Jul

23

España es uno de los países más infelices de Europa, según el Instituto Gallup

Ni el buen tiempo, ni la proximidad de las vacaciones, ni la victoria de la selección de fútbol en el Mundial de Sudáfrica parecen habernos dado la felicidad. Y es que, a pesar de la euforia desatada en su momento y de la inyección de patriotismo que ha supuesto el triunfo de ‘la Roja’, traernos la copa a España no nos ha hecho escalar puestos en el ránking de alegría en el mundo.

Al menos esta es la conclusión de una encuesta realizada recientemente por el Instituto Gallup y publicada por la revista Forbes. Los responsables de la investigación, que parten de la base de que la felicidad no es un sentimiento fácil de medir, han llevado a cabo una aproximación encuestando a miles de personas en 155 países de todo el mundo entre 2005 y 2009.

Para evaluar su nivel de bienestar tuvieron en cuenta dos áreas. La primera hacía referencia a un análisis global de la satisfacción «con la vida en general», que los participaron calificaron de uno a diez. Después se valoró su bienestar diario (a corto plazo) preguntándoles por cuestiones cotidianas que podían haber acaecido el día anterior.

En definitiva, se trataba de ver si la persona había descansado bien, si estaba enferma, si le dolía algo, si estaba contento, si había tenido algún contratiempo puntual, si se sentía valorado, si su entorno le respetaba…

España, en el puesto 43
Cruzando todos esos datos, parece que los españoles no se olvidan de la crisis económica, de la elevada tasa de paro, de los problemas sociales y políticos y nuestro país cae nada menos que al puesto 43 en el ranking mundial.

Teniendo en cuenta únicamente a Europa el panorama es mucho más desolador, ya que ocupamos el decimoséptimo puesto de un total de 21. Por debajo se sitúan Grecia, Francia y la plétora de nuevas repúblicas que aún están consolidándose después de pasar conflictos bélicos o cambios políticos, cuando menos, convulsos.

En realidad, estos hallazgos contradicen los resultados que se han logrado en sondeos similares realizados en temporadas anteriores, aunque seguramente el efecto se debe a diferencias metodológicas. En caso todas esas investigaciones, España figura como un país bastante feliz, incluso a pesar de la época de ‘vacas flacas’.

Y es que, en opinión de los autores del seguimiento, el concepto de felicidad para un ciudadano está estrechamente ligado a la prosperidad económica del país en el que viven. De hecho, las cinco naciones más felices (Dinamarca, Finlandia, Noruega, Suecia y Holanda, por este orden) tienen economías saneadas.

«Los países escandinavos en este aspecto lo hacen muy bien. Una de nuestras teorías es que sus habitantes tienen sus necesidades básicas muy bien cubiertas y cuentan con un respaldo estatal mucho mayor que otros países menos favorecidos económicamente, lo que sin duda repercute en un mayor bienestar de la ciudadanía», explica Jim Harter, investigador del Instituto Gallup y director de esta encuesta.

«Cuando atendemos a los parámetros relativos a las necesidades básicas observamos una relación clara entre los ingresos y el bienestar», continúa el experto.

¿El dinero lo es todo?
A la luz de los resultados de la encuesta se confirma aquello de que el dinero no da la felicidad, pero ayuda a comprarla. «El dinero es algo que la mayoría de la gente anhela y es por lo que luchan la mayor parte del tiempo en el que están despiertos», apuntan los autores del trabajo. De hecho, «sería sorprendente que el factor económico no figurase en el análisis de satisfacción que una persona hace de su propia vida», resumen.

Siendo esto así…¿cómo se explica que países con unas tasas de pobreza muy superiores a, por ejemplo, la propia España figuren en puestos más felices?

Los responsables del estudio también tienen respuesta para esto. A pesar de que los ingresos y el nivel económico influyen decisivamente en el concepto de bienestar, la felicidad del día a día, la cotidiana, está marcada por otras cosas que no tienen que ver con el dinero, tales como la serenidad psicológica, la estabilidad sentimental o las relaciones sociales.

Para argumentar en favor de esta teoría, los investigadores ponen el ejemplo de Costa Rica, el país más feliz de América y uno de los más alegres a nivel mundial (ocupa el puesto número 6 en esta escala) a pesar de no contar con una economía tan abundante con países peor clasificados en el ranking.

«Costa Rica alcanza unas altas cotas de properidad en áreas sociales y spicológicas», dice harter». «Probablemente su sociedad concede más valor a las relaciones humanas, que es donde verdaderamente reside la felicidad diaria; ese sentimiento superior tan difícil de explicar».

El autor corrobora la dificultad de encontrar una definición para el concepto de este sentimiento y señala que, aunque el dinero influye, no es el único factor para alcanzarla. Menos mal.

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