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La otra guerra de la banca: dinero y regalos por domiciliar la nómina
Las nóminas son un bien en extinción. Bancos y cajas se han lanzado a una guerra sin cuartel para atraer los ingresos fijos de sus clientes. La batalla es paralela a la que libran por captar depósitos.
Conseguir ingresos recurrentes en la principal misión de las entidades financieras en la situación actual. Lejos queda la época del boom inmobiliario, cuando la carrera se centraba casi en vender hipotecas fuera cual fuera su precio.
Cajas y bancos ya no quieren que el cliente les pague un préstamo, sino que ingrese dinero en la cuenta todos los meses, que se lo gaste con las tarjetas de crédito y lo invierta en los depósitos , en los fondos de inversión, en los planes de pensiones y en los seguros que ellos mismos comercializan. Es lo que se denomina en el argot bancario fidelizar al cliente.
Los regalos vuelven a ser el principal anzuelo. Ahora ofrecen televisores, tabletas, cámaras y ordenadores portátiles, en lugar de sartenes, ollas y cuberterías. Pero la esencia es la misma. El cliente que acepta el regalo se casa con la entidad por un periodo que oscila entre los 12 y los 40 meses.
El regalo nunca debe ser el único parámetro para elegir la entidad en la que domiciliar la nómina. Es más, el obsequio suele tener un coste para el cliente en forma de comisiones obligatorias. «Una oferta puede inclinar la decisión: una bonificación económica, un regalo en el que se esté interesado… Pero antes debe analizare si se trata de un buen producto», explican en la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU).
Los regalos se consideran rendimientos de capital mobiliario, de forma que tributan por el 19% o por el 21% de su valor, que es fijado por la entidad financiera. Esta, de entrada, efectúa una retención en la cuenta del cliente del 19% del importe regalado. Aunque también es posible que dentro de las bases de la promoción esté incluido que el banco o la caja se haga cargo de los impuestos. Los eventuales costes de envío del regalo también pueden cobrarse al cliente.
Una opción para los que prefieren tener libertad es optar a una cuenta que ofrece descuentos en los principales recibos. Esta una fórmula de seducción que comenzó a utilizar ING Direct en 2005, está claramente en auge y no suele exigir permanencia.
A continuación, se exponen 10 ofertas que incluyen regalos o dinero en efectivo por domiciliar la nómina por primera vez. Si no se especifica lo contrario, los costes fiscales corren por cuenta del cliente.

[Via CincoDias]
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