May

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Fuerte parón de la inversión para atender al turista

Los municipios turísticos se han encontrado con una dura realidad a principios de este año. Por un lado, el fuerte recorte de visitantes registrado en 2009 (cinco millones de turistas menos) no se ha frenado en el primer trimestre, a lo que se ha unido un recorte sin precedentes de los ingresos, como consecuencia de la menor actividad y del derrumbe de la construcción, del que dependían en gran medida. Sólo la recaudación del impuesto de bienes inmuebles (IBI) y el impuesto sobre construcciones, instalaciones y obras (ICIO) suponía el 20% de los ingresos y ese dinero, en la mayoría de los casos, ha desaparecido.

En este escenario, los ayuntamientos han tenido que hacer encaje de bolillos para cuadrar sus presupuestos para este ejercicio, en especial para los próximos meses de temporada alta. En ese periodo, los municipios más turísticos multiplican por cuatro o cinco sus poblaciones y tienen que hacer frente a un importante incremento del gasto en servicios básicos como limpieza, seguridad, información.

La presidenta de la Comisión de Turismo de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) y alcaldesa de Ibiza, Lourdes Costa, señala que es imprescindible una mejora de los recursos municipales y en especial de los ayuntamientos turísticos, que no saldrá adelante hasta que no se apruebe la reforma del sistema de financiación local. «En el caso de Ibiza lo que estamos haciendo es prescindiendo de inversiones a corto plazo», recalca. En esta paralización también ha jugado un papel importante la merma de fondos procedentes del fondo de inversión local, que en el caso de Ibiza se ha elevado este año a cuatro millones de euros.

Trabajo en días alternos
Otros consistorios del panorama nacional también han optado por recortar los gastos comprometidos para atender a los turistas. Es el caso de Pájara (Fuerteventura), cuya planta hotelera contabiliza más de 4,5 millones de pernoctaciones al año.

Blas Acosta, concejal de Turismo, señala que el recorte del 25% aprobado para el presupuesto de este año ha obligado a modificar los contratos con las empresas que prestan los servicios de recogida de basura o transporte. «Si antes teníamos diez personas trabajando a diario, ahora estamos haciendo trabajar a la misma plantilla en días alternos o a la mitad todos los días», recalca Acosta, que también señala que se ha reducido un 30% la dotación de bienes de equipo y personal del ayuntamiento.

Esta merma, a su juicio, afecta al servicio que se le presta al turista, por lo que reclama una mayor participación en los ingresos de las comunidades autónomas para poder compensar el recorte presupuestario.

Otro ejemplo de las dificultades económicas por las que atraviesan los ayuntamientos de los enclaves turísticos se ha producido en Benicassim (Castellón), un municipio en el que están censados 19.000 habitantes y en el que llegan a vivir 90.000 habitantes en temporada alta. El pasado marzo, el consistorio vio obligado a solicitar un crédito de seis millones para compensar los menores ingresos obtenidos como consecuencia de la eliminación de la tasa de basuras y por la menor recaudación del impuesto de bienes inmuebles (IBI), la principal fuente de riqueza del municipio.

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