Jul
22
Chapuzas con el IVA
Una norma de abril pasado desbarata las perspectivas de alivio que preveían las empresas dedicadas a las reformas. Solo se puede aplicar el tipo reducido del IVA si los materiales no superan el 33% del presupuesto, lo que frena a muchos clientes. El grupo ERC-IU-ICV ha recogido las quejas y ha propuesto modificar los criterios que fija esta norma.
La conversación antes de comenzar el trabajo acaba muchas veces así: «¿Con IVA o sin IVA?». Y no es que esa pregunta que se hace antes de iniciar cientos de obras en la economía sumergida ya no se haga. Es posible que se multiplique, según las empresas dedicadas a las reformas de cocinas y baños, las más habituales dentro de lo que se conoce como pequeñas obras.
«Hacemos muchos menos presupuestos, y los pocos que logramos se convierten en un auténtico conflicto con el potencial cliente. Este considera que tiene derecho a un IVA del 8% porque el Gobierno hizo publicidad de ello cuando reformó la norma para estimular las obras y reformas, pero, en cambio, no nos queda más remedio que aplicarle el 18%», explica quejoso José Luis Gaspar, presidente del Gremi d’Equipamient de Cuines i Banys de Catalunya (GECB).
El problema del material
Por si la crisis no fuera suficiente, el cambio en la normativa introducido hace unas semanas para estimular la actividad y, por extensión, el empleo a través de las pequeñas obras de reforma, aún les pone las cosas peor, dicen. Hasta entonces, se podía aplicar el 7% de IVA (8% desde el 1 de julio) en este tipo de obras siempre que los materiales no significaran más del 20% del coste total del proyecto. Desde abril, ese tope es del 33%, lo cual afecta esencialmente a las empresas que realizan reformas integrales y aportan no solo los materiales que no se ven (cemento, colas) sino muebles y otros que suponen «en promedio el 65% del coste total» y que en Catalunya son mayoría, sentencia Gaspar.
«Con el cambio, estimulan que el cliente se compre por su cuenta los materiales, lo cual carece de ventajas para él; o que recurra a la economía sumergida, es decir, a alguien que le haga las obras sin aplicar el IVA. Desde luego, no facilitan que se contrate a las 1.200 empresas que hacen este trabajo de forma integral en Catalunya», afirma. El cambio introducido por el Gobierno, en su opinión, resulta «decepcionante e inaplicable» y ha provocado «caos y tensión».
Y la falta de actividad, que se ha multiplicado con la subida del IVA el pasado 1 de julio, no es rara. Contando con que una reforma de esta naturaleza cuesta entre 15.000 y 18.000 euros, que el gravamen sea el 8% o que sea el 18% supone ocho puntos de diferencia en el precio final que paga el cliente. Eso, evidentemente, le retrae. Por ejemplo, si el coste de los materiales sobrepasa el 33%, los 18.000 euros acaban en 21.240, el 9,25% más o 1.800 euros de diferencia en la factura final.
Las empresas afectadas exigen equidad y transparencia al aplicar la normativa y un cambio urgente, así como poder gravar con el tipo reducido la mano de obra y con el 18% la parte del material que supere el 33% del coste total. Eso, afirman, lo adaptaría al espíritu de la directiva comunitaria que estimula la ventaja fiscal para este tipo de trabajos. El grupo de ERC, IU e ICV ha recogido el guante y ha presentado en el Congreso una proposición no de ley. En la misma advierten de que el real decreto «comporta que la Agencia Tributaria haga una interpretación que dificulta que numerosas obras susceptibles de acogerse a dichos cambios finalmente lo pueden hacer (…)».
La propuesta alerta de que «la práctica habitual del sector que comporta hacer confluir en numerosas ocasiones y a petición del cliente, la aportación de materiales y de mano de obra vinculada a la renovación y reparación de viviendas en una misma persona no se vería penalizada».
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