2%, con un 44,3% en las mujeres y un 39,5% en los hombres. Para aquellos jóvenes que reciben la RBE el esfuerzo se reduce considerablemente, situándose en el 24,3%, con un 25,7% en las mujeres y un 22,7% en los hombres.
Cataluña encabeza el ránking de beneficiarios, con 36.400 perceptores (un 22,2% más respecto al trimestre anterior), seguida de Madrid, con 30.990 (17,5% más) y Andalucía, con 22.781 (un 14,9% más).
Las mujeres son las que más demandan y, en la misma proporción, las que más cobran la ayuda de los 210 euros, de tal forma que 111.032 mujeres perciben la RBE, un 56,4% del total, frente a 85. 866 hombres, un 43,6%.
Los jóvenes de 27 a 29 años concentran las ayudas
Por edad, los mayores porcentajes de beneficiarios se dan entre los 27 y los 29 años, concentrándose en ese tramo el 46,9% de los perceptores. En concreto, el 16,5% tiene 28 años, mientras que el 38,3% de los perceptores tiene entre 23 y 26 años.
Asimismo, el 1,2% tiene 22 años y el 13,4%, 30 años, edad mínima y máxima para cobrar la ayuda.
El 28,5% de los perceptores de la RBE pagan menos de 400 euros en el alquiler de su vivienda; el 42,9%, entre 400 y 600 euros; el 21,2%, entre 600 y 800 euros; y el 7,4%, más de 800 euros.
Según los ingresos de los beneficiarios, el 35,2% tienen unas rentas de entre 10.000 y 15.000 euros, el 34,1% tienen unos ingresos de entre 15.000 y 22.000 euros, y el 24% gana menos de 10.000 euros.
Abr
5
Las matriculaciones de turismos se dispararon el 63,1% en marzo
Las matriculaciones de automóviles de turismos en marzo se elevaron a 124.756 unidades, el 63,1% superior a las 76.501 del mismo mes del año pasado.
Según las asociaciones automovilísticas de fabricantes (Anfac) y de vendedores (Ganvam), el primer trimestre del año cerró con 286.167 matriculaciones, lo que supone un crecimiento del 44,5%, sobre las 197.993 de enero-marzo del 2009.
El dato de matriculaciones de marzo, la mayor subida mensual de la historia, se apoya, según el sector, en el comportamiento de los usuarios de adelantar compras para beneficiarse de unas ayudas directas que pueden agotarse antes de cerrar el primer semestre y en evitar la subida en dos puntos del IVA a partir de julio, que puede encarecer los coches, de media, unos 450 euros.
Abr
5
Arranca la campaña de la declaración de la renta
Los contribuyentes podrán solicitar desde este lunes y hasta el próximo 23 de junio el borrador de la declaración de la renta 2009, así como confirmar aquéllos con resultado a ingresar con domiciliación en cuenta, según el calendario publicado por la Agencia Tributaria.
La solicitud del borrador se podrá tramitar en cualquier oficina de la Agencia Tributaria, a través de internet y llamando a los teléfonos 901 200 345 ó 901 12 12 24.
Pueden pedir el borrador los contribuyentes cuyas rentas procedan solo de rendimientos del trabajo; rendimientos del capital mobiliario sujetos a retención o a ingreso a cuenta o derivados de letras del Tesoro; imputación de rentas inmobiliarias; ganancias patrimoniales sometidas a retención o ingreso a cuenta, y subvenciones para adquirir vivienda habitual. No es necesario que pidan el borrador los que ya lo solicitaran el pasado año.
Calendario
La confirmación o suscripción del borrador remitido por la Agencia Tributaria podrá efectuarse, cualquiera que sea su resultado a ingresar, a devolver o negativo, o la vía utilizada para su confirmación o suscripción, a partir del día 5 de abril y hasta el próximo día 30 de junio.
Sin embargo, en el supuesto de que el resultado del borrador tenga una cantidad a ingresar y su pago se domicilie, su confirmación o suscripción no podrá realizarse con posterioridad al 25 de junio.
El plazo de presentación de la declaración de la renta, cualquiera que sea su resultado, es el comprendido entre 3 de mayo y 30 de junio.
Abr
5
Precios de la vivienda: todavía hay margen para más caídas
A pesar de los indicios de que la caída de los precios de la vivienda en España se está ralentizando, la mayoría de expertos aseguran que todavía hay margen para nuevas caídas. Con una estimación de un millón de viviendas sin vender o sin terminar cuando la burbuja inmobiliaria estalló en 2007, muchos dijeron que el ajuste de precios podría tardar dos o tres años en producirse.
Los bancos, que han adquirido miles de millones de euros en propiedades inmobiliarias debido a los embargos o los canjes de deuda por activos con los promotores, están cumpliendo con su parte. Entidades como Santander y Banesto se han deshecho de stock de vivienda ofreciendo descuentos de hasta el 40%. Y en la sobreconstruida costa mediterránea, las grandes reducciones de precio han vuelto a resucitar el interés de británicos y otros nordeuropeos en busca de casas de vacaciones o segundas residencias.
Stephen Newman, presidente del grupo de servicios inmobiliarios Aguirre Newman en Madrid, divide la sobreoferta de viviendas en tres categorías. «Primero, tienes las unidades residenciales que se han terminado y están vacías pero cercanas a las grandes ciudades», afirma.
«Con esas, es simplemente una cuestión de paciencia y de ajuste de precios y en los próximos 18-36 meses la mayoría del stock será absorbido. Luego tienes una segunda categoría, que también se ha terminado, pero que se encuentran probablemente en lugares absurdos -esas propiedades son el mayor dolor de cabeza para los bancos que se ven obligados a asumirlas». La tercera categoría, el suelo, es otro activo cuyo valor difiere enormemente en función de dónde se encuentre, del tipo de suelo que sea y la rapidez con la que pueda desarrollarse la obra, según Newman.
Frédéric Mangeant, responsable de Knight Frank en Madrid, afirma que los promotores han empezado a desempolvar planes para construir viviendas en la periferia de la capital de España. «Hay una tendencia a pensar que hay un gran problema de sobreoferta», afirma. «Y es cierto, pero no en todas las zonas ni en todas las categorías». Las viviendas de segunda mano en lugares más deseados del país han resistido las bruscas correcciones de precios.




