Jun

13

Créditos más caros a empresas y particulares

El mercado no se fía de la capacidad de pago de los Gobiernos. Los bancos desconfían de prestar dinero a sus vecinos del sistema financiero y, en el último eslabón de la cadena, el crédito deja de fluir hacia particulares y empresas. El agudo encarecimiento en el coste de financiación de los Estados -consecuencia de la inquietud por la situación financiera de numerosas economías europeas, incluida en un doloroso puesto de honor la española- se ha trasladado rápidamente al conjunto del mercado de capitales. Así, si al Estado español le cuesta que los inversores compren su deuda, otro tanto le sucede a las entidades financieras españolas.

La consecuencia directa para quienes ahora necesitan un crédito es un tipo de interés más elevado y un análisis de los riesgos más riguroso, dificultades que sin duda no juegan a favor de la reactivación económica. Menos aún en un contexto de recortes salariales y de un ajuste fiscal y presupuestario que ha suprimido el papel de los Gobiernos como motores del gasto y el consumo.

«Sin lugar a dudas, va a caer la concesión de créditos», señala Alfonso García, experto de Analistas Financieros Internacionales (AFI). La concesión de créditos es la actividad esencial de los bancos, la espina dorsal de su negocio. Su concesión no puede desaparecer, pero se ha restringido notablemente desde la quiebra de Lehman Brothers. El recuerdo de los peores momentos vividos entonces en los mercados internacionales ha regresado con nitidez estos días, sin que la concesión de créditos se haya recuperado desde entonces.

«El crédito a particulares se cerró en el conjunto del sistema en otoño de 2008 y no se ha reabierto apenas. El sector se ha concentrado en reforzar el control de riesgos. La principal novedad de la actual situación para el mercado del crédito a particulares es que se aplicarán unos tipos de interés más caros», reconoce Rodrigo Cury, director de Desarrollo de Negocio de Productos Retail de Barclays España. Desde AFI, que no espera crecimiento para la inversión crediticia en España hasta 2012, consideran una estimación razonable que las nuevas hipotecas a interés variable se concedan con un diferencial medio de 140 puntos básicos sobre el euríbor a un año. Con los últimos datos del Banco de España, las nuevas hipotecas se conceden a un interés TAE del 2,55% y los créditos al consumo, al 9,6%.

La referencia que la banca no pierde de vista son los 200 puntos básicos que llegó a superar esta semana la prima de riesgo española. «Lo lógico es que el coste de financiación de la banca sea superior al del Tesoro», apuntan desde el sector, lo que explica que la banca española lleve más de un mes sin lanzar emisiones en el mercado de capitales. De hecho, las vías de financiación se han agravado estos días de forma preocupante para la banca española, que se ha encontrado con la puerta cerrada en el mercado interbancario.

«La crisis en el mercado interbancario está siendo peor para la banca española que en los momentos de la quiebra de Lehman. Entonces se apreciaba una posición más saludable para la banca española y al menos Santander y BBVA lograban financiarse mejor», se lamenta el responsable de tesorería de un banco mediano español.

¿Significa esto que, sin posibilidad de financiación en el interbancario, no hay posibilidad tampoco de conceder créditos en las oficinas? No necesariamente. La liquidez, la clave para que la maquinaria de la financiación a particulares funcione, existe. A falta emisiones en el mercado de capitales y de préstamos en el interbancario, los bancos españoles encuentran en el BCE su tabla de salvación. El conjunto de la banca de la zona euro, incluida la española, tiene depositada en el BCE la cuantía récord de 370.000 millones de euros, a cambio de una rentabilidad de tan sólo el 0,25%. «Hay liquidez de sobra, pero está retenida en el BCE. Y la banca española cuenta con colaterales que superan sus necesidades de liquidez», asegura un directivo.

Fuentes financieras recuerdan que la concesión de créditos a particulares y empresas está directamente relacionada con la disposición de liquidez de una entidad. «Sin liquidez, la concesión de créditos se resentirá. Pero sin concesión no hay negocio por lo que aquellos que tengan cubiertos sus vencimientos tendrán una ventaja competitiva sobre los que no los tengan. La única variable adicional es la liquidez de cada entidad para conceder esos préstamos», apuntan desde una entidad. En la presentación de resultados del primer trimestre, entidades como BBVA o Popular aseguraban tener ya cubiertos sus vencimientos de 2010.

Una regla de oro común impera en el mercado de deuda, el interbancario y en la oficina de un banco. «La clave es demostrar que lo que se presta se puede devolver». De nuevo, se impone el requisito de no dar una hipoteca por más del 80% del valor de tasación de la vivienda, con una cuota que no supere el 30% de la renta. Y en el crédito a empresas, la financiación será más accesible para proyectos ajenos al ladrillo. Tras el empacho inmobiliario, aún por digerir, la banca busca diversificar riesgos, previsiblemente a precios más altos.

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