Oct
16
Los españoles no se hacen pensiones privadas… porque pierden dinero
La reforma del sistema de pensiones en que se ha embarcado el Gobierno ha sembrado el temor a que el modelo actual quiebre en el futuro, pero este ambiente no se ha traducido en una suscripción masiva de planes de pensiones privados. Las gestoras lo achacan a la falta de ahorro de las familias, pero hay otra razón importantísima para ello: la paupérrima rentabilidad conseguida por estos productos, a años luz de la que ofrece hoy la deuda pública o los depósitos de todas las entidades financieras.
Según los datos publicados por Inverco, el conjunto de los planes de pensiones acumula una ganancia del 0,09% en los últimos 12 meses; dado que la inflación actual se sitúa en el 2,1% en el mismo período, eso significa que los partícipes de estos productos pierden el 1,2% en términos reales. En períodos más largos, el panorama es todavía más deprimente: en los últimos tres años pierden el 0,99% anual y a 10 años sólo ganan el 0,73%.
«Con estas rentabilidades, no es de extrañar que los ahorradores prefieran meter el dinero en otros productos que ofrecen ganancias mucho más atractivas sin riesgo, y además con una liquidez infinitamente mayor que la de los planes de pensiones, que sólo se pueden rescatar en caso de paro prolongado o enfermedad grave», explican en un banco privado.
La actual guerra del pasivo entre bancos y cajas hace que cualquiera pueda obtener una rentabilidad mínima del 4% a un plazo de un año, e incluso superior si va a las entidades con las ofertas más agresivas: el 4,5% en el caso del Banco Popular o el 4,75% en el de Catalunya Caixa. Pero es que incluso ganará mucho más comprando bonos del Estado a 10 años, que ofrecen el 4%. Por no hablar de los ‘bonos patrióticos’ que Montilla va a colocar entre particulares al 4,75%.
«Los planes de pensiones quedaron seriamente tocados con la reforma fiscal de 2006, que limitó la desgravación anual y, sobre todo, penalizó el rescate al eliminar la reducción del 40% en el momento de la jubilación», añaden en otra entidad. «Si a eso se le suma que siguen siendo ilíquidos, las elevadas comisiones y una gestión tan poco acertada, es lógico que la gente huya del producto».
¿Por qué van tan mal los planes?
De esta pobre rentabilidad no se libran ni siquiera los planes que invierten en bolsa, que se supone que deben obtener mayores ganancias a largo plazo: ganan el 1,18% e un año y pierden el 9,25% anual en los últimos tres ejercicios. La mejor categoría es renta fija (deuda) a largo plazo, con una subida del 1,76% a un año y del 2,72% a tres; en todo caso, muy por debajo de la inflación.
Estos resultados se explican por múltiples factores, como la mala evolución de los mercados -el Ibex pierde el 9,13% en el año y los bonos sufrieron la grave crisis de esta primavera- o la gestión eminentemente pasiva de la mayoría de estos productos, que apenas mueven la cartera en función de las circunstancias de cada momento y que sólo buscan no alejarse de la media del sector.
Pero la principal explicación, según los expertos, es la actitud de las gestoras, que prefieren dedicar sus mejores profesionales a otros productos, como los fondos de inversión, y dejan bastante de lado a los planes de pensiones. «En el fondo, a los bancos y cajas les da un poco igual la rentabilidad de los planes, porque el partícipe no puede sacar el dinero aunque el plan vaya mal, sólo traspasarlo a otro que no irá mucho mejor», señala una de las fuentes consultadas. Pero en el pecado llevan la penitencia, como demuestra que el dinero dé la espalda a estos productos.
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