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Otro gurú que no confía en España: Bill Gross aconseja no invertir aquí
Cuando la deuda pública de un país excede el 90% de su PIB, su crecimiento económico se ralentiza en un 1%Uno de los mayores expertos del mundo en renta fija, el estadounidense Bill Gross (Pimco), ha dicho hoy que hay que evitar la inversión en deuda pública de países con fuerte deterioro de sus cuentas públicas, como España
En este nuevo entorno económico resulta instructivo observar que el mundo operativo es ‘nuevo’ y que la utilización de modelos históricos y previsiones econométricas basadas en la experiencia de las últimas décadas podría no sólo ser inútil, sino contraproductiva. Cuando el des-apalancamiento y la des-regulación no solo se ralentizan sino que se mueven en territorio recesionista de la mano del des-apalancamiento y la des-regulación, entonces hay que mirar a los ejemplos históricos en los que se han producido esas circunstancias. Existen dos excelentes estudios que ayudan en ese tema – el primero, un estudio de ocho siglos de crisis financieras por Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff titulado ‘Esta vez es diferente’, y el segundo, un studio del McKinsey Global Institute que habla de “Deuda y des-apalancamiento: La burbuja de crédito global y sus consecuencias económicas”.
El libro de Reinhart/Rogoff halba principalmente de la deuda pública que se hincha en respuesta a las crisis financieras. Se trata de un estudio voluminoso, y académico pero aporta muchas conclusiones desde el análisis de siglos de ciclos de deuda soberana. Dice así:
El verdadero legado de las crisis bancarias es una gran deuda pública, mucho más allá de los costes directos pro los paquetes de ayuda. La media de la deuda remanente de un país se duplica en los tres años que siguen a la crisis.
La resaca de las crisis bancarias está asociada con un aumento medio de siete puntos porcentuales en la tasa de desempleo, que se mantiene elevada durante cinco años. Una vez que la deuda pública de un país excede el 90% de su PIB, su crecimiento económico se ralentiza en un punto porcentual.
Sus conclusiones son paralelas a los sucesos de los últimos doce meses y sugieren que la ‘nueva normalidad’ bien podría ser descrita como el “test de la confianza histórica”. Estos ejemplos tienden a confirmar que las cirsis bancarias vienen seguidas por un des-apalancamiento del sector privado junto a una sustitución y aumento de la deuda pública, lo que reduce el crecimiento económico y la rentabildiad de los activos financieros. Los países más vulnerables en 2010 están incluidos en el gráfico “El anillo de fuego”. Estos países de la zona roja son lo que tiene una mayor probabilidad de que su deuda pública exceda el 90% de su PIB en unos pocos años, lo que recortaría su PIB en un 1% o más. Los amarillos o verdes son los más conservadores y potencialmente más solventes, con el potencial para un mayor crecimiento.
Un estudio diferente del Grupo McKinsey analiza el actual apalancamiento en la economía total (deuda de hogares, empresas y gobiernos) y revisa la historia, donde encuentra 32 ejemplos de des-apalancamiento sostenido tras una crisis financiera. Las conclusiones son que: El des-apalancamiento termina dos años después del incio de la crisis (2008 en este caso) y dura de seis a siete años.
En cerca del 50% de los casos, el des-apalancamiento resulta en un prolongado periodo de ‘apretarse el cinturón’ que ejerce un lastre significativo en el crecimiento en el PIB. También, el des-apalancamiento resulta en impagos de la deuda tanto pública como corporativa, o un aumento de la inflación, todo lo cual es una forma de herejía para los inversores.
Las condiciones iniciales son importantes
Las condiciones iniciales son importantes porque la capacidad de un país de responder a la crisis está relacionada con el tamaño de su deuda existente y porque indica el potencial futuro de su financiación ¿Es una novedad que en esta nueva normalidad China, India, Brasil y otras economías en desarrollo lo hayan hecho mejor que sus homólogos del G-7? Nuestra nueva normalidad distingue entre el crecimiento económico de las economías emergentes y desarrolladas, previendo un mejor futuro para los primeros frente a los segundos. “Escalada” podría ser una descripción conservadora del futuro de los países desarrollados. “Estable” podría ser más applicable a mucha deuda soberana emergente.
Las tendencias de los tipos de interés en los mercados desarrollados no siguen las mismas condiciones observadas durante la reciente Gran Moderación. La ruta bajista de las rentabilidades para muchas econonías del G-7 fue similar en las últimas décadas a excepción de la amalgama de las dos Alemanias y la experiencia japonesa que todavía se mantiene aislada. ¿Debería un inversor esperar una ola alcista correlativa en los próximos años? No. No solo han empezado ya las expectativas económicas a ensanchar los diferenciales de la deuda, sino que las condiciones iniciales de esa deuda serán muy importantes, pues influyen en la inflación y los tipos de interés en los años siguientes. Cada uno de los mercados de bonos de las economías desarrolladas presenta aspectos interesantes que merece la pena vigilar. 1) Japón con el envejecimiento de su población y necesidad de financiación externa, 2) EEUU con su enorme déficit, 3) Europa con sus miembros por separado – Alemania, un ahorrador extremo y productor productivo, España y Grecia con su excesiva dependencia sobre la deuda y 4) el Reino Unido, con los mayores niveles de deuda y una economía orientada a las finanzas – expuesta como Londres a las oscuras aguas del des-apalancamiento.
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