Sep
17
La banca advierte de un encarecimiento del crédito
El histórico acuerdo del Banco de Pagos Internacionales de Basilea (BIS) anunciado el pasado domingo sobre requisitos de capital para el sector bancario «tendrá consecuencias en el volumen y el precio del crédito» en Europa, advirtió ayer la Federación Bancaria Europea. La patronal de la cajas de ahorros en el continente (Grupo de Cajas de Ahorros Europeas) también lamentó la decisión de los reguladores de aplicar un corsé idéntico a todo el sector, «sin ajustarlo a las actividades de cada modelo bancario».
La respuesta fue similar en EE UU, donde la Financial Services Roundtable, uno de los lobbies del sector bancario, consideró «muy elevadas» las exigencias de la nueva norma de solvencia y advirtió que, a su juicio, perjudicarán la recuperación económica.
La airada reacción de las patronales llegó sólo un día después de que los supervisores financieros de las mayores economías del mundo (UE, EE UU, China o Japón, entre otros) acordasen en la ciudad suiza un incremento del 2% al 4,5% en el nivel mínimo exigido de recursos de máxima calidad (acciones y reservas, que conforman el core capital). El acuerdo exige también un colchón de protección de al menos el 2,5% dotado con el mismo tipo de capital, para llegar a una proporción de core capital del 7%.
Nout Wellink, presidente del Comité de supervisión bancaria de Basilea y gobernador del Banco de Holanda, reconoció ayer que esos umbrales obligarán a la banca mundial a incrementar su capital en «cientos de miles de millones de euros» como consecuencia de un acuerdo que triplica las reservas exigidas por los reguladores. Pero aseguró que el impacto sobre los clientes será «nulo» y que el efecto sobre la economía «será positivo porque habrá menos posibilidad de que haya otra crisis».
Los mercados bursátiles parecieron compartir ayer la previsión de Wellink y buena parte del sector bancario registró alzas en las cotizaciones. A los inversores parece haberles tranquilizado el largo proceso de adaptación previsto en Basilea III, que se extiende hasta el 1 de enero de 2019.
A pesar de ese plazo, Guido Ravoet, secretario general de la patronal bancaria europea, calificó de «oneroso» y «muy exigente» el acuerdo alcanzado en la ciudad suiza. Ravoet lamentó, además, que la reforma del sector financiero se esté llevando a cabo sin un estudio sobre el impacto de las diferentes medidas propuestas (requisitos de capital, impuestos, fondos de prevención) y advirtió que la economía, en particular la europea, podría resentirse seriamente.
«Me gustaría destacar que en Europa el 75% del crédito al sector privado se canaliza a través de las entidades bancarias, frente a sólo el 25% en EE UU», recordó Ravoet. Esa diferencia explica en gran parte la resistencia de Alemania, con una industria muy dependiente de su propio sector bancario, a aceptar las tesis más duras defendidas en Basilea.
Los analistas coinciden en que el mayor impacto se hará sentir en la banca europea y, en particular en la alemana. En EE UU, las sucesivas rondas de recapitalización desde que comenzó la crisis han hecho que casi todas las entidades cumplan ya los estándares previstos para 2019. Mary Frances Monroe, vicepresidenta para política regulatoria de la Asociación Americana de Banqueros, explicaba ayer que los bancos de EE UU están en muy buena posición y no habrá mucho impacto en el crédito. Sin embargo, alertó a CincoDías de que habrá menos capital para prestar y el crédito puede encarecerse en cierta medida.
Pero incluso Europa parece haber un amplio margen par cumplir a tiempo los nuevos requisitos de capital. Goldman Sachs difundió ayer un informe en el que señala que sólo cuatro entidades del Viejo Continente situarán en 2012 su core capital por debajo del 7% impuesto. Son el Banco Agrícola de Grecia, y los italianos Banca Popolare, Crédito Valtellinese y Monte dei Paschi di Siena. Los bancos españoles superarían con holgura el listón con ratios de entre el 8% (Bankinter) y el 10,1% (BBVA).
La Comisión Europea tampoco comparte las quejas del sector. «Estoy convencido de que el acuerdo supone un buen equilibrio», señaló ayer el comisario de Mercado Interior, Michael Barnier. El francés cree que «el periodo transitorio (…) es suficientemente largo para permitir mejoras graduales sin poner en peligro la recuperación económica».
Barnier mostró su disposición a iniciar la incorporación del acuerdo de Basilea a la normativa comunitaria tan pronto como sea ratificado por los líderes del G-20, previsiblemente el próximo noviembre en Seúl (Corea del Sur). Bruselas no puede sino secundar un acuerdo del que han sido artífices destacados el presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, y el miembro holandés del emisor europeo, Nout Wellink.
Durante el primer trimestre de 2011, según Barnier, la CE podría tener listo el proyecto legislativo para añadir Basilea III a la directiva europea sobre requisitos de capital. Las patronales del sector insistieron ayer en que esa aplicación se haga de forma paralela en todos los mercados del planeta para garantizar que se mantiene la igualdad de condiciones entre las entidades.
Tanto la banca como las cajas de ahorros reiteraron su oposición a que en ese proceso se incorpore el límite de apalancamiento previsto en el acuerdo de Basilea. La banca también lamentó la «severa restricción» en los instrumentos que se pueden computar para alcanzar los niveles de solvencia. Con todo, el sector indicó que acatará todos los nuevos requisitos. Wellink se mostró convencido de que podrán hacerlo recurriendo a los «mercados financieros» (Deutsche Bank, por ejemplo, se dispone a buscar 9.000 millones de euros) y «reteniendo durante unos años una mayor cantidad de sus beneficios, lo que significa que no podrán pagar a sus accionistas o que deberán reducir los bonos».
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