Dic
3
Inversores y promotores critican la opacidad y el bloqueo de la Sareb
El banco malo frustra refinanciaciones, convenios concursales y venta de activos.
Esta semana ha cumplido su primer año.
La Sareb ha cumplido esta semana su primer aniversario con un resultado muy alejado de las expectativas de transparencia y dinamización del mercado inmobiliario que despertó su constitución: si bien ha logrado vender 6.400 viviendas y desprenderse de inmuebles y créditos con un valor contable de 2.000 millones, ha forzado el cierre de docenas de empresas promotoras al bloquear su refinanciación e impedirles incluso vender activos, que en algunos casos se han adjudicado luego por precios inferiores.
El caso más sonado ha afectado al edificio que albergó la sede de Banesto en plaza Catalunya, propiedad ahora de una sociedad del grupo valenciano Ballester. La firma, en concurso de acreedores, alcanzó un preacuerdo con el grupo Mina Inmobiliaria para vender el edificio a un inversor internacional que pretendía construir un hotel, pero la posición de la Sareb, titular de las hipotecas que en su día concedió la banca, frustró la operación. «Ni siquiera conseguimos sentarnos a negociar con ningún representante suyo ni de los bancos» lamenta Xavier González, director de Mina. Poco después la Sareb incluyó la hipoteca, cuya ejecución dará el control del inmueble, en un paquete de fallidos y trató de venderla al Deutsche Bank, por un precio que no se ha hecho público. «Parecía hecho ex profeso», lamenta González.
La opacidad y la inoperatividad son dos de las críticas recurrentes a la Sareb. Lluís Marsà, presidente de la asociación de promotores APCE, destaca como ambos factores impiden que los promotores rescaten los créditos que gravan sus propios inmuebles y que han pasado ahora a la Sareb. «Algunos promotores han presentado ofertas para recomprar su crédito sobre suelo con quitas del 40% y han sido rechazados, pero luego vemos que la Sareb vende créditos y viviendas con descuentos mayores, por un 15% o un 20% del valor nominal que tenía la hipoteca, a grandes fondos». Marsà recuerda que el banco malo «no negocia: permite presentar una oferta por escrito y, si es rechazada -siempre sin explicación-, una segunda. Y ya está». Así, el Plan Oportunidad, con el que la Sareb quiere que las pymes recompren sus propios créditos, sólo ha logrado peticiones por 100 millones, aun cuando la mayoría de los 90.500 millones de créditos que recibió la Sareb corresponden a pymes.
[Via La Vanguardia]
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