Nov
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Un nuevo sistema de formación contra el paro
El ministro Celestino Corbacho, ahora que ya no es ministro, habla con más relajo. Explicaba el otro día en petit comité que durante el tiempo que ha ejercido de ministro recibía cada mañana las cifras del paro en su despacho y guarda hoy ese momento como uno de los peores recuerdos que tiene de su labor al frente de la cartera de Trabajo.
Más informaciónTags: Opinión, Economía Edición Impresa Versión en .PDF Información publicada en la página 44 de la sección de Economía de la edición impresa del día 08 de noviembre de 2010 VER ARCHIVO (.PDF)
Mostraba su gran preocupación por los cuatro millones de parados que hay en España pero añadía que cuando se contabilizaban más de dos millones de personas sin trabajo, esa cifra podía considerarse pleno empleo, ya que hay una masa de trabajadores que todo el mundo da por hecho que no encontrará un puesto en el mercado laboral.
De esta manera, el objetivo prioritario sería ahora rebajar la tasa de desempleo de casi el 20%, el doble que la media europea, al 10% y regresar al nivel de la época de bonanza.
La realidad es que en época de crecimiento económico, la tasa de paro que hay en España es similar a la de la UE en momentos de crisis aguda. Con la situación actual, el problema más grave que tiene España es claramente el desempleo y el hecho de que el sector de la construcción no volverá a ser el motor de la economía de años anteriores.
Las causas del paro, como las de la inflación, requieren un estudio detallado. En los años 90 se puso de moda achacar la alta tasa de desempleo a las rigideces del mercado laboral, debate que nos hemos cansado de escuchar durante la reciente reforma del mercado laboral.
Básicamente, por comparación con el capitalismo anglosajón, modelo en el que no hay limitaciones al despido ni a la contratación. Sin embargo, algunos de los países europeos con mercados laborales más protegidos, como Suecia, Austria o Dinamarca, tienen una tasa de desempleo muy baja.
El profesor Alfredo Pastor, en su libro La ciencia humilde, da una versión que concilia la teoría económica con las personas. Asegura que algunas rigideces del mercado laboral tienen su origen en consideraciones de justicia, que no pueden medirse en unidades del PIB. En este sentido, el Gobierno debería preocuparse menos de las rigideces y más de otros aspectos como la formación, algo que sí puede medirse en unidades del PIB.
En la reforma de las políticas activas de empleo que quiere acometer el Gobierno será muy importante determinar nuevas fórmulas para mejorar la formación de las personas sin empleo, tanto de los denominados jóvenes ni-ni, como de las personas que han estado trabajando en el sector de la construcción en los últimos años y que ya no volverán a encontrar un empleo vinculado al ladrillo. La formación cuesta mucho dinero y es imprescindible que sirva para incorporar valor al mercado.
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