Feb

26

Pisos a 0 euros para gente sin recursos

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Para inmigrantes, Ancianos, Víctimas de violencia de género…
Renuncia a una parte de sus beneficios para ayudar a los demás. A Juan José Galiano, presidente del Grupo Crein, no le salían las cuentas intentando vender viviendas de protección oficial (VPO) en Valencia en el año 2000. Tenía que buscar otros criterios de rentabilidad distintos a los habituales del sector. Y así consiguió echar por la borda la típica imagen del ‘pelotazo’ que impera en el sector de la construcción.

“Aplicamos la fórmula de viviendas de protección oficial (VPO) en alquiler, que busca que cualquier persona pueda acceder a una vivienda en óptimas condiciones a un precio acorde con sus posibilidades”. No sólo las cuentas empezaron a encajar, sino que se dieron cuenta de que podían destinar un porcentaje de esas viviendas a los que ellos mismos han definido como “beneficiarios emocionales”: familias que duermen en la calle porque no tienen ningún sitio al que ir.

Sonia de Mare, vicepresidenta de la Fundación Crein, deja muy claro que el Grupo Clein es una empresa, no una ONG, y como compañía buscamos una rentabilidad. Bajo el lema “nadie sin techo” nació la Fundación Crein. De Mare explica que la idea surgió cuando estalló el boom inmobiliario. Ellos mismos sufrieron el encarecimiento “tan brutal de la vivienda. Comprar un piso se había convertido en algo prácticamente inviable para todos. Así que imagínate para los jóvenes, mayores o los inmigrantes”.

Juan José y su equipo dividieron su oferta en dos tipos de viviendas. “Por un lado, están los pisos en alquiler para jóvenes desde 60 euros al mes, apartamentos acondicionados para personas mayores y minusválidos con acceso a un centro de día, pisos con tres habitaciones para familias inmigrantes y colectivos marginados por menos de 150 euros al mes”. Unas cifras irrisorias para los estándares medios del mercado español.

Pero aún reservaron hueco para más rebajas. “Por otro lado, tenemos 30 pisos, más o menos, que denominamos vivienda de emergencia. Son pisos destinados a aquellas personas que no tienen ningún recurso y necesitan urgentemente un cambio de vida”. De Mare se refiere a las mujeres víctimas de violencia de género que no cuentan con ningún apoyo y tienen en su potestad carga familiar. “También acogemos a mujeres embarazadas que no cuentan con ningún tipo de apoyo y no tienen ningún trabajo”. No pagan nada. Ni luz ni agua. Totalmente gratis.

La técnica solidaria que utiliza la Fundación es muy sencilla: “Nuestro objetivo es ayudar a estas familias a reinsertarlas en la sociedad”. Gracias a la colaboración de los centros sociales, les buscan un trabajo y, pasados seis meses, pasan a alguna de las otras viviendas del grupo, “en la que ya pagará un alquiler acorde con sus ingresos”. Así desalojan las viviendas de emergencia y dejan su hueco a otras familias que estén viviendo su situación.

Ancianos independientes
“Yo tengo una paga muy baja y también necesitaba una vivienda adecuada a mis necesidades, sin escaleras ni obstáculos”. Amparo es una anciana que supera los 70 años y una de las personas beneficiarias de una vivienda creada por el Grupo Crein. Cobra 586 euros mensuales por su viudez y destina 170 euros al alquiler de un piso de tres habitaciones, comedor, cuarto de baño y comida. Muebles incluidos. “Me quedé viuda hace 25 años, con una pensión de 40.000 pesetas de las de entonces. Limpié muchas escaleras… Pero el dinero no me estiraba para pagar agua, luz, piso… y educar a mi nieta, que la tengo a mi cargo”. A Amparo no le gustan las residencias de la tercera edad. Está muy ‘pita’ para alojarse en un centro. “Yo sólo quería mi independencia”.

Así contactó con el Grupo Crein y así le cambió su vida: “Pude volver a Valencia, donde viven mis hermanas, lo único que me queda en esta vida. Incluso me alcanza para pagarle los estudios a mi Lidia. He firmado un contrato por cinco años renovables hasta los 25. Estoy encantada”.

Los precios de los alquileres dependen de los ingresos del beneficiario. En Torrent está la promoción de viviendas cuyos alquileres son los más altos: rondan los 350 euros. Se construyó sobre suelo privado, por eso es más caro. En Picanya y Moncada se construyó sobre terreno municipal cedido por el Ayuntamiento. Por desgracia, la lista de espera para ocupar alguno de los pisos del grupo es interminable. Grandes ideas como las de Galiano, gracias a la colaboración de empresas como el Centro Reina Sofía, o los ayuntamientos de Valencia y Torrent, llenan de esperanza y futuro a familias que, muchas veces, no saben dónde acudir para pedir ayuda.

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