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Cuidado con los planes de pensiones ¿qué hay que saber antes de contratar?

Siendo la jubilación un objetivo financiero tan importante, no es aconsejable utilizar sólo un producto de ahorro-inversión. Diversifique. Como norma general, cuantos más años le queden hasta la jubilación, más agresiva puede ser su política de inversión. Es decir, podrá invertir mayor porcentaje de su capital en productos con un nivel de riesgo medio-alto con la esperanza de recibir a cambio una rentabilidad mayor. Conoce otros consejos clave para planificar tu retiro y las 5 reglas de oro para conseguir una buena pensión de jubilación

Por supuesto, el mayor riesgo significa también más posibilidades de no obtener la rentabilidad esperada e incluso de perder el capital invertido. Pero a largo plazo los inversores siempre pueden aguantar mejor las subidas y bajadas de los mercados financieros, y cuando más joven sea, con más tiempo contará para recuperarse de la pérdidas, si las hubiera.

¿Para qué arriesgar? La respuesta es para buscar mayor rentabilidad. No olvide que la inflación también juega con sus ahorros: cualquier dinero que no genera una rentabilidad por lo menos igual a la tasa anual de inflación está perdiendo valor.

A medida que se acerca a la edad de la jubilación suele ser prudente revisar sus inversiones y concentrarlas en alternativas más conservadoras. No obstante, algunos expertos recomiendan mantener, incluso después de la jubilación, un pequeño porcentaje del dinero en renta variable o algún instrumento que persiga mayor rendimiento y así intentar aumentar la rentabilidad de sus inversiones. Los mejores productos para preparar la jubilación son aquellos destinados al ahorro a largo plazo. Veamos algunos de los más populares. Aquí sólo destacamos sus características más importantes. Podrá ver descripciones más detalladas de cada producto en el bloque “La oferta de productos y servicios financieros”.

El plan de pensiones individual

Por su comodidad y las ventajas fiscales, los planes de pensiones son los productos más utilizados actualmente en España para financiar la jubilación. Los planes de pensiones individuales son contratos en virtud de los cuales se efectúan aportaciones que se van acumulando y quedan permanentemente invertidas en activos financieros, con la finalidad de ir constituyendo un ahorro (derechos consolidados) para el cobro de prestaciones cuando se produzca alguna de la contingencias previstas:

• Jubilación: Acceso efectivo a la jubilación en el régimen de Seguridad Social correspondiente, ya sea a la edad ordinaria, anticipada o posteriormente.

• Incapacidad laboral del partícipe: Incapacidad permanente total para la profesión habitual, absoluta y permanente para todo trabajo o gran invalidez, según los criterios de la Seguridad Social.

•Fallecimiento del partícipe o beneficiario: Puede dar derecho a prestaciones de viudedad, orfandad o a favor de otras personas designadas.

•Dependencia severa o gran dependencia: Cuando, por pérdida de autonomía mental o física, se necesita la asistencia continua de otra persona para realizar actividades básicas de la vida diaria.

Cuando se produce cualquiera de estas contingencias, el beneficiario, que puede ser el partícipe (es decir, la persona a cuyo nombre se crea el plan y que realiza las aportaciones) u otra persona designada, tiene derecho a recibir una prestación, que es compatible con las prestaciones y pensiones públicas a las que también pudiera tener derecho.

Las aportaciones son las cantidades de dinero que se van realizando al plan. El partícipe tiene mucha flexibilidad para fijar la cuantía y periodicidad de las aportaciones, por lo que se trata de un producto accesible a cualquier economía. Se suele permitir que el partícipe realice aportaciones periódicas de cuantía determinada (mensual, trimestral…), así como aportaciones extraordinarias.

Las prestaciones de los planes de pensiones son dinerarias y pueden ser en forma de capital (es decir, la percepción de un pago único), de renta (percepción de dos o más pagos sucesivos con periodicidad regular), prestaciones mixtas (que combinen rentas y capital) o prestaciones distintas de las anteriores en forma de pagos sin periodicidad regular.

La opción de renta a su vez puede ser vitalicia (pagos durante el resto de la vida del beneficiario) o temporal(pagos periódicos durante un tiempo determinado).

Haga cuentas o pida el consejo de un experto sobre lo que resulte más adecuado de acuerdo con su situación en el momento de la jubilación. La cuantía de la prestación estará en función de los “derechos consolidados”, que son el importe acumulado de las aportaciones realizadas por el partícipe más los rendimientos generados (rentabilidad).

Entre los mayores atractivos de los planes de pensiones destacan sus grandes ventajas fiscales. Todas las aportaciones realizadas pueden reducirse en la base imponible del IRPF (el ahorro fiscal se produce en el mismo año en el que se realizan las aportaciones). Existen límites máximos de reducción:

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