Oct
16
Qué aspectos debe vigilar al comprar en Internet
Busque páginas con símbolos de seguridad y que ofrezcan la posibilidad de realizar devoluciones; rechace el envío masivo de ofertas; lea las condiciones de venta que aparecen en el portal y huya de los precios que sean demasiado bajos con respecto a la media del mercado de Internet.
Lo único que no podremos hacer al comprar por Internet será oler, ni saborear. Por ahora. Porque prácticamente todas las cosas que realizábamos en nuestras compras antes de que se instalara la Red, ya es posible hacerlas a través de alguna página «web». ¿Alguien podía imaginar que no iba a necesitar acudir a una tienda para ver la nueva temporada de moda, probarse una prenda y comprarla en el mostrador?
La apertura de la «web» de Zara ha abierto la puerta a nuevas formas de venta «on-line». Sólo en el primer trimestre de 2010, el volumen de negocio del comercio virtual ha mejorado un 34 por ciento con respecto al de 2009, hasta los 1.669 millones de euros. Este repunte supone un cambio de tendencia con respecto a al año pasado, cuando la facturación de estos negocios se redujo hasta los 1.239 millones de euros.
Cada día aparecen nuevas plataformas de venta y diferentes fórmulas de pago. Pero dos son las barreras con las que se encuentra el consumidor a la hora de operar a través de estas páginas: implican un cambio de hábito al comprar y muchos clientes no se fían de la seguridad que proporcionan.
Tarjetas de pago
«Quien nunca ha comprado a través de Internet, tiene miedo a los medios de pago, pero es un mito», asegura Lucas Carné, fundador de Privalia, uno de los «club» que promueven la venta de productos de moda a través de su página «web».
Incluso, «es más fácil recabar los datos de una tarjeta cuando el camarero se la lleva para cobrar en un restaurante que cuando se realiza el pago en una página segura de Internet», asegura Carné.
Antes de realizar una compra virtual, debe asegurarse de que la página en la que está operando cuenta con algún símbolo que otorgue seguridad a la hora de realizar transacciones económicas en la «web».
Confianza Online es una asociación a la que se encuentran adheridas numerosas empresas de España, y que vela por la protección de los datos personales que se mueven por Internet.
Otro de los símbolos que aportan seguridad a las «webs» es el de Verisign, una empresa que aporta certificados de seguridad para evitar estafas y capturas ilegales de datos en las redes virtuales.
Además, al operar con una tarjeta de crédito le deben solicitar el código de seguridad de esta forma de pago. Se trata de una combinación de tres números que se encuentra al lado de la firma, en el revés de la tarjeta de crédito.
Cambiar de mentalidad
El otro gran obstáculo al que se enfrentan los consumidores a la hora de realizar una compra por Internet es que supone un cambio en sus hábitos diarios. Ya no hace falta ir a ver un escaparate, porque las «web» muestran todos sus productos perfectamente organizados por precios, marcas, tallas, etc.; tampoco es necesario probarse la ropa, porque las tallas son estándares y ofrecen vistas desde diferentes ángulos; y porque muchas páginas ya aceptan las devoluciones.
«Existe una gran brecha generacional entre los mayores y menores de 35 años», explica Lucas Carné, de Privalia. «Poco a poco, nos igualaremos a países como Estados Unidos, donde el índice de ventas de los grandes almacenes a través de Internet roza en algunos casos el 30 por ciento del total», indica el fundador de esta plataforma de comercio electrónico.
Se trata también de que las propias empresas ofrezcan confianza a la hora de poner a la venta sus productos y de que las condiciones sean similares a las de una venta física. Porque, por ejemplo, uno de los temores que tienen los usuarios a la hora de adentrarse en nuevas páginas es que el producto no llegue nunca a sus casas. «Existe un elevado nivel de fidelidad hacia el establecimiento habitual», explican desde la agencia de investigación de mercados TNS. Un estudio de esta compañía revela que el 71 por ciento de los compradores «on-line» es incapaz de mencionar otro establecimiento diferente al que acuden habitualmente.
Por eso, el boca a boca es clave para confiar en estas páginas y rechazar, tal y como explican los responsables de algunas «web», aquellos portales que ofrecen precios muy por debajo de la media del mercado electrónico.
¿De quién se puede fiar?
Otra de las dudas que surgen es la de la devolución del producto. Lo más recomendable es leer las condiciones de venta que todas las páginas deben incorporar en alguna pestaña de su «web». En estas condiciones se debe explicar si existe la posibilidad de realizar un cambio o una devolución del producto.
En el caso de que un portal lo permita, hay que tener en cuenta cuáles son las limitaciones que se especifican en las condiciones del contrato, porque no suelen ser tan flexibles como las de un comercio a pie de calle.
Algunas compañías recurren la fidelización para tratar de que los usuarios vuelvan a comprar en sus «web» una vez realizada la primera operación. Lo hacen a través del envío masivo de correos electrónicos o de promociones puntuales a precios muy bajos.
Para evitar este «bombardeo» diario, no acepte el envío de información ni promociones por parte de la «web».
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