Feb

14

Acceso al crédito: los bancos abren la mano, las cajas no

La financiación se mantiene en el sistema por debajo de los niveles de hace dos años; la reestructuración de las cajas y las exigencias de capital básico impiden la reactivación.

El sector financiero necesitará en el mejor de los escenarios captar 20.000 millones de euros de aquí a septiembre para evitar su nacionalización por parte del Gobierno. Firmas como Bank of America elevan el punto de partida a 43.000 millones y no descartan que las necesidades de capital lleguen a 80.000 millones. Todo dependerá del ritmo de deterioro de los activos, principalmente los inmobiliarios, y de cómo se elevará la morosidad a medida que la persistencia del elevado desempleo (20% de la población activa) lastre la capacidad de pago. En estas circunstancias, la capacidad del sector para conceder créditos está más que comprometida. Los datos del Banco de España revelan que el saldo total de crédito estaba en noviembre pasado -último dato disponible- en 1,843 billones de euros, por debajo de los niveles del cierre de 2008.

Fuentes de una gran entidad, que pidieron no ser identificadas, explican que el crédito sí que fluye en el sector, pero de forma muy asimétrica según las categorías. Así, las nuevas operaciones para compras de vivienda se aceleraron en el tramo final de 2010, con un aumento del 2% en el último trimestre en datos interanuales, frente a la caída del 6% acumulada en el conjunto del ejercicio. Esta entidad atribuye la mejoría al fin de las ayudas fiscales y a la caída de los precios. En contraste, el crédito a particulares para consumo se desplomó un 48% en el último trimestre de 2010, «a consecuencias del fin del Plan E y del impacto de la subida del IVA», que ha detraído el consumo.

La clave es que la economía española está extraordinariamente endeudada. Los años felices en los que se veía normal pedir un crédito para irse de vacaciones al Caribe o cambiar de coche cada año (y las entidades lo concedían) han pasado a mejor vida, pero su factura no. El crédito al sector privado equivale al 180% del PIB, frente al 110% de media de la zona euro. La financiación a empresas llega en España al 90% del PIB, mientras que en el unión monetaria es del 55%. Estos datos evidencian que el camino del ajuste es aún muy largo.

A esta dinámica económica se el endurecimiento de los requisitos de capital básico (core capital, el porcentaje de capital de máxima calidad respecto al volumen de activos), que el Gobierno ha fijado en el 10% para las cajas de ahorro, mientras que en la banca será del 8%. Estos niveles es preciso alcanzarlos antes de septiembre para no ser nacionalizados. De acuerdo con un estudio realizado por GBS Finanzas, a día de hoy solamente cinco cajas, cumplen con dicho ratio: Unicaja, la más solvente, alcanza un 13,1% de capital de máxima calidad a diciembre de 2010; Kutxa tiene un 12,3%; BBK y Caja Vital cuentan con un 12% y Caixa Pollença un 11%.

Este periódico ha consultado al sector el impacto en la concesión de créditos de estos nuevos requisitos de capital y la respuesta mayoritaria es que provocarán restricciones a corto plazo. «Es lógico pensar que si te piden más capital, el esfuerzo para conceder créditos será mucho mayor», explican desde una gran caja.

La situación no es idéntica en los bancos, que cumplen ya con las exigencias de capital y achacan el menor ritmo en la concesión de créditos a la debilidad de la demanda, fruto de la crisis económica, y a la necesidad de reforzar las exigencias para conceder financiación. Esta dualidad se reflejaba ya en la evolución crediticia en 2010: los bancos, tras un notable esfuerzo de saneamiento, volvieron a ver cómo su actividad crecía, a ritmos modestos del 4%, pero con una progresiva mejoría. En cambio, la tormenta sigue en marcha en el sector de cajas, con una contracción del 2,95%.

Sangría en los autónomos
El impacto de esta situación en la actividad económica es de grave alcance. Solo el 24% de los créditos solicitados por los autónomos son finalmente concedidos y el año pasado, 1,2 millones de pequeños empresarios solicitaron un préstamo. Eso es lo que ocurre en las oficinas. La línea de crédito ICO liquidez, la única línea ICO que gestiona el Gobierno directamente, solo ha concedido el 8% de las solicitudes presentadas, un importe que asciende a unos 233 millones de euros. «Esto prueba que no se trata solo de un problema de las entidades financieras», afirma el presidente de la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA), Lorenzo Amor. Este directivo advierte además de que los préstamos concedidos también acarrean una costosa factura: «Incrementan las garantías exigidas, desde luego, el patrimonio inmobiliario ya no tiene ningún valor para las entidades, aumenta el tipo de interés que carga el préstamo y se reduce el importe concedido, que siempre es menos de lo solicitado».

El diferencial que se cobra varía mucho en función de la finalidad del préstamo, la cuantía, la solvencia del cliente y las garantías que se aportan. Pero desde la ATA se habla de diferenciales que llegan hasta los 10 puntos porcentuales e incluso hasta los 15 puntos en contratos de factoring (una operación que consiste en ceder a una entidad financiera los derechos de cobro de facturas a cambio de un importe determinado).

La factura de la crisis en términos de empleo es que un millón de autónomos se han dado de baja desde 2008, aunque esa cifra se ha visto compensada con 700.000 altas, en su mayoría profesionales procedentes de empresas que no han encontrado colocación y han optado por emprender su propio negocio. «Es posible que el tejido económico salga muy fortalecido de la crisis, pero por el camino están cayendo muchos valientes que se arriesgaron para crear empleo», reflexiona el presidente de la ATA.

La reestructuración de las cajas
Pero, por encima de todo, la clave está en la reordenación del sector de cajas de ahorro. Las cajas acometieron el año pasado una primera reestructuración, que es la que les ha llevado de 45 entidades a ser ahora 17 grupos, entre fusiones, SIP (Sistema Institucional de Protección) y las cinco entidades que se han mantenido sin cambios.

Las cajas tienen una exposición al ladrillo equivalente a unos 183.000 millones de euros, según los datos que las propias entidades suministraron a la CNMV. Es un 15,2% de sus activos totales, según los cálculos de Bank of America Merrill Lynch que cifra los activos en algo más de 1,2 billones. Un 32% está calificado como dudoso o subestándar, con riesgo de convertirse en problemático en corto plazo, en términos absolutos son unos 58.098 millones. A estos, habría que sumar 31.133 millones en activos adjudicados; es decir, activos que las cajas han tenido que ejecutar, ante la imposibilidad del deudor de seguir pagándolo el crédito. El grado de cobertura de esos créditos mediante provisiones varía notablemente de unas entidades a otras. En promedio, en el sector, los créditos morosos están cubiertos en un 42%, mientras que los subestándar, solo en un 14%.

La reforma de las pensiones, del mercado laboral, los convenios colectivos… Todo ello es necesario. Pero lo cierto es que si el crédito no fluye, será imposible que la economía pueda recuperarse. Con crecimientos esperados del 0,9% en 2011, aún es prematuro pensar que la recuperación generará empleo y oportunidades de inversión rentables.

[Via CincoDias]

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