Feb
15
Zapatero gastará 511 millones más en ayudas para desempleados
Prorrogará seis meses el subsidio para que los futuros parados reciban 426 euros / Recoge el guante de CiU y acepta su oferta para alcanzar un Pacto de Estado contra la crisis.
El jefe del Ejecutivo asegura que su reforma del mercado laboral «no es ni blanda ni dura. Es pacífica».
Llegó rodeado de aplausos, palmadas en la espalda y sonrisas. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, tenía una cita ineludible con las filas socialistas en el Senado y no defraudó, al menos, ante las cámaras. Tanto que, durante la reunión, y dejando a un lado el propósito que allí le llevaba, se permitió el lujo de dar una primicia: el Consejo de Ministros del viernes aprobará prorrogar seis meses el subsidio para los parados que ya no perciban la prestación contributiva y asistencial. La ayuda, cuyo plazo termina el 15 de febrero y de la que se han beneficiado 300.000 personas, no afectará a estos últimos, sino a los que dejen de recibir el subsidio una vez entre en vigor la prórroga. O, lo que es lo mismo, a unos 200.000 desempleados que recibirán 426 euros en lugar de los 420 que se pagaban hasta ahora.
La medida constituye una fórmula cuanto menos «peculiar» de combatir el abultado déficit del Estado –11 por ciento–, pues tiene un coste de unos 85 millones de euros mensuales, según los cálculos que hizo el propio Gobierno en agosto. Claro que renunciar a la misma habría dejado a Zapatero en dudoso lugar, pues el propio Ejecutivo prometió no retirar al plan al menos hasta que el paro baje del 17 por ciento. Y eso, cuando todos los cálculos apuntan a que la tasa incluso llegará al 20 por ciento este año, queda bastante lejos. Un esfuerzo que, según el presidente del Gobierno «vale la pena», ya que «nunca aprobará recortes en las prestaciones sociales». Cierto es que evitó pronunciarse sobre sus últimas propuestas estrella, como ampliar la edad de jubilación o elevar a 25 años el cómputo para calcular la pensión, pero quiso aclarar que su reforma del mercado laboral no está basada en una «urgencia electoral» y que «no es ni blanda ni dura. Es una reforma pacífica para garantizar la concertación social».
Pero lo prioritario ayer para Zapatero no era el anuncio de nuevas medidas económicas, o eso pensaban los senadores, diputados y europarlamentarios socialistas que esperaban una explicación por los últimos movimientos del Gobierno. Era la hora de dar respuestas y el líder del PSOE lo sabía. La apretada agenda de Zapatero fue el primero de los problemas. Sólo tres de los 20 que solicitaron la palabra pudieron intervenir y no hay quien descarta que esas prisas escondiesen una estratagema para evitar toda posibilidad de debate interno. Dentro del seno socialista a quien, indignado, se pregunta por qué su presidente no pidió comparecer el mismo viernes ante el Congreso y esperó a que el resto de partidos forzaran la situación.
También hay quien esperaba recibir algún tipo de explicación sobre las gestiones que la vicepresidenta segunda del Gobierno, Elena Salgado, llevó a cabo en la City londinense y que han servido para recortar diez puntos en el diferencial con el bono alemán. Así, no es de extrañar que muchos vean con recelo el nuevo periodo de sesiones en la Cámara Baja por miedo a perder una votación tras otra. Pero, ante todo, lo que no quieren es que la sociedad vea grietas dentro del partido. El veterano diputado socialista Txiqui Benegas pidió ayer el cierre de filas y manifestó su deseo de que las críticas se queden dentro, ya que si se hacen de puertas hacia fuera puede dar sensación de una división «que no existe».
Tras una mañana intensa para el jefe del Ejecutivo, la sesión de control en el Senado se antojaba, cuanto menos, incómoda. Y es que el enfrentamiento con los grupos estaba asegurado, a tenor de las críticas recibidas la última semana. Uno de los primeros en hablar fue, precisamente, el senador de CiU, Jordi Vilajoana, quien le dio a Zapatero una de cal y otra de arena. Si primero le preguntó cuál era su valoración ante los sucesivos y relevantes errores de previsión de su Gobierno en materia económica, acto seguido cambiaba el registro y reiteraba la oferta de su partido para alcanzar un Pacto de Estado contra la crisis.
Acuerdo estable
La respuesta fue la esperada, más cuando desde el propio PSOE hay voces que advierten de la necesidad urgente de tejer un acuerdo estable con CiU o PNV. Así, Rodríguez Zapatero valoró «positivamente» el ofrecimiento. Es más, recordó que su Gobierno siempre ha procurado llegar a entendimientos con la federación nacionalista, sobre todo en el terreno económico. Claro y conciso aseguró: «Le adelanto la plena disposición al diálogo del Gobierno y, por supuesto, del grupo socialista para culminar acuerdos». Entonces, y después de oír las virtudes del Ejecutivo durante estos años, Vilajoana tomó la palabra y explicó al presidente que de nada servirá un Pacto de Estado si no incluye al resto de formaciones.
Un niño, al presidente: «Soy más bueno que Rajoy y que tú»
A la salida de su reunión, el presidente del Gobierno se ha cruzado esta mañana en los pasillos del Senado con un grupo de alumnos de primaria del colegio «Estilo» que realizaba una visita a la Cámara. Nada más encontrarse, uno de los niños le dijo a Zapatero, mientras señalaba a un compañero de clase: «Éste es catalán, como tú». Para el jefe del Ejecutivo ha sido «lo mejor que me podía pasar esta mañana». Durante su encuentro con los pequeños estos le han preguntado si le gustaba que le sacasen fotografías, a lo que el presidente respondió que «unas veces más que otras». Otro de ellos, uno de los más traviesos, no dudó en asegurar que «soy más bueno que Rajoy y más bueno que tú». Y Zapatero, mientras, trataba de explicarles qué era eso del Senado y qué se hacía allí dentro.
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