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La crisis afianza un poco más el ahorro del miedo

Cobarde, tradicional y poco amigo del riesgo. Con la crisis, no varían los tópicos del mundo financiero, sobre todo los aplicados al ahorrador medio. Más bien se afianzan. Así se desprende del último informe «El Ahorro Financiero de las Familias Españolas», elaborado por Inverco (la Asociación de Instituciones de Inversión Colectiva y Fondos de Pensiones).

Si antes de la crisis económica un activo ya sobresalía entre todos los demás, la debilidad económica ha fortalecido su liderazgo: se trata del depósito bancario. A cierre de 2009, un 47,5 por ciento del ahorro financiero de las familias españolas estaba invertido en depósitos y efectivo. La seguridad gana en estos momentos a la rentabilidad, lo que justifica, de hecho, que unos 92.986 millones de euros estén en cuentas a la vista que no aportan ninguna ganancia para sus titulares.

En busca de garantías
Es decir, de los 1,75 billones que representan el ahorro total de los hogares, 831.565 millones de euros están «guardados» en depósitos bancarios y efectivo. La seguridad, garantías y rentabilidad fija conocida de antemano son algunas de las ventajas que encumbran a estos productos en el ránking de activos preferidos por los españoles.

Sin embargo, numerosos expertos afirman que, en muchas ocasiones, el «miedo» a asumir riesgos y la actitud extremadamente conservadora a la que lleva la suscripción masiva de imposiciones a plazo no es lo más rentable para el bolsillo y puede incluso hacer perder poder adquisitivo (sobre todo en etapas de fuerte inflación). Luis Martín-Jadraque, director de productos de inversión y depósitos de Deutsche Bank, considera, por ejemplo, que contratar en estos momentos una imposición al 4 por ciento (extratipo que ofrecen en la actualidad algunas entidades) es una actitud correcta. No obstante, en su opinión, no conviene abusar de los depósitos porque pueden hacer perder oportunidades en otro tipo de activos.

Ignacio Baeza, presidente de Mapfre Vida, se sorprende, de hecho, del potente «carisma» del depósito, instrumento que sirve para cubrir cualquier tipo de finalidad de ahorro. «En nuestro último estudio, ‘Actitudes de los españoles ante la jubilación’, un 47,9 por ciento de los consultados consideró el depósito como un producto de previsión para el largo plazo. Es una idea errónea, puesto que las imposiciones se suscriben a plazos de un año o incluso menores. La respuesta da una idea de la fuerte bancarización del ahorrador español», comenta.

Bolsa y fondos
Por debajo de los depósitos, la siguiente opción que más ahorro gestiona en España es la inversión directa en bolsa. A cierre de 2009, había invertidos en renta variable 357.609 millones de euros, un 20,4 por ciento del total del ahorro financiero. En las últimas dos décadas, estos activos habían ganado peso en las carteras de inversión. No obstante, la crisis iniciada en 2007 ha retraído a los inversores, en muchos casos «escaldados» por las fuertes pérdidas que han tenido que hacer frente (sólo en 2008 el Ibex-35 perdió casi un 40 por ciento).

En los últimos meses, los volúmenes de negocio poco a poco se van recuperando. En el primer trimestre del año, de hecho, la contratación en la bolsa española aumentó un 20 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior. Sin embargo, los intermediarios financieros continúan admitiendo que sigue sin entrar dinero estable en el parqué.

Y algo similar sucede en el mundo de los fondos de inversión, muy eclipsado en la actualidad por los depósitos. A cierre de 2009, sólo un 8,5 por ciento del ahorro financiero de las familias estaba colocado en estos productos, es decir, 148.098 millones de euros, según datos de Inverco.

Las cifras contrastan claramente con las recomendaciones de numerosos expertos, que ven que la renta variable y la inversión colectiva son dos alternativas de ahorro muy atractivas, más que los depósitos. Luis Martín-Jadraque estima que, en concreto, los fondos de inversión «son un vehículo fantástico para canalizar las inversiones en bolsa».

Pese a las cifras, Carlos Tusquets, presidente de EFPA España (asociación de los profesionales que se dedican al asesoramiento y a la planificación financiera) considera que la crisis económica ha puesto en valor la estimación del riesgo a la hora de invertir. «No vemos necesaria más regulación, sino una supervisión eficaz y útil», afirma. Para que la situación pueda cambiar Tusquets cree que «es esencial solicitar una mayor capacitación del asesor financiero y dotar de más cultura financiera al inversor».

Previsión insuficiente
En el ámbito de la previsión, las cifras son también bajas, sobre todo comparadas con nuestros homólogos europeos. En seguros, a cierre de 2009 había invertidos 151.581 millones de euros, un 8,7 por ciento del total. En planes de pensiones, el ahorro ascendía a 111.812 millones de euros, un 6,4 por ciento del total. Pilar González de Frutos, presidenta de Unespa (la Asociación de Entidades Aseguradoras españolas) considera, no obstante, que ahorrar con vistas a la jubilación es absolutamente esencial. «Las pensiones privadas son imprescindibles como elemento estabilizador», comentó González de Frutos en el seno de la última Jornada sobre Pensiones Privadas organizada por Mapfre.

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