Abr
10
Ciudades que nos quitan la salud
La prosperidad está en las ciudades, es cuestión de ir a buscarla. Este es un horizonte fijo desde hace siglos -cuando comenzó el éxodo rural- para millones de personas de todo el mundo.
Pero las migraciones hacia las urbes se han acelerado en los últimos años hasta el extremo de que entre los años 1995 y 2005, la población urbana de los países en desarrollo aumentó a un ritmo semanal de 1,2 millones, es decir, 165.000 personas al día. El resultado: la mitad de la población mundial vive en metrópolis y aumentará hasta el 60% en el 2030.
Todo crecimiento anómalo entraña peligros y la Organización Mundial de la Salud (OMS) alerta de que en los últimos años la urbanización ha crecido más rápidamente que la capacidad de los gobiernos para construir infraestructuras básicas que hagan las ciudades seguras, gratificantes y sanas. “La urbanización no planificada, especialmente en los estados en desarrollo, se ha visto acompañada por el constante crecimiento de los suburbios y barrios marginales”, subraya la autoridad mundial. Así, más de 100 millones de personas –un tercio de la población urbana– viven en suburbios.
Las deficientes condiciones de vida llevan aparejadas violencia y enfermedades infecciosas y crónicas, además de problemas económicos (el Banco Mundial estima que en 2035 las urbes serán núcleos de pobreza predominantes). Para concienciar de esta situación a los ciudadanos y a los gobiernos e instarles a emprender actuaciones que mejoren la calidad de vida, la OMS celebra hoy el Día Mundial de la Salud bajo el lema Mil ciudades, mil vidas, con el que invita a las metrópolis a tomar iniciativas que favorezcan entornos saludables, como son restringir el tráfico de vehículos o promover la actividad física al aire libre.
En España, la Organización Médica Colegial (OMC) recalca la necesidad de implementar medidas para combatir los problemas de salud entre las que destaca la inversión en el transporte activo y la aprobación de controles sobre el tabaco, la inocuidad de los alimentos, así como mejorar la calidad del saneamiento, el agua y el aire.
Ambiente contaminado
La contaminación ambiental es un problema de primera magnitud en todo el mundo: en España, el Ministerio de Medio Ambiente calcula que 16.000 personas fallecen prematuramente por esta causa; en la Unión Europea son 370.000 las muertes y la OMS las cifra en dos millones, de las que la mitad son en países desarrollados. Para la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ), estos datos urgen a reducir la contaminación atmosférica. La doctora Cristina Martínez propone el desarrollo de legislaciones que obliguen a la industria a ser menos contaminante y “adoptar medidas como la limitación de la velocidad en la ciudad e incentivar el uso del transporte público”.
También aborda estas cuestiones el Libro de la Salud de la Fundación BBVA y el Hospital Clinic de Barcelona, en el que han participado más cien médicos. Los autores analizan las consecuencias de la acumulación de contaminantes en el agua, el aire y los alimentos, y prestan especial atención a los riesgos de respirar el aire del interior de los llamados edificios enfermos y de la presencia de contaminantes biológicos (hongos, bacterias y virus), que pueden provocar infecciones y alergias.
En este cúmulo de factores nocivos, el sedentarismo y la nutrición están en el punto de mira porque son las principales causas de la peligrosa pandemia de obesidad, que ha llevado a los expertos a alertar de la posibilidad de que la esperanza de vida de los niños de hoy sea menor que la de los adultos.
Todos coinciden en que el estilo de vida es el factor que más influye sobre la salud de las personas, con un peso específico del 43%, frente al 27% de la genética y en ese reparto, el 19% corresponde al entorno en el que vivimos.
Metrópolis felices
La revista ‘Forbes’ publicó hace unos meses su clasificación anual de las ciudades consideradas más felicies del mundo. No tienen porqué ser las más ricas, ni tampoco las más sanas, pero sus habitantes están contentos de vivir en ellas. Río de Janeiro encabeza la lista, en la que también figuran Barcelona, Madrid y Buenos Aires. “Desde que Fred Astaire y Ginger Rogers aparecieron en la película ‘Volando hacia Río de Janeiro’, en 1933, el mundo ha estado fascinado con esta ciudad”, aseguraba la revista en su edición digital.
Barcelona, a la que el consultor Simon Anholt define como “la clásica ciudad del Mediterráneo”, aparece en el tercer lugar, precedida de la australiana Sidney y seguida de Amsterdam y Melbourne. En el sexto lugar del ránking aparece Madrid, debido a “su vibrante cultura y a su elevado nivel de vida”, que se sitúa por delante de San Francisco, Roma, París.
Por países, España ocupa el puesto número 16, sobre una lista de 148, donde los ciudadanos viven más años felices.
Si te ha gustado este artículo puedes completarlo dejando un comentario o bien puedes suscribirte al feed y recibir las entradas futuras en tu lector de feeds.





Comentarios
No hay comentarios todavía.
Deja tu comentario