Sep

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La plantilla de Sony se rebela

La paciencia de la plantilla de Sony ha llegado al límite. Los trabajadores de la fábrica de televisores de Viladecavalls convocaron ayer una huelga de 24 horas para el 21 de septiembre para reclamar garantías laborales por parte de la multinacional japonesa y de Ficosa y Comsa-Emte, los nuevos propietarios de la planta a partir de enero.

Después de dos años con el sueldo congelado, en principio para asegurarse un futuro próspero, los empleados siguen con el mismo temor que en el 2008. El plan de viabilidad que los trabajadores aceptaron como única vía de mantener sus puestos en la planta de Sony en Viladecavalls no tiene el final esperado por los empleados, que se ven desamparados.

Acuden a trabajar sin información. Esta es la realidad de los más de 1.000 trabajadores que la multinacional nipona Sony tiene en su planta vallesana, y que el pasado 7 de septiembre anunció que traspasará a las empresas catalanas Ficosa y Comsa-Emte.

Cambio en enero
El cambio de rutinas productivas es un mal menor ante la incertidumbre de quién seguirá el próximo 1 de enero. A partir de esa fecha, los trabajadores dependerán de los nuevos propietarios.

«Nos han asegurado que las personas competentes seguirán en la planta, y los que no sirvan los echarán», explica Ana, una trabajadora del turno de mañana que cada día tiene menos ambiciones dentro de la empresa.

Los miembros del comité les han asegurado que los nuevos propietarios de la planta se han comprometido a mantener la mayoría de los empleados, lo que supone la mitad más uno. «Eso solo beneficiaría a los fijos, que son unos 400, los demás, como yo, no tendríamos lugar en la nueva organización», lamenta otro trabajador, Carlos.

El presidente del comité de empresa, Iván Ramos, atribuyó el paro convocado al «nerviosismo» de los empleados. «El motivo principal es conseguir el mantenimiento del empleo y pactar salvaguardas en caso de que haya incumplimiento por parte de alguna de las empresas», insistió Ramos, que espera que la Generalitat convoque en breve una reunión de mediación que desencalle la situación y calme los ánimos de la plantilla. «Queremos algo más que buenas intenciones», advirtió. El principal temor de los sindicatos es que el traspaso de la planta de Sony no tenga detrás un plan industrial sólido.

Bajas sin indemnización
Marcharse no es una opción. Los empleados destacan que la dirección les ha advertido de que si se van ahora no les indemnizarán. «Nos dicen que somos personal con talento, y que si marchamos nos iremos a la competencia», dice Laura, tras acabar una larga jornada de trabajo.

Los nervios ya causaron un paro espontáneo de la producción el pasado miércoles con el fin de encontrar respuestas. En las dos reuniones mantenidas para discutir los planes y obtener garantías laborales, «no ha habido compromisos», según denunció CCOO.

«Desde el comité de empresa se nos ha dicho que harán lo necesario para defender nuestros derechos, si es necesario hasta cortaremos la autopista», advierte Joan. Él y cuatro compañeros más contemplan la situación entre el desánimo y la esperanza. Muchos de los trabajadores llevan más de 10 años en la planta, y en los últimos tiempos han tenido que soportar muchos cambios. «No tiene muy buena pinta», añade.

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