Ene
30
El boom de los mercados emergentes
Uno de los aspectos que preocupa cada vez más a los inversores occidentales es que los países emergentes viven en una burbuja que podría estallar en el momento que surja un problema en el mundo desarrollado.
Podría tratarse de Grecia o de otro caballo de Troya dentro de los muros del BRIC. No hay duda de que las acciones de las economías emergentes parecen vulnerables. A unas 2,2 veces su valor en libros, según Morgan Stanley, cotizan al doble de su media histórica, aunque, a 18 veces los beneficios, el valor está próximo al promedio de los últimos 15 años.
Las perspectivas de la deuda son menos claras. Hasta ahora, los bonos de los mercados emergentes han capeado el temporal del deterioro de la solvencia del mundo desarrollado con bastante resistencia. En los últimos doce meses, los bonos de EEUU han acarreado unas pérdidas a los inversores del 6%, mientras que la deuda de los mercados emergentes ha acumulado unas ganancias del 26%.
Esa diferencia tiene su lógica, dado que es en el mundo desarrollado, y no en las economías emergentes, donde aumenta la deuda pública. De hecho, según la evolución de las CDS (seguros contra el riesgo de impago), Brasil, Polonia y México son ahora mismo prestatarios menos arriesgados que Grecia, Portugal e Irlanda. Este hecho se explica en parte por motivos geográficos.
Según Citi, el mayor aumento del riesgo en los países desarrollados se ha producido en las economías periféricas con graves problemas presupuestarios como Grecia, España o California. Además, las dificultades de Grecia podrían extenderse a sus vecinos de los Balcanes, dado que los bancos griegos controlan una cuarta parte de los de Rumanía y Bulgaria.
No obstante, esto no representa una amenaza sistémica. Es mucho más inquietante que el riesgo de impago aumente en las economías desarrolladas centrales como EEUU y Alemania. Sin embargo, no parece que vaya a producirse un cambio drástico del riesgo de impago en EEUU por un aumento inesperado de su déficit presupuestario. Por otro lado, una política monetaria mucho más ajustada podría provocar los mismos efectos.
No obstante, dado que los tipos de interés de EEUU y la eurozona son negativos en términos reales, no parece probable que los flujos de capital a los países emergentes vayan a reducirse a corto plazo. Por el momento, la burbuja podría seguir aumentando.
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