Jul
18
Cuatro de cada diez españoles se jubilan antes de los 65 años
El 13% de las jubilaciones anticipadas son parciales y sólo 11.250 solicitaron la prestación con más edad de la establecida por ley en 2009.
La reforma de las pensiones debe incluir la obligación de cumplir con la edad legal de jubilación (65 años). Esta es una de las principales ideas que se desprende del estudio «Cambio demográfico y pensiones de la Seguridad Social» que ha elaborado Fidel Ferreras Alonso para la Fundación Anternativas. En palabras de Ferreras, durante 2009, un 41,39% de los españoles se retiraron antes de cumpir los 65 años.
De este porcentaje, el 13% se jubila de manera parcial (trabaja menos horas a la vez que cobra su pensión), y del total de jubilados en 2009 (271.000 españoles), sólo 11.250 accedieron a ella con más edad de la establecida por ley.
Precisamente las «fugas» del actual sistema es objeto de análisis de Ferreras. Por ejemplo, según publica en su estudio, aquellas personas que se jubilan de forma parcial, que son los que alternan pensión y trabajo, cobran una pensión media de 1.519,94 euros al mes, más el 15% del salario total que percibían cuando trabajaban a jornada completa.
En los cálculos de Ferreras, un trabajador que se jubila con 65 años cobra una pensión de entre 1.116 euros al mes (la pensión media para todo el sistema de pensiones) o 1.403 euros si pertence al régimen general de la Seguridad Social. Es decir, la persona que trabaja menos horas cobra más que la que se jubila con la edad legal. Una sugerencia que hace Ferreras para la próxima reforma es que se supriman las prejubilaciones con cargo a la Seguridad Social para aliviar las cuentas públicas.
Otra sugerencia. El hecho de que en casi todos países de la Unión Europea, incluida España, se incumpla la edad de la jubilación legal es «pernicioso» para el sistema según Fidel Ferreras, miembro del Instituto Europeo de Seguridad Social. Por este motivo advierte que es más urgente corregir los mecanismos de jubilación anticipada que ampliar la edad legal para recibir esta prestación, como proponía la UE en su Libro Verde de las pensiones (la recomendación europea fijaba los 70 años en 2060).
La causa, la esperanza de vida
En el estudio se analizan los condicionantes demográficos, clave para entender el por qué de la reforma del sistema de pensiones. El gasto en prestaciones por jubilación depende de la evolución de la esperanza de vida (esta se amplía 48 días cada año), un factor que, a su juicio, no se puede controlar. En su opinión, tampoco se puede sostener con la población inmigrante (se necesitarían muchos nacimientos y esas personas tendrían también derecho a una pensión en el futuro). Y es que, para Ferreras, el sistema no está «para promover cambios en la sociedad, sino para atender los cambios que se producen en la sociedad y cubrir así sus necesidades». En definitiva, la reforma no es urgente pero sí hay que trabajar desde ya para proponer soluciones.
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