Abr
20
¿Un coche demasiado barato? Sepa cómo comprobar si es de buena calidad
En estos momentos, en el mercado puede encontrar muchos coches tirados de precio y tal vez le parezcan demasiado baratos y no se fíe de lo que te ofrecen. Pero existen formas de comprobar si realmente le están vendiendo calidad o si lo poco que cuestan se debe a que no son buenos: tome nota de estos trucos. Información facilitada por Autofácil.es.
1. Por fuera: ojo a los ajustes
Dos elementos de la carrocería -capó y aleta delantera, por ejemplo- presentan un buen ajuste cuando la distancia entre ellos no es excesiva y se mantiene ‘uniforme’ -es decir, no es mayor en una zona y mucho menor en otra-. Un buen ajuste no le permitirá introducir, por ejemplo, un bolígrafo o un dedo entre ambas piezas. Eso sí, antes de juzgarlo, tenga en cuenta el año de fabricación del coche: los ajustes de los modelos actuales son mejores que los de hace diez años.
2. Vano motor: vigile las protecciones
– Compruebe que todos los elementos están protegidos con tapas de plástico.
– Fíjese en todos los cables del vano motor; deben estar bien encintados y sujetos.
– Observe que todos los conectores -puntos donde se enchufan los cables- y manguitos se muestran sólidos en sus puntos de conexión.
– Compruebe que las zonas donde se genera más calor como el colector de escape, el turbo, etcétera están protegidas por escudos térmicos -son unas chapas metálicas-.
3. Por dentro: tacto, vista y oído
– Plásticos: deben resultar agradables al tacto, ya sean blandos o duros. Al mismo tiempo, no deben rayarse si los arañas con la uña. Golpéelos con los nudillos; no debe sonar a hueco.
– Ajustes: en los huecos que existen entre los diferentes elementos que integran un salpicadero -radio, climatizador, guantera- debe haber el espacio justo para que sólo quepa la punta de un lápiz. Además, los tapizados del suelo o del techo deben estar bien fijados.
– Solidez: apoye sus manos en cada bloque del salpicadero -son las partes que lo componen: zona del climatizador, equipo de audio, salidas de aire, zona de la guantera, instrumentación…- y empújelos o presiónelos; no deben crujir ni ceder y, si lo hacen, debe ser muy poco, volviendo a su posición original cuando dejes de empujar.
– Remates: pase el dedo por los bordes de la tapa de la guantera, de los huecos de las puertas, de la parte más baja del salpicadero… No debe encontrar ninguna arista, irregularidad o rebaba que le pueda arañar el dedo. Otro detalle de calidad es que no haya ningún tornillo a la vista.
– Zonas inferiores: al estar más ocultas a la vista, son las más descuidadas y donde se emplean los peores materiales -plásticos duros-; eso sí, compruebe que están bien rematadas -si no es así, en caso de accidente, pueden ocasionar más daños en las piernas-, ajustadas y que se muestran suficientemente sólidas.
4. Motor: qué debe analizar
– Ruido: al ralentí -es decir, con el motor arrancado, el coche parado y sin acelerar- y con las ventanillas subidas, el ruido del motor debe permitir mantener una conversación aunque se hable ‘bajo’.
– Vibraciones: al ralentí, apenas deben apreciarse vibraciones en el volante, el pomo del cambio y los pedales.
– Respuesta al acelerador: circulando muy despacio en segunda velocidad, comprueba que el coche acelera progresivamente conforme vas aumentando la presión sobre el pedal del acelerador y durante todo su recorrido; no debe existir un ‘recorrido muerto’ durante el cual aunque pise el pedal, el motor no responda, ni al inicio ni al final: esto hará que empeore el tacto del pedal.
– Capacidad de recuperación: busque un tramo de carretera llano, recto y sin tráfico. Suba hasta tercera velocidad y deja de acelerar hasta que el motor caiga hasta unas 1.400 rpm. Entonces, pise el acelerador a fondo: el coche debe ganar velocidad con cierta facilidad y sin necesidad de reducir de marcha. Cualquier vehículo que emplee menos de 10 segundos en pasar, en tercera, de 60 a 100 km/h, registrará unas buenas recuperaciones, algo que permite adelantar con seguridad.
5. Chasis: cómodo y ágil
– Pase por una zona bacheada a baja velocidad -menos de 50 km/h-; la suspensión tiene que mostrarse levemente firme, es decir, no debe permitir que la carrocería del coche se mueva mucho, pero sin transmitir golpes secos ni una dureza extrema.
– Tras pasar por un badén a más de 100 km/h o después de superar un ‘guardia tumbado’ a menos de 20 km/h, debe notar que el coche tiende a estabilizarse enseguida, sin que la suspensión siga oscilando de arriba abajo; si ocurre, indicará que la suspensión es demasiado blanda, lo que terminará por marear a los pasajeros.
– En autopista, al pasar sobre zonas con asfalto deteriorado, la suspensión debe hacer que los pasajeros no se vean sacudidos.
– La carrocería debe balancear lo menos posible; cuanto menos se incline el coche, mejor.
– Al entrar en una curva, el eje delantero debe responder de forma inmediata al giro del volante sin que el vehículo tienda a irse de frente en ningún momento.
– En cualquier curva de una carretera secundaria a más de 50 km/h, el eje trasero no debe deslizar, ni debe ‘descolocar’ el vehículo si le sorprende un bache en plena curva.
– Circule a 120 km/h por un tramo despejado de autopista; el chasis es bueno si no percibe los cambios de asfalto y las pequeñas irregularidades. Además, cuando sople fuerte viento de costado, un buen chasis no le obligará a realizar desde el volante constantes correcciones en su trayectoria.
– Fíjese en cómo se comporta al pasar por las juntas de dilatación de los puentes; la carrocería no debe tender a ‘flotar’ después de superarlas ni tampoco ha de notar que el coche se desvía de la trayectoria marcada desde el volante.
6. Equipamiento: como mínimo…
– Seguridad: como mínimo, un coche debe contar con seis airbags, ABS, ESP -si es opcional cuesta desde 450 euros, pero evita que el coche derrape y pierda su trayectoria frenando de forma selectiva cada una de las cuatro ruedas-, anclajes Isofix -sirven para anclar sillitas de niño al chasis del coche; desde 90 euros-, desconexión del airbag de acompañante -suele ser de serie, pero muchas marcas cobran por él desde 80 euros- y faros antiniebla delanteros -desde 120 euros-.
– Comodidad: el coche debe llevar elevalunas eléctricos en todas las puertas, cierre centralizado, dirección asistida, aire acondicionado -800 euros de media-, volante con reglaje en altura y profundidad, asiento del conductor con reglaje en altura -desde 100 euros aproximadamente- y retrovisores eléctricos.
[Via ElEconomista]
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