Jul

31

La banca española afronta la crisis del crédito desde una buena posición de solvencia

La mayor exigencia del mercado en términos de capital no parece un problema para las mayores entidades españolas, que cuentan con ratios de capital básico superiores al 6%, apoyados por las nuevas normas de Basilea II.

En el último año, muchas entidades financieras internacionales se han visto obligadas a aumentar su capital para hacer frente a las pérdidas provocadas por la crisis subprime. Una de las consecuencias de estos acontecimientos, tan repentinos e impactantes, ha sido que el mercado se ha vuelto más exigente con respecto a las ratio de solvencia que exige a la banca.
Según coinciden varios expertos y banqueros, ninguna entidad puede atreverse en estos tiempos a quedarse con un ratio de core capital (porcentaje que representa el capital básico, principalmente capital y reservas, sobre los activos ponderados por riesgos) inferior al 6%.

No se trata de un mínimo regulatorio, sino de lo que acepta el mercado: “los analistas están muy atentos al dato de core capital, un 5,9% ahora se considera poco”, explica el consejero delegado de un importante banco español.

Y añade que, bajar de este límite, puede suponer una rebaja de ráting, con sus inevitables consecuencias en términos de encarecimiento de los costes para financiarse. Luis de Guindos, presidente de Lehman Brothers España, defendió lo mismo en un reciente acto en Madrid: “Se ha  acabado hacer banca con una ratio de capital básico de un 5%”, afirmó.

España
Este endurecimiento del control del mercado sobre la solvencia no pilla desprevenidas a las principales entidades financieras españolas. Los mayores bancos y cajas que han presentado sus resultados semestrales (y que informan sobre sus ratio de capital) cuentan con un core capital superior al 6%, además de holgados niveles de Tier 1 (capital básico más participaciones preferentes).

Las dos grandes cajas, La Caixa y Caja Madrid, incluso superan o se acercan al 8% de core capital, debido, en parte, a que han utilizado la materialización de las plusvalías de sus carteras industriales para reforzar capital. La mayoría ha mejorado estas ratio en el último año, aunque esta mejora se explica, al menos en parte, por el impacto de la entrada en vigor del nuevo acuerdo de capitales de Basilea II.
 
Los principios de Basilea II suponen una nueva forma de medir el capital de la banca. Muy básicamente, se puede decir que con respecto a su predecesor, Basilea I, el nuevo acuerdo es más estricto con respecto a los recursos que se pueden incluir en el numerador de la ratio de capital (por ejemplo,  lo que se puede incluir en el Tier 1), pero es más generoso con la clasificación de los activos ponderados por riesgo.

En concreto, los activos más típicos del negocio de banca minorista, como las hipotecas o los préstamos personales, tienen una menor ponderación por riesgo o, dicho de otra forma, acaban consumiendo menos capital. Los bancos y las cajas españolas están muy centradas en el negocio de banca minorista, luego la aplicación de Basilea II, en términos generales, les favorece con respecto a la medición de su solvencia.

Algo que se ha empezado a ver en aquellas entidades que han recibido ya la aprobación del Banco de España para sus modelos internos de gestión del riesgo de crédito (Santander, BBVA, Caja Madrid, La Caixa, Banco Sabadell, Bankinter, y Caixa Cataluña). Popular, que espera el visto bueno del regulador para finales de año, entregó unos cálculos proforma de su solvencia a junio, donde se ve que el ratio de core capital mejoraría en siete puntos básicos con la aplicación del modelo interno.

Cabe destacar, además, que, aunque unos adecuados niveles de solvencia son fundamentales para el negocio bancario, tampoco conviene tener capital en exceso, para que la rentabilidad no se vea mermada.

Pérdida esperada
El capital que se exige a la banca tiene fundamentalmente la función de cubrir las eventuales pérdidas inesperadas que pueden afectar a las entidades. Es un concepto distinto al de provisiones, que son los recursos que se tienen que guardar para hacer frente a la pérdida esperada.

La banca española  cuenta con un abundante colchón de provisiones, ya que el Banco de España la obliga a realizar dotaciones genéricas (que no responden a un aumento de la morosidad, sino al crecimiento del crédito). Aún así, algunos expertos alertan de que, sobre todo algunas entidades más pequeñas, no podrán hacer frente al actual repunte de la morosidad con su actual colchón de provisiones y que sus cuentas se verán afectadas.

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