May

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No puede justificarse un despido sólo por las bajas médicas del empleado

En este caso el tribunal resuelve una demanda a favor de un trabajador cesado indicando que esta decisión no puede basarse únicamente en que no resulta rentable por sus continuos procesos de incapacidad temporal, por lo que lo declara nulo.

El trabajador había padecido varios procesos de incapacidad de distinta duración que le habían impedido acudir a su puesto en numerosas ocasiones. La empresa le despidió alegando que su contratación no era rentable por sus continuos procesos de incapacidad temporal, reconoció la improcedencia del cese y consignó la indemnización legal. El empleado interpuso una demanda pidiendo la nulidad y su reincorporación.

El tribunal señaló que el estado de salud del trabajador o su enfermedad pueden, en determinadas circunstancias, constituir un factor de discriminación análogo a lo contemplado en el artículo 14 de la Constitución. Así ocurre cuando este factor se toma en consideración como un elemento de segregación basado en su mera existencia o en la estigmatización de quien la padece, al margen de cualquier consideración sobre la aptitud del empleado para desarrollar el trabajo.

En este caso, la empresa se había limitado a constatar que el trabajador había enfermado varias veces, con una duración cada vez mayor de las bajas, y sólo por ello le despidió, sin considerar si la enfermedad limitaba su capacidad.
Se dejó de lado la consideración del trabajador como persona y se le dio el tratamiento de una cosa, de una máquina que hay que sustituir porque no funciona con la regularidad que debe.

En casos como este, el Tribunal Supremo y el Constitucional han admitido la posibilidad de que la enfermedad sea un factor discriminatorio cuando resulta apreciable la segregación.

Ello sucede con enfermedades que suponen socialmente un estigma, pero puede ocurrir también cuando se estigmatiza al trabajador por estar enfermo; es decir, se le discrimina, con independencia del tipo de enfermedad.
Por todo lo indicado, el tribunal concluyó que en el caso analizado no había ningún elemento ajeno a la enfermedad que justificara el despido, pues como exige el Constitucional, no se puso en relación la enfermedad con la aptitud del afectado para desarrollar el trabajo.

Al haber actuado de este modo, la empresa discriminó al trabajador, razón por la que el despido debía considerarse nulo y por lo tanto, la empresa estaba obligada a readmitirle y a abonarle los salarios dejados de percibir desde el despido hasta la notificación del fallo.

[Via Expansion]

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