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El Banco de España envió inspectores a Caixa Girona y la obligó a ser absorbida por La Caixa
En una semana, un puñado de economistas consiguió lo que las instituciones financieras -léase Banco de España y consejería de Economía de la Generalitat- no habían conseguido en casi un año: que Caixa Girona abandonase su camino en solitario y aceptase ser engullida por La Caixa. De hecho, la repentina decisión de esta integración se debe a que el organismo regulador envió a un puñado de sus inspectores a principios de la semana pasada para revisar las cuentas de la entidad gerundense.
No fue una intervención oficial de la entidad, pero casi estuvo a punto de serlo. El equipo trabajó a fondo desde dentro de Caixa Girona para conocer todos los entresijos financieros que ésta tenía. Examinaron con lupa todos los movimientos y no dejaron rincón sin escrudriñar atentamente. Los directivos colaboraron en todo momento con los inspectores y les facilitaron la tarea.
“Cada día que pasaba, había una sorpresa nueva”, dicen fuentes cercanas a la investigación. Se trataba de documentos con operaciones que deberían haber sido comunicadas al regulador pero de cuya existencia el Banco de España no tenía ni idea. Cuestiones puramente administrativas, pero que causaron un gran malestar en la institución que maneja Miguel Ángel Fernández Ordóñez.
Las mismas fuentes admiten que “es necesario poner orden en las cuentas de Girona, para que luego no haya sorpresas”. La semana, pues, dio para mucho. Y conforme pasaban los días, aumentaba la posibilidad de que el Banco de España decidiese la intervención pura y dura. O eso o la aceptación de la absorción por La Caixa. Y como a MAFO no le tiembla el pulso a la hora de tomar decisiones -lo demostró con la intervención de CajaSur esta misma semana-, los ejecutivos gerundenses lo tuvieron muy claro y claudicaron.
Patata caliente
La presión de las autoridades aumentó considerablemente desde el pasado mes de marzo, paralelamente a su enfado después de que la entidad se descolgase por sorpresa de la fusión a cuatro con las cajas de Sabadell, Terrassa y Manlleu. Desde los círculos económicos se tilda la sorpresiva retirada de “operación política” promovida desde la Diputación de Gerona, que ahora preside el republicano Enric Vilert. Después de desbaratar la integración, las autoridades monetarias reclamaron en diversas ocasiones un plan de futuro que asegurase la viabilidad de la institución gerundense, ya fuese mediante una fusión tradicional o mediante el Sistema Institucional de Protección (SIP).
Fuentes de la Generalitat consultadas por El Confidencial reconocen que “en las últimas semanas, los contactos con esta caja y con las otras que faltaban por fusionarse han sido constantes”. Por parte del Banco de España, ocurrió exactamente lo mismo. “Desde el regulador son partidarios de intervenir lo menos posible, pero sí existían grandes posibilidades de que, al no presentar plan de futuro, la caja fuese intervenida”, afirman estas fuentes.
En realidad, las autoridades monetarias también presionaban a la otra pequeña entidad catalana que no tenía pareja: Caixa Laietana. Ésta había congelado su incipiente proceso de fusión con Caixa Penedès poco antes de Navidad y, aunque siguió habiendo contactos discretos durante estos meses, ninguna de las dos entidades estaba por la labor. Las dos eran conscientes de que había muchos elementos positivos para acometer la operación, como un modelo de negocio parecido, una red de oficinas complementaria o una filosofía similar. Pero el tamaño de Penedès, que dobla en activos a Laietana, asfixiaba a ésta, que quedaba totalmente marginada y diluida en el organigrama propuesto por el director general de Penedès, Ricard Pagès.
Fuentes de la Administración señalan también que, ante la congelación de esta operación y visto que Laietana no encontraba socios a su medida, en un principio se planteó que La Caixa se quedase también con la entidad de Mataró. “Pero el endosarle dos patatas calientes era demasiado. Se llegó a hablar del tema y llegamos a la conclusión de que tampoco podíamos obligarle a realizar un esfuerzo tan grande como ése. Bastante ha hecho con quedarse Caixa Girona”. A esta reflexión ayudó también el hecho de que, en esta semana, Fitch decidió rebajar el ratio a ambas cajas: el de Girona, de BBB+ a BBB; y el de Laietana, de BBB a BBB-.
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