Dic
30
Las regiones presionan a los médicos para rebajar la factura farmacéutica
El gasto sanitario crece imparable y las comunidades buscan vías para atajarlo. Una de ellas es la contención de la factura en fármacos mediante la creación de incentivos a los médicos para que receten por principio activo o el establecimiento de un salario variable en función del ahorro que consigan.
El crecimiento de la población y la elevada propensión a acudir al médico está ejerciendo mucha presión sobre las cuentas de las comunidades autónomas. Los expertos calculan que si siguen creciendo esos indicadores, el gasto dedicado a la sanidad llegará a cubrir a corto plazo el 30% del presupuesto regional.
En este escenario ya hay comunidades que se han puesto manos a la obra para rebajar el gasto sanitario, y en especial, el coste farmacéutico, que se ha elevado a 12.380 millones en los últimos doce meses y ya representa uno de cada cuatro euros del gasto sanitario. La más activa ha sido Andalucía, la que más gasto realiza (el 18% del total), que cuenta con un plan cuyo eje principal es la prescripción por principio activo, a través del que se da prioridad al componente y no a la marca del fármaco. Este procedimiento, que ya se utiliza en el 80% de las recetas de atención primaria y en el 63% de las procedentes de especialidades, la ha situado como la comunidad con el gasto medio por receta más bajo de España (13,41 euros), 1,5 euros menos que la media nacional. «Con esa medida nos hemos ahorrado 219 millones de euros entre enero y octubre de este año», apunta Antonio Peinado, subdirector de Farmacia de la Junta de Andalucía. En su opinión no tiene sentido que existan varios principios activos con la misma capacidad terapéutica (antiinflamatorios, protectores gástricos o contra el colesterol) y distintos precios. «Se trata de promocionar equivalentes terapéuticos para que el médico tenga capacidad para recetar el más indicado en términos de seguridad, eficiencia o precio», subraya.
Pero Andalucía no es la única que ha puesto este tipo de medidas en marcha. Cataluña ha implantado un plan estratégico que busca la corresponsabilización de todos los agentes implicados. «Los médicos del Servicio Catalán de Salud (SCS) perciben una parte variable de su salario en función de la calidad asistencial que ofrezcan, siempre y cuando esté orientada a la maximización de los recursos y a la contención del gasto», señala Toni Gilabert, gerente de atención farmacéutica del SCS. También se ha puesto en marcha un sistema informático para determinar cuáles son los principios activos que mejor pueden ser utilizados en términos económicos, así como un mayor control sobre las residencias de personas mayores, uno de los principales consumidores de medicamentos. «Lo que tratamos es de ejercer una mejor supervisión sobre el tratamiento de procedimientos crónicos», señaló.
Otras comunidades, como Madrid, han dado un paso más allá. El consejero de Sanidad, Juan José Güemes, ha sugerido recientemente la posibilidad de que la prescripción de medicamentos se haga por principio terapéutico, es decir, buscar aquel tratamiento que sea más barato en términos de coste, sin que se tenga en cuenta si está dentro o fuera del sistema de precios de referencia. Con esta propuesta, Madrid calcula que ahorraría cerca de 250 millones de euros al año, lo que aliviaría el peso de la factura farmacéutica, que se elevó a 1.247 millones de euros en 2008.
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