Oct
13
La inmobiliaria de la ONCE es rentable pese al golpe de la crisis
En plena debacle inmobiliaria en España, con gran parte de las empresas en números rojos o incluso en concurso de acreedores, la ONCE está consiguiendo salir airosa con Oncisa, su filial en el mercado del ladrillo.
Aunque es cierto que ha sufrido una drástica reducción de sus ventas en los dos últimos ejercicios debido al parón del mercado -la facturación se ha dividido por tres desde 2007, hasta 59,18 millones de euros-, el último ejercicio se ha cerrado con un resultado neto de 3,1 millones.
Creada en 1993 para invertir en inmuebles, Oncisa está sufriendo como el resto de sus competidores el estallido de las burbuja, pero sus cimientos parecen algo más sólidos y está resistiendo, pese a todo, el golpe causado por la crisis. Y eso que la caída aún no ha terminado. En sus últimas memorias la empresa explica que su previsión es facturar este año apenas 35 millones de euros.
La caída de la facturación obedece a un cambio de estrategia con el fin de mantener la rentabilidad. «En consonancia con la situación macroeconómica general, la sociedad ha reducido su actividad de promoción inmobiliaria y ha mantenido su actividad de arrendamiento de patrimonio, que presenta unos ingresos recurrentes que permiten afrontar mejor la situación de crisis que vive el sector», explica la empresa.
Aún así, los ingresos por venta de promociones se elevaron en el último ejercicio a 44,06 millones de euros, lo que supone un 74,5 por ciento del total. Aunque está intentando cambiar la situación, los arrendamientos, en cambio, tan sólo representan por ahora el 25,5 por ciento del negocio, con una cifra de ventas de 15,12 millones de euros en 2009. Su potencial sigue estando en unos activos valorados en 588 millones.
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