Nov

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Los partidos catalanes se disputan 1,5 millones de votos indecisos a cuatro días de las elecciones

El ciudadano clave que dibujó con maestría Miguel Delibes en El disputado voto del señor Cayo se ha tornado virtual en las autonómicas catalanas. Cosas de las nuevas tecnologías, el señor Cayo se convirtió en Joan Pérez, un anónimo ciudadano cuyo voto decidió el 28 de noviembre que el Tripartito continuase ocupando la Generalitat. Así se refleja en un vídeo de Convergència i Unió (CiU) que reproduce la emisión de un ficticio informativo de TV3. Ese ciudadano tiene en su mano el dar el poder a unos o a otros, o sea, al Tripartido o a Artur Mas. No ha tardado el PSC en sacarle punta al asunto y elaborar un perfil virtual del disputado ciudadano, que resulta ser que apostaba por José Montilla. Pérez apostillaba:”Mi voto, como el de miles de catalanes, es decisivo. Y no me pienso quedar en casa”.

Y eso es precisamente lo que preocupa a los partidos catalanes: la alta abstención. Las encuestas auguran una participación en torno al 50%. Un verdadero fracaso, porque en las del 2006, la participación ya fue de sólo del 56%. Pero hay un problema añadido: un 35% de los electores todavía están indecisos. Tanto que no es posible elucubrar si irán a votar o no y, en caso de que lo hagan, por quién se decantarán. “Esta situación revela un desapego de los catalanes hacia las instituciones y una lejanía del ciudadano respecto de la política”, señala a El Confidencial Miquel Iceta, portavoz del PSC.

Con los números en la mano, el panorama es incierto. El 35% de indecisos representan, aproximadamente, 1.500.000 votantes. Y que a tres días de finalizar la campaña electoral todavía haya una masa tan grande de ciudadanos que no sepan qué van a hacer preocupa a todos los partidos. ¿Por qué? Porque no es seguro que todos los votantes que todavía navegan en la incertidumbre vayan a votar. Una parte de ellos engrosará las filas de la abstención, por lo que ésta podría superar el 50% y establecer un pesimista récord histórico. “El temor es que el porcentaje de los indecisos que se abstengan sea elevado. Sería un problema para todos los partidos”, confiesa Iceta.

El principal enemigo, la abstención
Todos los partidos tratan de que sus electores afronten estas elecciones como si fuesen las más importantes. Unos, para no dormirse en los laureles, como CiU, que aunque es la favorita y está a un paso de obtener la mayoría absoluta, puede ver cómo se le quedan en casa un puñado de votos indispensables para poder gobernar con comodidad aunque sea en minoría. “Para analizar la abstención, es preciso tener en cuenta el diferencial de votos entre unos y otros”, señala una fuente convergente a este diario. Por ello, afirma, el PSC pone el acento en combatir la abstención. “Tiene un electorado que suele quedarse en casa en las elecciones autonómicas pero que vota masivamente en las generales. Ese es el motivo por el que la abstención sea el principal enemigo del PSC en estas elecciones y no CiU. Ellos lo saben y ponen el acento en este sentido”, añade esta misma fuente.

Los socialistas se han impuesto como prioridad movilizar a sus votantes de las generales, comicios en los que ganan de corrido a las demás fuerzas políticas. “Es verdad que si hay más abstención en estas elecciones, suele quedarse en casa el electorado progresista”, admite Iceta.

El PP se encuentra en una situación similar, ya que sus buenos resultados en las legislativas no se ven correspondidos en las autonómicas, ya que un segmento de sus potenciales votantes se quedan en casa. Aún así, desde las filas populares confiesan que su electorado “está bastante movilizado”. Y, además, está echando el resto, con la permanente presencia de líderes del PP nacional recorriendo el territorio catalán.
ERC, por su parte, intenta focalizar el “voto útil del independentismo” y evitar que formaciones como Reagrupament, de su ex consejero Joan Carretero, o Solidaritat Catalana, de Joan Laporta, le roben un puñado de sufragios que son clave para no perder la mitad de sus 21 diputados.

En este panorama, quienes se verían beneficiados son Ciudadanos, que con una alta abstención podría alcanzar un mayor porcentaje de votos (y, consecuentemente, aumentar sus tres diputados hasta alcanzar grupo parlamentario propio, es decir, un mínimo de cinco escaños), y Solidariat Catalana, que incluso podría entrar en el Parlamento. Por contra, los ecosocialistas de ICV tienen uno de los electorados más estables y militantes y sus resultados suelen ser similares.

“La fórmula: encender polémicas”
Ante la desmovilización de la sociedad, los partidos no tienen ya recetas mágicas que echar en el puchero. “La única forma de movilizar a los votantes es promover debates, encender polémicas, calentar la campaña”, señala Iceta. Lo que tiene claro es que “la gente ha de saltar de sus sillas, ha de movilizarse, ha de ilusionarse”. Hasta ahora, el PSC tenía, junto con ERC, el electorado menos movilizado. Sin embargo, en los últimos días se ha notado un despertar de sus votantes. ”La gente que se mueve tiene efecto, aunque las campañas son engañosas”, explica el portavoz socialista. Y una prueba de ello es que los últimos sondeos siguen dando una abstención cercana al 50%.

El que las encuestas den por hecho que hay ya un claro ganador con la suficiente ventaja como para no poder ser descabalgado es, según diversas fuentes consultadas, un arma de doble filo. Por un lado, puede desmovilizar a los convergentes, que ven que ganan de calle, pero también puede desmovilizar a sus rivales, que ven inútil acercarse hasta las urnas cuando ya está cantado quién es el ganador. La fábula del señor Cayo, o la de Joan Pérez, puede convertirse en realidad.

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