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La destrucción de excedentes alimentarios ya tiene solución: la venta al sector hostelero

La cantidad de alimentos, ya sean frescos o manufacturados, que acaba todos los días en la basura de los países desarrollados es inconmensurable. Si bien es cierto que los bancos de alimentos reciben una parte importante de este stock, al igual que los derivados alimenticios o piensos, no lo es menos el hecho de que la mayoría de estos excedentes se pierde y, además de la dimensión social y ética que adquiere el problema, dicha acción revierte en pérdidas económicas notables para los fabricantes y productores de alimentos. De hecho, éstas alcanzan el 60% de los productos ‘sobrantes’, cuantificados en unas pérdidas netas de inventario en España de entre 25 y 50 millones de euros anuales, según un análisis realizado por la empresa byeFood.

Dicha compañía, que inició su andadura hace apenas cuatro meses, se fundó precisamente con el fin de dar con una solución a este problema y maximizar la utilidad de los excedentes alimentarios. Concretamente byeFood ejerce de intermediario entre los productores de alimentos y un amplio canal de restaurantes y hoteles que en España asciende a más de 300.000 establecimientos.

Se trata de una alternativa novedosa que, tal y como señala su director general, Javier Arbex, a Cotizalia, mitiga “el temor de muchos fabricantes a la devaluación de sus productos y a que sus bajos precios redunden en un perjuicio a la imagen de la empresa”.

Diferentes usos poco rentables
Los fabricantes, eso sí, han de identificar de manera temprana las existencias en riesgo de devaluación –que no aportan márgenes algunos ni permiten recuperar apenas la inversión del producto- debido, entre otras cosas, a una fecha de caducidad cercana o a la ausencia de rotación del producto. byeFood se encarga entonces de acercarlos al canal hostelero y las grandes colectividades, capaces de consumirlos con rapidez.

Para Arbex, los fabricantes necesitan un canal capaz de comprometerse a no revender los productos al por menor. Para ellos, es crucial que el producto no llegue a precios de liquidación. Por ello, asegura, “se necesitan modelos de servicios como el nuestro para que no se vea reducida la rentabilidad”. Esta alternativa, prosigue, “fomenta la productividad de las empresas” y les garantiza una vía más rentable que si tuvieran que recurrir a los piensos –“en los que se recupera sólo el coste del transporte”-, la incineración, la donación –aunque se trata de un valor deducible al 35%-, venta con descuentos especiales o por debajo del coste para usos marginales, además del reproceso o reutilización de parte del producto ‘viejo’ en otro ‘nuevo’.

Sin embargo, Arbex considera que lo más habitual es que las empresas se vean obligadas finalmente a destruir sus excedentes o liquidarlos por la carencia de servicios especializados en su gestión, lo que, además las pérdidas económicas mencionadas, origina un importante problema ético.

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