Dic

27

«No nos aprovechamos del boom inmobiliario»

Le ha tocado presenciar el desplome de la construcción como máximo representante de los que son piezas necesarias para el sector de la edificación: los aparejadores. De su desempeño dice que «es laborioso». «He tenido que reducir mi actividad particular al límite, pero hay que mantenerla porque de presidente de un colegio profesional, o por lo menos de éste, no se puede vivir», admite.

PREGUNTA. La crisis ha golpeado bruscamente a la construcción. Más, si cabe, que a otros sectores. ¿Cómo les repercute a los arquitectos técnicos este particular ensañamiento?

RESPUESTA. Fuimos de los más beneficiados, entre comillas, por el boom inmobiliario y, en consecuencia, al derrumbarse el sector somos uno de los más perjudicados. Nos ha afectado y mucho. De ser una profesión que tenía pleno empleo desde hace muchos años y que estaba solicitadísima -el problema de este colegio era cómo canalizar las demandas de titulados-, hemos pasado a un elevado índice de colegiados que se encuentran en una situación precaria o en paro, porque las empresas para las que trabajaban han cerrado o están en concurso de acreedores.

P. Ese boom, ¿influyó elevando las remuneraciones?
R. No. El sistema tarifario de honorarios -que ahora ha desaparecido- controlaba ese punto, porque había unos límites que eran de mínimos pero también servían, de modo no escrito, como máximos. El mercado establecía los criterios de equilibrio. Lo que sí había eramás trabajo. Se trabajabamás y se ganabamás, pero a base de mucho esfuerzo. Si subía el valor del suelo o los márgenes de los promotores inmobiliarios, no subían los honorarios de los profesionales. Estimo sinceramente que no hemos influido de ningún modo, ni nos hemos aprovechado de la situación de mercado al alza.

P. Actualmente, ¿sí han caído los sueldos?
R. Me imagino que sí, pero no lo sé con certeza. La actividad ha ido a la baja. Ya no existe una exigencia de la aplicación de tarifas, porque la normativa rige que sea el acuerdo entre las partes. No sabemos las cifras exactas porque, como son libres, ya no podemos controlarlas e intervenir.

P. Pero este batacazo de la construcción era una crisis anunciada…
R. Desde esta casa se venía diciendo que el sector estaba inflado de un modo excesivo. No era lógico que España, con cuarenta y tantos millones de habitantes, estuviera construyendo al año más viviendas que Alemania, Francia e Inglaterra juntas. El que no quisiera verlo era porque se tapaba los ojos. La única esperanza que cabía era que esa burbuja se desinflara poco a poco y que no pinchara, que parecía que era lo que estaba ocurriendo a finales de 2007. Sin embargo, la intervención de la crisis financiera -que tanto tiene que decir en el sector inmobiliario- aceleró el proceso y provocó una auténtica explosión.

P. ¿Qué futuro les depara este negro panorama?
R. Esta es una profesión muy versátil. No es la primera crisis del sector -quizá sí la más global y aguda, puesto que caemos desde más alto-, pero cuando ha habido circunstancias parecidas, este gremio ha demostrado que puede acomodarse a la situación. No solamente servimos para la dirección de ejecución de la obra, podemos participar en el proceso de producción de losmateriales y sistemas; en la tasación inmobiliaria con fines crediticios e hipotecarios, y en la rehabilitación. Una orientación que estamos intentando potenciar y que no se ha atendido hasta la fecha porque el negocio más lucrativo estaba en la obra nueva.

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