Oct
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Generalitat y Ayuntamiento podrían elevar al 44% su peso en Catalana
El sector público ganará protagonismo en el accionariado de Catalana d’Iniciatives, la sociedad de capital riesgo (SCR) participada por la Generalitat, el Ayuntamiento de Barcelona y un grupo de socios privados.
Actualmente, las dos administraciones públicas se reparten a partes iguales el 33% del capital –con un 16,5% cada una–, mientras que el 67% está en manos de empresas y entidades financieras privadas. Pero esta fotografía cambiará a corto plazo –con mayor o menor intensidad– como consecuencia de la ampliación de capital que ultima la compañía inversora, y que se aprobará en la junta de accionistas que Catalana celebrará el próximo 15 de octubre.
La cifra que se baraja para el aumento de capital es de unos quince millones de euros. Catalana dispone ahora de un capital social de 30,86 millones de euros.
De acuerdo con fuentes cercanas a las administraciones accionistas de la compañía inversora, la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona estarían dispuestas a participar en la ampliación con un máximo de diez millones de euros, es decir, dos tercios del importe total de la operación. Según las mismas fuentes, la idea es que las dos administraciones inviertan a la par y que, en ningún caso, superen conjuntamente el 50% del capital de Catalana d’Iniciatives.
ICF Holding y B:SM
La Generalitat articula su presencia en la compañía a través de ICF Holding, filial inversora del Institut Català de Finances, y la participación municipal la ostenta la empresa pública Barcelona de Serveis Municipals (B:SM).
La respuesta exacta de los socios privados a la operación es todavía una incógnita, aunque las mismas fuentes aseguran que “alguno sí que irá” a la ampliación de capital. En la misma línea, fuentes de Catalana dijeron que algunos de estos accionistas han manifestado interés en acudir a la operación.
Entre los principales socios privados de la SCR, cada uno con casi un 6% del capital, se encuentran Banco Sabadell, Telefónica, Corporación Empresarial Once, CAM e Invercartera (filial de Catalunya Caixa). Otros accionistas destacados, con participaciones inferiores al 5%, son Fiatc, BBVA y La Caixa.
A la espera de lo que decidan éstos y el resto de socios privados, la disposición de ICF Holding y B:SM a inyectar diez millones de euros adicionales en Catalana d’Iniciatives les colocaría con una participación conjunta del 44%, a razón de un 22% cada uno. Pero el peso público podría ser superior si los accionistas privados no cubren los otros cinco millones de euros de la ampliación o si ésta se lleva a cabo por un importe inferior.
El objetivo de la ampliación de capital es retomar las inversiones en empresas, con operaciones por una cuantía máxima aproximada de seis millones de euros. Catalana d’Iniciatives ha reducido su ritmo inversor tras entrar, a principios de 2009, en la aerolínea Spanair, mediante una inversión de 12 millones de euros, una cifra muy superior a las que suele manejar la compañía.
La sociedad de capital riesgo controla el 25,5% de Ieasa, instrumental que, a su vez, tiene el 80,1% de Spanair. Rafael Suñol, vicepresidente ejecutivo de Catalana, abandonó el pasado verano la vicepresidencia de la compañía aérea, cargo en el que fue sustituido por Miquel Martí, como representante de Volcat, la sociedad que agrupa a los empresarios catalanes del lobby FemCat que intervinieron en la operación de compra de Spanair. Además de la aerolínea, Catalana participa en otras nueve empresas de diferentes sectores, como Grupo Tecnopublicaciones, Cadena Q, Soundub, E–Diagnostic o Catalana d’Infraestructures Portuaries.
Según fuentes cercanas a la operación, la ampliación de capital es una alternativa al proyecto que barajaba Catalana de levantar un fondo de 50 millones de euros para ejecutar inversiones más cuantiosas. La crisis económica y la situación de los mercados financieros han obligado a congelar estos planes y buscar una solución más asequible.
Resultados
El pasado año, la sociedad inversora registró unas pérdidas de 2,27 millones de euros, un 59% por debajo de los números rojos contabilizados en 2008. Aunque no afectaron a la cuenta de resultados, Catalana realizó el pasado ejercicio unas provisiones por más de doce millones de euros en concepto de depreciación del valor de sus participadas. Estas dotaciones sí que se reflejaron en el balance de la compañía, que recortó su patrimonio neto un 22,5%, hasta los 45,6 millones de euros.
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