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Más de 2.000 personas van al paro cada día que se retrasa la reforma laboral

Hace 22 meses que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, propició el diálogo social con la patronal y los sindicatos para impulsar la economía, el empleo, la competitividad y el progreso social. Desde entonces, los acuerdos brillan por su ausencia y, sin embargo, el número de parados se ha disparado, alcanzando a finales de marzo los 4.166.613, según las últimas cifras oficiales de los servicios públicos de empleo.
Desde que se constituyó la mesa del diálogo social en La Moncloa el 18 de junio de 2008 el paro ha aumentado en 1.813.038 personas. Es decir, una media de 82.410 trabajadores al mes.

Si únicamente tomamos como referencia la fecha, a principios de febrero, en la que Zapatero asumió las riendas de la reforma laboral y presentó a los agentes sociales un documento con ocho propuestas, más de 2.000 trabajadores se van al paro de media al día. En estos dos últimos meses, las listas oficiales de desempleados tienen 118.120 personas más.

La sangría continúa
Y esta sangría no tiene visos de cortarse a corto plazo. Desde hace varias semanas, tanto Zapatero como el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, han dicho en repetidas ocasiones que las negociaciones iban muy bien y que a finales de abril habría un acuerdo satisfactorio para todos.
Sin embargo, el secretario general de UGT, Cándido Méndez, fue el primero en apuntar hace unos días que el tema se alargaría hasta mayo. Esta misma semana, el director del gabinete del diálogo social del Ministerio de Trabajo, Alfonso Morón; el secretario general de CC.OO., Ignacio Fernández Toxo; y el presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, han dicho que lo importante no es la fecha sino el contenido del acuerdo y que no pasa nada porque las negociaciones se prolonguen más allá del 30 de abril.

De momento, la mesa del diálogo social sólo ha servido para que cada una de las tres partes ponga sobre la misma sus propuestas y para confirmar que los planteamientos del Gobierno y los sindicatos, por una parte, y de los empresarios, por otra, siguen estando lejos. De hecho, el nuevo borrador presentado el lunes pasado mantiene el habitual diseño de propuestas amplias y vagas, que permiten diversas interpretaciones y que, por lo tanto, no satisfacen a ninguna de las partes. El ejemplo más claro es el de denominado modelo austriaco. Ese sistema, que ha encandilado a Zapatero, consiste en que las empresas aportan a una cuenta de cada trabajador la parte correspondiente de su indemnización, la cual, puede llevarse a otra empresa. Al acabar su etapa laboral, la cuenta supone un complemento a la pensión.

La implantación del modelo austriaco en España es el primer asunto que va a tratar la mesa del diálogo social en las negociaciones que arranca hoy. Los sindicatos no verían mal el modelo, pero esperan que el Gobierno concrete su propuesta. La patronal lo rechaza, ya que entiende que supondría un aumento del coste de despido. También dicen que en Austria pueden aplicar ese modelo porque las cotizaciones son cinco puntos más bajas que en España. Para compensar, el Gobierno estaría dispuesto a rebajar las cotizaciones de las empresas en punto y medio.

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