Oct

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Estoy en paro, por dónde empiezo

La sabia máxima de que «la búsqueda de trabajo es un trabajo en sí mismo» se revela más cierta y real que nunca en tiempos en los que el desempleo afecta al 31,9% de los jóvenes españoles entre los 16 y 29 años. Recién licenciados o tras una primera experiencia profesional fracasada, surgen muchas dudas sobre cómo buscar empleo, cómo elaborar un buen currículum y cómo abordar la entrevista de trabajo.

Juan Carlos Cubeiro, experto en talento, liderazgo y coaching, explica que dado que es un trabajo «se requiere de mucha organización», empezando por «un horario establecido y riguroso». La idea es reproducir el día a día de un trabajador, con sus madrugones, sus descansos y sus «horas de ocio». También hay que «vestirse para la ocasión», nada de irse abandonando, «destinar a la búsqueda un espacio en la casa o en un cibercafé a modo de despacho» y hacerlo «en compañía de otras personas». A su juicio, buscar empleo en tándem o en equipo aporta numerosas ventajas: «Los miembros se animan unos a otros, se comprometen porque hay otras personas que se están esforzando, analizan juntos qué empresas pueden resultar interesantes, aprovechan las sinergias, aprenden compañerismo y a colaborar, eliminan el monólogo interior negativo…». ¿Y no resulta extraño colaborar con tu competencia? Para este experto no, porque considera que «es más fácil trabajar cinco para colocar a cinco que si cada uno lo intenta solo por libre».

Personaliza tu carta de presentación
Frente al envío frenético y compulsivo de solicitudes idénticas a todo lo que se mueve, los profesionales consultados recomiendan analizar muy bien el mercado, determinar en qué empresas te gustaría trabajar y personalizar el currículum al máximo. «Estúdiate las compañías que te interesan a fondo y explícales qué puedes tú aportar», indica Rafael Saiz, coach especializado en alto rendimiento y gestión de emociones. «Nunca hay que enviar un currículum encabezado por estimado señor, es un error tremendo y muy frecuente y que encima se comete nada más empezar. Debemos buscar siempre el nombre de la persona a quien debe ir dirigido», pide por su parte Carlos Alemany, director en España de la empresa de cazatalentos Korn/Ferry, que recuerda que con Internet no hay excusas para no hacerlo. Pero la personalización debe ir mucho más allá porque la venta que hagas de ti mismo no puede ser la misma ni con el mismo lenguaje si te diriges a «una empresa alemana que a una americana, a una tabaquera que a una de chocolate». Por tanto, se debe tener uno base que se irá modificando según la empresa a que nos dirijamos.

El currículum debe «mostrar tus fortalezas» y ser «concreto y conciso», describe Saiz, que subraya la obligatoriedad de «llamar la atención y de forma potente» sobre todo si se tiene en cuenta que «antes se recibían 30 currículos para un puesto y ahora 300», como apuntan de forma gráfica las ETT. La consultora de Adecco Professional Carla Vega recomienda olvidar el modelo «clásico y cuadriculado» de todos conocido y apostar por otro más personal, que contengan «un sello» que nos distinga del resto, jugando con los tipos de letra, los tamaños, los iconos… sin acabar convirtiendo nuestra carta de presentación en una feria de color. También apuesta por incluir «una pequeña presentación de unas líneas» antes del listado de conocimientos y la experiencia en la que cuentes quién eres, y concluir con una declaración de intenciones con lo que buscas. La extensión debe ajustarse a una o dos páginas con posibilidad de anexos -«cuando una persona rellena dos o tres páginas tiene poco que decir», asegura Saiz- y, frente a la típica cronología de puestos de trabajo, debemos detallar la labor que desempeñamos, los logros que conseguimos y magnitudes del tipo presupuesto, facturación, personas a nuestro cargo…

¿Debo contar que me gusta leer, viajar y la natación? No, responden al unísono los consultados, porque ocuparía un espacio precioso que necesitas para hablar de tu formación, tus competencias técnicas y tu experiencia. Además, no suelen venir al caso y si les interesa ya te lo preguntarán en la entrevista. Alemany recuerda que el seleccionador va muy aprisa y rastreando palabras clave -inglés product manager y consumo, por ejemplo- así que el que busca trabajo debe identificar bien cuáles son las palabras clave del puesto al que aspira y usarlas. «Si es muy corto, no las contendrá y si es muy largo, resultará pesado». «El que acierta con las palabras clave va directamente a la carpeta de preclasificados», certifica Rodrigo Barahona, director de la División de Selección de la consultora Tea-Cegos.

¿Originalidad? Sí, pero la justa y sin colarse. «Para ser original tienes que ser tremendamente bueno o resultas pueril. Lo que sí hay que intentar es ser algo diferente», anota Alemany. Y nunca hay que mentir porque es una pérdida de tiempo para el que buscar y para el que oferta. «Es mejor ser honesto que quedar en evidencia», dice Barahona, un consejo que extiende a la posterior entrevista personal. «Muchos vienen con una chuleta de cómo mostrarse, con manuales que les instan a que sean espontáneos, naturales, reflexivos, proactivos… pero en los que jamás les dicen que sean ellos mismos y se nota mucho que están impostando», explica César Castel, director de Operaciones de Adecco Professional. Para Castel, lo fundamental es ir a la cita «tranquilo», «neutro en la presencia física» y transmitir «la energía y la ilusión» por trabajar porque a trayectorias profesionales iguales, resultará seleccionado el que más ganas tenga y mejor lo comunique. Castel desaconseja preguntar cuánto se va a ganar en el primera entrevista, un error muy común. «Ya saldrá, pero no es la pregunta que hay que hacer en una primera fase», sentencia.

Una búsqueda digital

Pero los expertos apuntan a que hay que ir olvidándose de los currículos de papel e incluso de la búsqueda de ofertas en internet y lanzarse a mostrar directamente tu trabajo en blogs y redes sociales. «Hay que elaborar un plan de marketing personal y en eso las redes sociales son una herramienta inestimable. Hay que usarlas, pero bien», anota Alemany, a lo que Barahona añade que «las redes sociales cada vez están más vinculadas a la búsqueda de trabajo». El consultor y profesor de Innovación de ISEM Fashion Business School y del instituto de Empresa Álvaro González Alorda ha publicado un libro, Los próximos 30 años, en el que explica entre otras claves cómo usar Facebook, Twitter, Linkedin, Google Profile y otras redes para colocarse. «Hoy en día hay que tener una marca personal, cualificarse en un sector como un profesional de talento, para lo que contamos con unas herramientas inimaginables hace tan sólo unos años».

En este sentido, recomienda no sólo tener un blog «en el que mostrar quién eres profesionalmente y cómo se te puede contratar» sino «lograr una buena, interesante y relevante presencia on-line a través del uso profesional de las redes sociales». Ante todo, ser cautos y no volverse locos. «No hace falta estar en todas las redes sino dejarte asesorar por un experto cuál es la que te conviene, no hay que tener un millón de fans sino una tribu de mil personas relevantes, hay que ser muy consciente de lo que se dice y de lo que se hace porque en las redes sociales no hay balas de fogueo» son algunos de sus consejos. Frente a los dinosaurios que abominan de las redes sociales, este experto recuerda que «no es obligatorio» pero sí «insensato» no moverse en entornos digitales. Ya sea en periódicos, en la red, a través de amigos y contactos, «hay que trabajar para buscar empleo», resume Castel.

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