Jul

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Parados, los nuevos pobres

Los nuevos perceptores del subsidio social han sido víctimas de la mayor caída de la actividad en 30 años. «El 2009 fue un año muy duro, con un retroceso económico del 4% y una pérdida de empleo del 6,9%», según el presidente del CTESC, Josep Maria Rañé. La única mejora se produjo en las exportaciones y la ocupación pública.

Los tres meses consecutivos de descenso del paro han pasado de largo para los trabajadores que llevan más tiempo en el desempleo. En toda España, hay 1,3 millones de personas que perdieron el empleo hace más de un año, lo que supone más de una cuarta parte de todos los parados. En Catalunya, los parados de larga duración suman más de 180.000. La travesía del desierto de esta larga crisis ha obligado a 54.942 personas a solicitar, como último recurso para subsistir, la renta mínima de inserción (RMI) de la Generalitat, según destaca la memoria anual del Consell de Treball Econòmic i Social de Catalunya (CTESC) presentada ayer.

Muchos de ellos malviven con los 414,12 euros mensuales de la cuantía mínima, que se incrementa en función de los hijos o familiares a su cargo. La cifra de perceptores del llamado salario social creció el 73,4% en el 2009 en relación con el 2008. «Se ha producido un aumento de las situaciones de vulnerabilidad, que ya no son privativas de determinados colectivos, a causa de la crisis», indicó Josep Maria Rañé, presidente del órgano consultivo de patronales y sindicatos, al resumir las conclusiones del informe anual.

Mantener el gasto social
Los beneficiarios de la renta mínima forman parte de la nueva pobreza en la que ya no hay solo marginados sociales, sino también los desempleados que han agotado las prestaciones contributivas o asistenciales que concede el servicio público de empleo e incluso el subsidio extraordinario de 420 euros que da el Gobierno central.

El CTESC prevé un nuevo aumento de solicitantes de la renta mínima durante este año debido a la persistencia de la recesión, por lo que pidió el mantenimiento del gasto social de las administraciones para combatir el «peligro de erosión» de la calidad de la asistencia a los colectivos más desfavorecidos. En el 2009, la factura de las prestaciones del servicio público se incrementó el 57% y alcanzó los 5.675 millones en el 2009 en Catalunya. Lo más preocupante es que los perceptores de subsidios asistenciales aumentaron el 84%.

La consellera de Treball, Mar Serna, reconoció el reto que supone la recolocación de los parados, especialmente de los de más edad, para el Servei d’Ocupació de Catalunya (SOC). La solución pasa, según dijo, por explotar el «margen de mejora» que todavía queda para las políticas activas de empleo y por afinar más con la formación y el reciclaje.

La recuperación del empleo de la temporada veraniega puede quedar solo en un pequeño respiro, según las previsiones del CTESC. La recuperación económica y del empleo será «inevitablemente lenta y muy gradual», según las conclusiones de la memoria. Rañé advirtió de que es previsible que el 2010 acabe con un crecimiento negativo y sin creación neta de empleo, por lo que habrá que esperar al 2011 para ver síntomas claros de recuperación.

Sin embargo, el CTESC alerta de la incertidumbre de las previsiones económicas por la retirada de estímulos como el Plan 2000E para la compra de coches y porque el «ajuste internacional se puede haber producido de forma parcial». Para Rañé, la salida de la crisis también dependerá de la corrección del modelo productivo con un mayor peso de las actividades de más valor añadido en detrimento de la construcción, así como de la adopción de reformas estructurales que vayan más allá del mercado laboral. Entre ellas citó la reforma del sistema educativo y del mercado energético.

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