Dic
7
La pequeña empresa no llega a la universidad
Las compañías echan en falta el liderazgo de la universidad para salir de la crisis.
Las empresas se sienten poco comprometidas con la universidad.
La relación universidad-empresa mejora, pero son las grandes compañías las que más se han acercado a la educación superior. La pequeña y mediana empresa, con fuerte presencia en Catalunya, todavía no ha llegado a los campus.
El segundo informe La universidad y la empresa española,de la Fundación Conocimiento y Desarrollo (CYD), analiza la percepción que las compañías tienen de la educación superior y la evolución de sus relaciones a través de una encuesta a 200 firmas. Según admiten, los contactos aumentan. El 54% de las compañías encuestadas ha tenido algún tipo de relación con la universidad en el 2009, siete puntos más que en la encuesta del 2004. Pero el porcentaje cambia si se mira el tamaño de la empresa: en las firmas de más de 200 trabajadores sube al 82%, mientras que en las de entre 50 y 200 empleados la cifra se reduce a un 51%. El peor resultado lo tienen las compañías de menos de 50 asalariados, sólo el 37% ha mantenido contacto con la educación superior. Aunque la situación mejora, en CYD preocupa que un 46% de las compañías aún no se hayan aliado de alguna manera con las universidades.
La búsqueda de becarios supone el principal vínculo. «Permiten a las compañías obtener ventajas económicas en términos de contratación laboral», explican. Los otros tipos de relación más importantes son la prestación de servicios de investigación, formación o asesoramiento y la destino de recursos (mecenazgo, patrocinio…), aunque este último en menor medida.
Las críticas a la «escasa» relación universidad-empresa son históricas. En los últimos años, sin embargo, la educación superior ha fomentado estos contactos. Por una parte, les ayudaría a aumentar los ingresos y por otra, a cumplir con su misión social a través de la transferencia del conocimiento que generan sus investigadores. A las empresas a menudo también se le reprocha su «escaso interés» en la universidad, aunque las grandes compañías hace tiempo que cambiaron el chip. El escollo siguen siendo las pymes. En estas empresas los esfuerzos en innovación suelen ser menores – con la excepción del sector biotecnológico-y además el mundo universitario es un extraño para ellas. El informe recalca que el principal motivo por el que las empresas no acuden a la universidad en busca de proyectos de I+ D, consultoría o soporte técnico es, sencillamente, el desconocimiento. No saben que existen esos servicios. «En el fondo es un problema de marketing, de no saber vender sus servicios a las empresas», explica Jordi Arcarons, uno de los responsables del estudio de CYD. De hecho, las compañías se quejan de las «dificultades» a las que se enfrentan las pymes para colaborar con la educación superior.
Si los contactos mejoran, no lo hace la percepción que tienen los empresarios sobre el papel que desempeña la universidad para contribuir a la salida de la crisis. El 38% de los encuestados considera que la universidad no actúa como motor de desarrollo económico, un porcentaje algo superior al de hace cinco años. El 22%, en cambio, sí cree que ejerce este papel y el resto se muestra indiferente. En este sentido, dos tercios de los encuestados no se considera comprometido «con el actual modelo de universidad», que consideran rígido. Los políticos no paran de insistir en que la universidad es una de las claves para salir de la crisis. Los rectores, por su parte, reclaman más apoyo para hacerlo posible.
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