Nov
14
Las ventajas (fiscales) de invertir en I+D+i
España es desde el año 2000 el único país de la OCDE que desgrava fiscalmente por invertir en I+D+i. Este hecho no pasó inadvertido para Xavier Cazabon, director general de F. Iniciativas, y sus socios hace ya una década, cuando el Gobierno de Aznar llevó a cabo una reforma fiscal dirigida a fomentar la inversión en innovación tecnológica. Inmediatamente vieron en la iniciativa una ventana de oportunidad para montar un negocio: asesorar a compañías de perfil técnico sobre cómo optimizar los beneficios fiscales de sus inversiones en I+D+i.
Diez años después, F. Iniciativas puede presumir de contar con cinco oficinas en tres países: de Barcelona saltaron a Madrid, para luego instalarse en Portugal (Lisboa y Oporto), y el mes pasado estrenaron su nueva oficina de París, desde donde confían en penetrar rápidamente en el mercado francés, «menos subvencionista que el español pero con muchas posibilidades». Con la implantación en los países vecinos, la consultora quiere dar un servicio integrado a sus clientes que actúan en la región.
F. Iniciativas gestiona más de 2.000 proyectos anuales y asesora a más de la mitad de las empresas del Ibex 35, pero también a micropymes. A las deducciones fiscales incorporaron rápidamente la asesoría sobre subvenciones disponibles para invertir en I+D+i. «Fuimos ampliando nuestra cartera de servicios también hacia herramientas presupuestarias como ayudas públicas a fondo perdido o créditos a interés cero», subraya Cazabon.
La propia crisis ha hecho más valioso el servicio que presta la consultora, cuenta Cazabon. Lejos de dejar de invertir en innovación, las empresas «se han dado cuenta de que cuando llegue el momento tendrán que ser competitivas y contar con buenos productos y procesos». Puestos a invertir en I+D+i, ¿por qué no hacerlo buscando ventajas fiscales?
Y es que las deducciones por actividades en I+D+i pueden llegar a reducir el coste fiscal de la empresa hasta en un 50%. De ahí que F. Iniciativas haya seguido creciendo a un 20% anual a pesar del adverso contexto económico.
El valor añadido de la compañía lo resume así Cazabon: «Somos ingenieros industriales que nos paseamos por el campo fiscal. Esta doble competencia no existía en el mercado, y aún hoy es escasa», asegura. Así, sus casi 200 empleados son ingenieros con especialidad que conocen perfectamente el estado del arte de la tecnología relacionada con el área en la que trabajan. Eso, combinado con la formación sobre fiscalidad que reciben en la empresa, les permite elaborar dosieres muy personalizados para sus clientes.
«Una empresa que no invierte parte de su facturación en I+D+i está condenada a morir», remata Cazabon. Un lema que muchas compañías se toman muy en serio. Como sería absurdo desaprovechar cualquier ahorro asociado a dicha actividad, en F. Iniciativas tienen negocio para rato.
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