Sep

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La marcha de Sony inquieta a otras multinacionales japonesas

La pérdida de una de las joyas de la corona de la industria catalana, la fábrica de televisores de Sony, ha dejado un tanto descolocadas a algunas compañías. Directivos de otras multinacionales japonesas han mostrado su inquietud y han consultado a sus asesores legales en España sobre la posibilidad de llevar a cabo desinversiones como la de Sony en Viladecavalls (Vallès Occidental).

La reacción de esas compañías se debe al «mimetismo» pronunciado que se da entre las empresas japonesas, según Àlex Valls, socio del bufete Baker & McKenzie y asesor en varias reestructuraciones de firmas niponas. La tendencia a la reducción de la capacidad de producción en España de multinacionales japonesas será «importante» en los próximos meses, aunque es posible que se eviten cierres totales, indican fuentes del sector industrial.

GARANTÍAS LABORALES EN SONY / En el caso de Sony, los sindicatos negocian ahora las garantías para los 1.100 empleados por parte de los futuros propietarios, los grupos catalanes Ficosa y Comsa-Emte. «Es una deslocalización silenciosa que se puede extender», asegura Isabel Martínez, secretaria general de la Federación del Metal de UGT.

Las alarmas apuntan ahora a la planta de teles de Sharp en Sant Cugat, que acumula 25,5 millones de pérdidas en dos años y sigue en un nivel mínimo de actividad que da trabajo solo a un centenar de empleados de los 360 de la plantilla.

La mayoría de trabajadores siguen en un expediente de regulación de empleo (ERE) temporal y unos 150 se han acogido a la oferta de bajas de la compañía, que acaba a final de este mes. Aunque han empezado a producir teles de 3D y de tecnología LED, los sindicatos temen una decisión de cierre inminente ante los fracasos en la búsqueda de producciones alternativas.

157 EMPRESAS / La factoría de Sony era uno de los estandartes del desembarco japonés en Catalunya y la decana de las multinacionales niponas con plantas de producción en territorio catalán. Aunque puso un primer pie en Catalunya en 1967, abrió su fábrica propia en 1984, y en 1991 inauguró la mayor factoría de electrónica de consumo de España en Viladecavalls.

Esa inversión fue fruto de una intensa política desarrollada por el president Jordi Pujol para atraer a fabricantes nipones. Con la ayuda de la asesora Eri Nemoto, desembarcaron Honda, Sharp, Yamaha y Panasonic, además de la coreana Samsung. Unos años antes, Nissan tomó el control de Motor Ibérica.

Las 157 empresas japonesas presentes en la autonomía suponen la mitad de todas las que tienen actividad en España. Pero unas décadas más tarde del desembarco, una buena parte de las firmas japonesas han cerrado o reducido drásticamente su estructura.

Para Eri Nemoto, que ahora trabaja en la consultora Baker, «la globalización obliga, cada dos o tres años, a librar la misma batalla que cuando se consiguió una inversión importante. Hay que pelear por los nuevos productos y evitar una deslocalización en los años siguientes». «Si te saltas un eslabón en la cadena de mejora y renovaciones de productos de una fábrica -sostiene Nemoto-, estás medio muerto, pero si te saltas dos, estás condenado a muerte».

Cuando se produce esa situación, resulta imposible solucionar el problema con una reunión de unas horas o un viaje de un político a la sede central de la filial amenazada, destaca la asesora.

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