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Estoy en paro… ¿y ahora qué?

A estas alturas el fenómeno del desempleo es lo más parecido a una descarga eléctrica siempre al acecho. Primero saltaron chispas entre los trabajadores de la construcción e inmobiliarias, pero ahora los calambres del paro ya se dejan notar entre los empleados de banca y seguros; en el mosaico de actividades encuadradas en la industria y, si los designios del Gobierno se cumplen, incluso podría zarandear al sector público.

En todo el país hay 4,3 millones de personas en esta situación y para muchos el seguro de paro está a punto de extinguirse. En esta guía se recogen algunas estrategias para escapar cuanto antes de este paréntesis forzoso.

– Si se agotan los ingresos
Cuanto más tiempo esté en situación de desempleo más le costará salir. Pese a todo, cuando se agota la cobertura contributiva de paro tradicional, existen ayudas económicas alternativas que pueden solicitar tres perfiles de personas: las que tienen cargas familiares; las que no tienen hijos o familia a cargo pero son mayores de 45 y, aquellas que teniendo derecho a la mayor prestación que existe (dos años de cobertura) ya la han consumido sin lograr un empleo.

Estos grupos pueden solicitar en los Servicios Públicos de Empleo una ayuda de 426 euros mensuales, por un plazo de seis meses (se trata de los criterios generales). En paralelo, el Ejecutivo ha aupado el famoso cheque parado de 426 euros como una medida urgente y eventual, si bien exige que los ingresos de la unidad familiar divididos por el número de miembros sean inferiores a 474,9 euros al mes y, muy importante, que el solicitante se haya quedado sin su cobertura entre el 1 de enero de 2009 y el 15 de agosto de este año.

– Un paso más: quiero emprender
A nivel estatal existen básicamente dos ayudas. La primera está orientada para aquellos que quieren montar un negocio (ya sea como autónomo o sociedad laboral). Estas personas pueden recibir por adelantado, en pago único, la prestación por paro que les corresponde. Deberán justificar con facturas el destino de la inversión (reforma de un local, máquinas, etc.) para evitar el posible fraude. Quienes no tengan que realizar una inversión inicial pueden optar por la subvención de las cuotas que, como autónomos, deberán abonar en adelante. Por ejemplo, si a una persona le corresponden 6.000 euros por su desempleo, y tiene que cotizar como autónomo 500€ al mes, el Inem pagará estas cuotas durante 12 meses.

La vocación emprendedora tiene otro aliciente:a los menores de 30 años (35 años, si se trata de mujeres) se les aplica sobre la cuota por contingencias comunes una reducción equivalente al 30%, durante los 15 meses inmediatamente posteriores al alta. Pasado ese tiempo, tienen derecho a una bonificación equivalente a ese porcentaje.

Buscar ayudas financieras ya es otro cantar. Las comunidades ofrecen en este terreno más posibilidades, sobre todo, a través de sus sociedades de garantías recíprocas, pero difieren mucho de unos territorios a otros y, según qué casos, son coyunturales.

Una de las que más recorrido tienen es Aval Madrid, que facilita el acceso a una financiación preferente tanto en coste como en plazo y, además, otorga avales y fianzas frente a las Administraciones Públicas y ante terceros. En el caso de emprendedores inmigrantes, si el proyecto es viable la entidad se compromete a avalar hasta un 80% de la inversión que requiera el proyecto (y hasta un máximo 25.000 euros€). Merece la pena recordar que los proyectos innovadores (energías renovables, tecnología, etc.) tienen, en general, más probabilidades de obtener financiación que un comercio tradicional.

No hay que perder de vista los guiños que ofrecen casi todas las autonomías a las emprendedoras. En Castilla-La Mancha, por ejemplo, existen ayudas que animan a las mujeres a montar su negocio. Así, en el caso de baja por maternidad o similar, el Gobierno regional ofrece subvenciones de hasta 225 euros por contratar a una persona parada que sustituya durante un tiempo a la empresaria. Además, cuando ésta se reengancha a su actividad puede solicitar una ayuda de cuantía similar. Como complemento, pueden optar a que el Gobierno costee el 50% de los gastos asociados al cuidado de hijos más allá del horario escolar o de la nómina de la empleada del hogar.

– ¡Ya no tengo despacho!
¿Qué pasa con los directivos entrados en años que de pronto se ven en la calle? Aunque parezca paradójico, la empresa que les ha firmado el finiquito puede ser su mejor aliada. Aunque se trata de una práctica poco extendida en España, los denominados “servicios orientados para personas que no pueden mantenerse en su puesto de trabajo” proliferan cada vez más. Todo un eufemismo tras el que se esconde una estrategia para que los profesionales despedidos puedan reengancharse al mundo laboral. Eso sí, las empresas que se animan con estos planes tienden este puente a “trabajadores que han hecho un buen desempeño de su función en la compañía”, es decir, que han dejado buen sabor de boca, y no tienen que ser siempre cargos de confianza, matiza Orestes Wensell, director de Creade-Lee Hecht Harrison.

Según el experto, estos programas absorben entre el 5% y el 10% del coste total de una reestructuración de plantilla, una factura razonable si se tiene en cuenta que el 76% de los candidatos se recoloca antes de un año. Algunas empresas desconocen estos programas, así que conviene sugerirlos a la dirección de RRHH.

– Carezco de contactos
Todo el mundo los tiene. Desde Adecco aseguran que a la hora de buscar empleo hay que buscar hasta debajo de las piedras viejos contactos o amistades que creíamos enterradas. Recuerdan que el bocaoreja sigue siendo la táctica más efectiva para encontrar un empleo y un puente de oro para lograr entrevistas de trabajo. Existen numerosas guías sobre cómo reaccionar ante una de estas pruebas: mostrar respeto, higiene, no abrumar… pero, ante todo, hay que “venderse bien”, y enviar una carta de agradecimiento a la compañía por el tiempo invertido en la cita.

Tres ases bajo manga
1. En una entrevista de trabajo es vital mostrar entusiasmo respecto al cargo y evitar hacer comentarios despectivos sobre antiguos jefes o compañeros.

2. Las empresas quieren mantener su estructura salarial, de modo que los expertos aconsejan prudencia a la hora de exigir alzas salariales. Todo a su tiempo.

3. Ante todo hay que dar la cara. La falta de objetivos o propósitos laborales restan puntos al candidato. Dar la imagen de ‘he venido sólo a mirar’ es un error.

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