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La subida del IVA, otro problema añadido para la banca en su ejercicio más negro

La anunciada subida del IVA, contemplada en los Presupuestos Generales del Estado a partir del próximo 1 de julio, va a suponer un problema añadido para la banca, en el que se prevé que será su ejercicio más negro desde la crisis de los años noventa.

La notable caída del negocio financiero por la situación económica actual y las cifras astronómicas de paro, unido a la morosidad que esto conlleva -y que se espera que este año marque un nuevo récord-, además del incremento de las provisiones que el Banco de España obligará a realizar a nuestras entidades, serán otras de las estaciones que cajas y bancos tendrán que recorrer para superar el «calvario» financiero que se les avecina.

Lo peor de esta subida del IVA en el caso de la banca española es que, una vez anunciada y aprobada, los expertos consultados opinan que ya no hay marcha atrás.

Con la subida de este impuesto los directivos de bancos y cajas son conscientes de que su cifra de negocio va a mermar porque se va a consumir menos y,, por tanto, va a bajar la producción y la inversión y, como consecuencia de ello, caerá todavía más la petición de créditos de empresas y de familias. Es decir, se reducirá la esencia del negocio bancario.

Caídas de los márgenes
El presidente de la Asociación Española de la Banca (AEB), Miguel Martín, dejaba el pasado jueves constancia de ello, y añadía que se van a producir importantes caídas en los márgenes porque los costes financieros no se pueden bajar más.

Todos los expertos coinciden en señalar que el retraimiento del consumo va a ocasionar una caída del 0,5% en el Producto Interior Bruto. Y esa bajada repercutirá de forma indirecta en todo el negocio bancario, porque la mayoría de los servicios financieros están exentos de IVA, como por ejemplo los préstamos, las cuentas corrientes, los depósitos y los medios de pago (tarjetas de crédito y débito), entre otros.

Existen algunas excepciones, como ocurre con el «leasing» o el «renting». Estos servicios con IVA siguen la pauta general del impuesto. Es decir, se ingresa el IVA repercutido a los clientes menos el IVA soportado de los proveedores, trasladándose por tanto la carga impositiva hasta llegar al consumidor final.

Se rompe la cadena
Pero en los servicios financieros exentos se rompe esta cadena, dado que el banco no puede deducir el IVA soportado que, en consecuencia, se convierte en un coste.

Realmente, se puede deducir una pequeña parte de ese IVA soportado, según el porcentaje de prorrata, en general alrededor del 5%, indica un directivo de una entidad española.

En ese sentido, añade, que la subida de los tipos de IVA supondrá un incremento de los costes para la banca, que trasladará a sus clientes en la medida que lo permita el mercado.

Algunos directivos de cajas de ahorros señalaron a ABC que cada punto que suba el citado impuesto le va a suponer a un banco de tamaño grande un aumento de costes de entre cinco y diez millones de euros.

Primas similares a Grecia
Ahora bien, en el hipotético caso de que se pretendiera dar marcha atrás en la subida del IVA, varios de los ejecutivos bancarios consultados coincidieron en señalar en que ya sería tarde y las consecuencias se tornarían peores para el sector.

Su explicación la basan en que nuestra economía tiene una gran dependencia del exterior a la hora de financiarse y ese paso atrás rompería la credibilidad de nuestro país en los mercados financieros internacionales.

Con lo cual a la hora de acudir bancos y cajas de ahorros a solicitar esa financiación, la prima de riesgo que se les aplicaría -que actualmente varía entre los 70 y 80 puntos, dependiendo de los plazos-, podría pasar a los niveles que se aplican a Grecia, que oscilan entre los 270 y los 300 puntos.

«Un mal menor»
En consecuencia, la banca saldrá perjudicada de uno u otro modo, tanto si se sube el IVA como si no. Es más, ahora ya sería «un mal menor», añade un ejecutivo, porque es cierto que el incremento del impuesto «tendrá efectos negativos sobre el consumo, el PIB y el empleo y, en consecuencia, sobre el negocio bancario».

Pero si ahora no se subiera el impuesto, el programa de estabilidad presentado por el Gobierno español «no sería creíble en el exterior».
Y puestos a subir impuestos, precisan, «es mejor aplicar el incremento en materia de consumo que sobre el trabajo (IRPF o cotizaciones) o sobre las sociedades, que frenaría todavía más la creación de empleo.

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