Abr
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Nueva amenaza a la vista: las hipotecas no residenciales
Las actas de la Fed que tanto animaron ayer a Wall Street al cierre advierten de que la recuperación económica en EEUU puede debilitarse por dos razones: por los recortes del gasto público y por la situación del sector inmobiliario.
Esto sorprende a primera vista pues los indicadores de ventas y precios de vivienda muestran claros signos de recuperación. Sin embargo, el sector no residencial no se encuentra en la misma situación; de hecho, supone una de las mayores amenazas que se ciernen sobre la banca.
Así lo señala Elizabeth Warren, la presidenta del panel del Congreso encargado de supervisar el TARP (el equivalente al FROB, es decir, el fondo que ha inyectado capital a las entidades norteamericanas que se hundieron en la debacle de 2008).
Según Warren, a finales de 2010 la mitad de las hipotecas sobre activos comerciales (locales y oficinas) se encontrarán «por debajo del agua» (underwater), lo que significa que el valor de la garantía será inferior al del crédito por la caída del precio de estos inmuebles. «Se concentran mayoritariamente en los bancos medianos, que tienen una concentración peligrosa de estos préstamos al sector comercial», explica.
Esto provocará otro «problema muy serio» para la economía, que tendrá que resolverse en los próximos tres años porque es muy poco probable que las cosas vuelvan a la normalidad en 2010.
Warren también se refiere en una entrevista a la venta de parte de la participación del Estado en Citigroup, en un paso para reducir la influencia gubernamental en el gigante bancario. A su juicio, es difícil tener una visión clara de los planes de negocio de Citi. «Es una tarta que todavía se está cocinando. Vikram Pandit (el CEO del banco) ha dicho que va a reducir el tamaño de la entidad en un 40%, pero no sé si los números de Citi van en esa dirección».
Esta congresista también es partidaria de que el Gobierno «desconecte el enchufe» de las hipotecarias Fannie Mae y Freddie Mac. «Soy de esa gente a la que nunca nos gustó una alianza público-privada. Creo que lo que hicieron fue ser públicas cuando eso era útil, y privadas cuando ganaban dinero, y creo que hay que repensar todo el concepto».
Warren concluye desmontando la tesis del too big to fail (demasiado grande para caer): «Ya no habrá garantías implícitas nunca más. No me importa lo grande que seas, si has cometido suficientes errores graves, tu negocio debe ir a la quiebra».
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