Jun

21

Los amos del mercado dicen que la crisis ha tocado fondo

España ha retomado en las últimas semanas un protagonismo no deseado en los mercados internacionales. Las sospechas sobre su capacidad para afrontar los compromisos de la deuda pública, alentadas en ocasiones por gobiernos comunitarios, han disparado el rendimiento del bono español hasta niveles posteriores a la quiebra de Lehman Brothers y llevado la prima de riesgo a cotas desconocidas desde 1996. Un fenómeno que encarece peligrosamente la obtención de fondos por parte del Estado y agrava, al tiempo, los problemas para acceder a la liquidez por parte de las entidades privadas, ya sean bancos o empresas.

A esa realidad hay que unir la vinculación, en informes de entidades internacionales o en discursos de algunos gurús de la economía mundial, de la crisis española con la posible debacle del euro o incluso la desaparición de la UE. Es un conjunto de factores que posibilita que emerjan escenarios cercanos a la catástrofe en los que España tendría que ser auxiliada por fondos comunitarios y del FMI. Estas acuciantes consecuencias casi diarias de la crisis han desplazado del primer plano de la actualidad el origen de estos males: los problemas estructurales de la economía española.

Se trata, además, de factores que se retroalimentan entre sí; la crisis agudiza la desconfianza en España y ésta agrava la crisis. Por eso la visión de los expertos de los mercados financieros sobre la situación española cobra mayor relevancia. ¿Cuáles son las causas que han generado la desconfianza que actualmente inspira? ¿Son válidas las medidas aprobadas por el Ejecutivo? ¿Consideran los expertos que es posible que la parte más negra de la crisis haya quedado atrás? CincoDías ha realizado una encuesta entre gestores de inversión y directivos de entidades financieras. Sus opiniones, aunque no en todo coincidentes, apuntan hacia un moderado pesimismo, y descartan la hecatombe.

Y nadie cree ya que lo sucedido estos años sea un mero cambio en el ciclo económico. Al contrario; los expertos coinciden en señalar que quedan años difíciles, marcados por los fuertes ajustes y por crecimientos del Producto Interior Bruto (PIB) insuficientes para crear empleo con decisión. También creen que será necesario no sólo la aprobación de planes que aborden cambios estructurales para los mercados financieros y el laboral, sino que además esas medidas se implementen sin dudas ni dilación.

Para Josep Prats, director de gestión de patrimonio y renta variable de Ahorro Corporación, si la crisis se mide por la destrucción de puestos de trabajo o por tasas de crecimiento negativo del PIB, se puede decir que lo peor ha pasado. «Probablemente no se destruya más empleo y nos encaminemos a un crecimiento marginalmente positivo», destaca. Una visión que, con ciertos matices, es compartida por la mayor parte de los expertos consultados por este periódico.

Javier Pérez de Azpillaga, economista jefe de Goldman Sachs para Europa, manifiesta que el nivel de actividad caerá de nuevo en el tercer trimestre, pero que, pese a esa proyección negativa, son más optimistas respecto al futuro de la economía española de lo que eran hace sólo dos meses. Mientras, Juan Moriñigo, director general de Sabadell Banca Privada, estima que puede que lo peor de la crisis haya quedado atrás, si bien la situación española va a seguir siendo complicada y quedan años de bajo crecimiento económico.

Y el director de inversiones de March Gestión, Carlos Andrés, considera que la situación económica aún empeorará a medio plazo, pero que los mercados ya han recogido gran parte de ese deterioro. Desde Deutsche Bank se precisa que el castigo está siendo excesivo. «Creemos que será pasajero, sobre todo una vez se supere el próximo gran vencimiento de deuda de julio», agregan.

Christophe Donay, estratega jefe del banco suizo Pictet, quita dramatismo al momento que ahora se vive. Afirma que la situación de España no es tan grave, dada la relación entre la deuda pública y el PIB, y concluye que no es comparable con la de Grecia o Portugal ni incluso con la de Irlanda. No obstante, pone en duda que el ahorro mundial sea suficiente actualmente para absorber los bonos de los Estados sin una subida exagerada de los costes de financiación. «Son problemas que nos van a acompañar durante meses, incluso años», asevera.

Poniendo el énfasis en el exceso de la penalización o en las dificultades de la situación, el panorama que se dibuja tampoco es alentador. Al lento crecimiento del PIB -con posibilidad de tasas negativas en el tercer trimestre-, a los problemas de liquidez y al aumento de los costes de financiación, los expertos añaden las graves dificultades de la economía española para crear empleo. Como consecuencia, examinan con más precisión los planes del Gobierno encaminados a reducir el déficit fiscal o a reformar la normativa laboral.

El veredicto, casi unánime, es que las medidas van en la buena dirección, pero que son claramente insuficientes para lograr el apoyo de los agentes del mercado, que deciden en dónde invertir y qué penalizar. En esta línea, el director de Sabadell Banca Privada indica que esa circunstancia es la que está impidiendo que las medidas se hayan traducido en una sólida recuperación de la confianza.

Es un tema en el que ahonda Alfonso de Gregorio, director de Gesconsult. Subraya que, con independencia de que sean más o menos justas, parecen acertadas y que si no han surtido el efecto deseado es en parte porque han sido impuestas. Concluye que para recobrar la confianza en el corto plazo sería positivo un cambio en el liderazgo del Gobierno.

Para Stefan Isaacs, de M&G Europa, la austeridad fiscal es necesaria para que los inversores se sientan otra vez cómodos. Confía en que sirva para mejorar la situación económica, y agrega que si el Gobierno tiene éxito, éste supondría un recorte del diferencial de la deuda española respecto al bono alemán.

Javier Muñoz, director de Tressis, opina que existe margen para enderezar la situación. «Probablemente habrá que tomar decisiones más duras con un coste social superior en áreas como la sanidad pública, la privatización de servicios o el adelgazamiento de las plantillas en la Administración estatal y autonómica. Incluso se debe continuar con la reforma del mercado trabajo», destaca.

Por su parte, Josep Prats, de Ahorro Corporación, apunta a la posibilidad de subir los impuestos, pero no prevé efectos inmediatos por la reforma laboral, aunque sí que se convierta en una base para lograr un crecimiento más sólido.

Sobre la recuperación de los mercados bursátiles hay más optimismo. La conclusión más generalizada es que está barato lo que puede permitir una mejora gradual, como indica Tom Beevers, de BNY Mellon AM. Y son varios los expertos que resaltan que se están creando claras oportunidades de inversión. El director de Sabadell Banca Privada recuerda que algunas empresas españolas, como Telefónica o los bancos, son referentes mundiales.

Y ¿cuándo prevén los expertos que el dinero llegue con más facilidad a empresarios y ciudadanos? Para Javier Muñoz, de Tressis, es clave que las medidas de ajuste sigan concretándose, para que el crédito se normalice. Josep Prats precisa que cuando no haya dudas de que el riesgo soberanos español es solvente se irá abriendo el grifo del interbancario. «Sólo después de que fluya el dinero entre bancos estará disponible para empresas y particulares», dice.

Un cambio sustantivo a corto plazo está descartado, aunque se relajen las presiones sobre la deuda española. Se aduce que las entidades financieras no tienen todavía confianza en la capacidad de las compañías y de las familias, altamente endeudadas. Isaacs, de M&G, alude además a las presiones de los organismos reguladores para que las entidades reduzcan sus riesgos.

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