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El Banco de España apremia a las cajas catalanas a que culminen su proceso de fusiones
Las fusiones de cajas han de seguir adelante contra viento y marea. Ésta es la consigna que el Banco de España ha mandado seguir por toda la geografía. Una de las plazas de mayor peso financiero, Cataluña, está casi en cuarentena, porque es donde más movimientos se han registrado en el sector: la decena de cajas de ahorro existentes se verán abocadas a procesos de concentración con el aliento de la Generalitat en su cogote, que se les urge a culminar las fusiones pendientes. En esta comunidad, quedarán finalmente cuatro cajas de ahorro a la espera de una segunda vuelta que culmine un proceso de concentración que será histórico.
Tanto el Banco de España como el Gobierno catalán habían apretado las tuercas para que el mapa de las cajas estuviese dibujado antes de que concluyera 2009. Y, sobre el papel, lo estaba. Pero en la práctica no era tan sencillo. Había problemas. El mayor de ellos es la congelación de la negociación de la fusión entre Penedès (la tercera caja catalana) con Laietana. Las conversaciones se interrumpieron hace un mes, después de que se hiciese pública su intención de fusionarse. Los problemas derivados del reparto de cuotas de poder dieron al traste con los planes de concentración.
Desde entonces, según fuentes de las entidades, se ha congelado el proceso, aunque “siguen los contactos”. En Caixa Laietana se mantiene un silencio absoluto sobre los movimientos que realiza la entidad. Desde Penedès, se subraya que “desde hace un año, hemos sido los más activos. Abrimos muchas puertas. Y vemos la fusión como una oportunidad de crecimiento y de aumento de la solvencia. Pero el otro también lo tiene que ver así”.
Fuentes de la Administración confirmaron a El Confidencial que el Banco de España ha intentado desbloquear el proceso este año. Ninguna de las dos entidades se quiere mojar sobre la reanudación de negociaciones. Solamente reconocen que “los contactos no se han roto”. Pero desde el Banco se han realizado llamadas a las respectivas direcciones para que suavicen posiciones y lleguen a una entente. “No está en cuestión el proceso de fusión en sí, sino que hay diferencias sobre los ajustes que se han de hacer y el encaje. Todos estamos de acuerdo en que si no hay recursos, hay que ser prudentes, pero ambas entidades han de tener en cuenta que lo que se acomete no es una absorción, sino una fusión. Uno puede ser pequeño, pero también esto tiene sus ventajas”, añaden las mismas fuentes.
El reparto de poder es la clave. El director general de Caixa Penedès, Ricard Pagès, consciente de su capacidad, presionó para conservar a su lado a sus hombres de confianza, Joan Caellas y Manel Troyano, en detrimento del director general de Laietana, Josep Ibern. Obviamente, la maniobra, según ha podido constatar este diario de fuentes de la Administración, no parece muy adecuada en un proceso de este calibre. Desde Caixa Penedès se afirma que “las relaciones con el Banco de España son inmejorables”. Pero desde el organismo público se advierte de que se ha de ir con más cuidado, que Laietana, aunque pequeña, puede convertirse en una china en el zapato. “Lo que se les ha dejado claro es que han de seguir negociando, que los planes no han variado”, subrayan fuentes de la Administración a este diario.
El pacto con Almunia
Otra cosa es la gran fusión, entre Catalunya, Tarragona y Manresa, concentración que daría lugar a la cuarta entidad del sector. Estas tres entidades habían convocado sus respectivas asambleas para el día 21 de enero con el fin de aprobar definitivamente la fusión, pero la convocatoria se ha pospuesto. Las entidades lo dejaron claro en sus comunicaciones a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV): aplazaban la asamblea “por circunstancias ajenas” a las mismas, aunque con la “voluntad de seguir con el proceso de fusión con arreglo a lo acordado” en los respectivos consejos de administración el 4 de diciembre.
“Es un movimiento táctico. El retraso no distorsiona el proceso, porque la concentración es galopante. Simplemente se ha dado un poco más de margen por cuestiones formales”, señalan fuentes de la Administración. Estas tres entidades habían pedido al Fondo de Restructuración Ordenada Bancaria (FROB) 1.315 millones de crédito para acometer el proceso (“Crédito que se ha de devolver en cinco años y no a un interés pequeño”, enfatizan fuentes de las cajas), pero las ayudas han de aprobarse en Bruselas, donde no está bien visto el estatus de las cajas españolas.
“El nombramiento de Joaquín Almunia ha roto el proceso”, afirman fuentes de la Administración española. Su nombramiento como vicepresidente y responsable de Competencia ha supuesto un freno a las operaciones en el sector. Hay un compromiso con él para que no interfiriera en el proceso y, especialmente, para no dar la impresión de que España se valía de su etapa de presidencia de la UE para que se adoptasen decisiones que interfiriesen en procesos en marcha. Una situación delicada. Por eso se mira con mayor detenimiento el tema”. Lo cierto es que las aspiraciones de financiación en la gran fusión de cajas catalanas ya sobrepasaba el límite marcado por la autoridad monetaria. Catalunya, Tarragona y Manresa han pedido casi 2.000 millones. “La cantidad que pedían estaba cuestionada y ahora estamos pendientes de la aceptación de la comisaría de la competencia”, señalan fuentes oficiales del Gobierno.
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