Sep
13
Las cajas catalanas estrenan pocas caras nuevas tras las fusiones
El Palau de la Generalitat ha acogido esta semana un desfile de los presidentes de cajas de ahorros catalanas. En tres años, y tras un terremoto de gran calado en las finanzas españolas, el sector en Catalunya ha pasado de diez entidades a cinco: La Caixa, que ha absorbido a Caixa Girona; Terrassa, Sabadell y Manlleu; Catalunya, Tarragona y Manresa, y dos fusiones virtuales: Penedès (Caja Murcia, Caja Granada y Sa Nostra) y Laietana (Caja Madrid, Bancaja, Insular de Canarias, Rioja, Segovia y Ávila). Estas dos últimas, con la toma de decisiones ahora en Madrid.
El pasado lunes, el president José Montilla inició la ronda recibiendo la comitiva formada por la cúpula de las fusionadas Caixa Catalunya, Caixa Manresa y Caixa Tarragona. La encabezaba el presidente Narcís Serra, acompañado de los tres vicepresidentes de la entidad, además del director general, Adolf Todó.
A Montilla lo asistían el conseller de Economia, Antoni Castells, y el secretario de Política Financiera, Jordi Pericàs. La reunión, que se produjo a puerta cerrada y a pocas semanas de que la nueva Caixa Catalunya -todavía sin marca comercial- decida el nombre de quién relevará a Serra en la presidencia, fue estrictamente protocolaria, según el Govern.
El objetivo: presentar el proyecto de la nueva caja al president de la Generalitat. Por el debate sobre la marcha de Serra -exvicepresidente del Gobierno en la época de Felipe González- se pasó de puntillas. Lo deben pactar la Diputación de Barcelona (PSC), la de Tarragona (CiU) y la Generalitat, con el visto bueno del equipo directivo y de las entidades fundadoras de Caixa Manresa.
«Si alguna cosa no se puede permitir esta caja es politizar la presidencia», aseguraban fuentes cercanas al Govern. De hecho, los propios directivos de Catalunya reconocen con la boca pequeña que la apuesta en su momento por Narcís Serra, al que no se le discute su preparación intelectual en el ámbito económico, fue demasiado política.
El perfil que se busca, según fuentes que participan en la toma de la decisión, «dejará satisfecho a todo el mundo». Se busca un empresario, académico o economista de reconocido prestigio, que no tenga vinculaciones recientes con la política y con un ascendente incontestable en la sociedad catalana. Desde el Govern se señala que no «es pecado haber sido político en el pasado».
Fuentes consultadas señalan, como ejemplos, sin que esto signifique que sean candidatos, figuras del estilo de Salvador Alemany, aunque este ya suena como conseller de Economia si gana Artur Mas las elecciones, o de Rafael Villaseca, consejero delegado de Gas Natural.
Reconocen que hay una lista de hasta 15 nombres posibles, en la que figura Antonio Llardén Carratalá, vicepresidente primero de la caja y presidente de Enagás. A su favor juega el hecho de formar parte de la estructura de Caixa Catalunya.
Al margen del debate sobre el relevo en esta caja, el resto de entidades también mantuvieron encuentros con Montilla durante la semana. El jueves, el president recibió a Caixa Penedès y a sus nuevos compañeros de viaje. La entidad es uno de los integrantes del sistema institucional de protección (SIP) Mare Nostrum, junto con Caja Murcia, Caja Granada y Sa Nostra. A partir de ahora, estas entidades mutualizarán beneficios, compartirán riesgos y tendrán su sede en Madrid, aunque los clientes catalanes seguirán viendo la marca Caixa Penedès en su territorio de origen, ya que se preservan las identidades de los integrantes.
El presidente de la fusión virtual es Carlos Egea, actual presidente de Caja Murcia. El ejecutivo presentó su proyecto a Montilla, acompañado por su equipo y de los directivos de Penedès. El mismo día, también visitaron el Palau las cajas del Vallès, cuya fusión -esta no es virtual, sino real- se ha bautizado como Unnim. La solvencia fue uno de los temas que se abordó en las reuniones de manera recurrente, así como la posibilidad de captar capital en los mercados.
La semana se cerró con la visita de Rodrigo Rato a la Generalitat. El presidente de Caja Madrid se reunió con Montilla como cabeza visible del SIP que une a la caja del Maresme con Caja Madrid, Bancaja, Insular de Canarias, Rioja, Segovia y Ávila. El misma día por la noche, la mesa de negociación del SIP firmaba un acuerdo con los sindicatos para regular las condiciones de los trabajadores de las cajas cuando éstas lleven a cabo su «fusión fría». El mismo Rato explicó a Montilla que el grupo prevé prejubilar aproximadamente a unos 3.000 empleados con su alianza. La nueva sociedad tiene previsto también reducir el número de sucursales en algo más de 500, lo que viene a ser el 12% de su red total. Caja Madrid y Bancaja serán las que más sufran en ajuste por su dimensión.
A la ronda de reuniones tan sólo ha faltado el presidente de La Caixa, entidad que ha acelerado durante el mes de agosto el proceso de integración de Caixa Girona. El proceso concluirá definitivamente en noviembre, en vísperas de las elecciones autonómicas en Catalunya.
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