Jun

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¿No puede pagar la hipoteca? Nueve mecanismos para evitar el embargo

El rescate a la banca española tiene como objetivo sanear los activos tóxicos de la banca, de los que salvan, de momento los créditos hipotecarios. Según la Asociación Hipotecaria Española (AHE) la tasa de mora hipotecaria está en el 2,74% debido a dos razones: por un lado la bajada de los tipos hipotecarios como el euríbor que hace que los hipotecados estén pagando cuotas más bajas que cuando contrataron la hipoteca. Y, por otro lado, que los hipotecados en paro se sitúan entre el 7% y el 9%.

Sin embargo, si no puede afrontar su préstamo HelpMyCash nos dan nueve soluciones para evitar el embargo.

1.Comprobar si la hipoteca cuenta con un seguro de protección de pagos o desempleo, ya que esto cubriría las cuotas mensuales impagadas de hasta doce meses.

2. No esperar hasta el último momento. Si, por ejemplo, faltan pocos meses para que se nos acabe el paro, ahora es cuando todavía tenemos opciones y capacidad de maniobra. Pensemos que, en el momento en que dejemos de pagar, no solo perderemos nuestra vivienda y todo lo invertido hasta la fecha, sino que nuestra deuda aumentará todavía más a causa de los intereses de demora, comisiones de impago, costes judiciales, etc. Hay que evitar a toda costa llegar a esa situación.

3.Tomar parte activa en el asunto. Lo primero es avisar al banco de que, dentro de poco, no vamos a estar en disposición de seguir pagando, e intentar negociar con él una cuota más barata. Entre las opciones para abaratar la mensualidad, encontramos:

Carencia de capital. Se trata de que, por unos meses, paguemos únicamente los intereses sin amortizar capital. Esta operación puede reducir la cuota hasta un 50%. Si todavía no es suficiente, podemos intentar negociar una carencia total para no pagar ni capital ni intereses durante algún tiempo.

Capital diferido o «balloon». Sirve para aplazar el pago de un porcentaje del préstamo hasta la cuota final. Este porcentaje puede llegar a ser del 40%. Mientras tanto, tu cuota mensual disminuye considerablemente, ya que la cuota mensual se recalcula en base al 60% restante. Más tarde, antes de que llegue el pago de la gran cuota final, se amplía la hipoteca o se abre una nueva.

Alargar el plazo de amortización. Si el préstamo era a 25 años, podemos negociar devolverlo en 5 o 10 años más para conseguir ir más desahogados a fin de mes.

Reunificación de deudas. Si hemos llegado a esta situación porque, además de la hipoteca, tenemos múltiples deudas contraídas a través de varios créditos o préstamos, podemos contemplar la opción de agrupar todas nuestras deudas en una sola cuota, mucho más baja que la suma de las que pagábamos antes. La operación implica que pagaremos durante más meses y por lo tanto más intereses en total, pero es cierto que de una forma mucho más cómoda que nos ayudará a llegar con holgura a final de mes.

4.Si no estamos absolutamente seguros de que nuestra situación económica mejorará en breve, es necesario mentalizarse de que es mucho mejor vender la casa cuanto antes, aún si es por menos del valor de nuestra deuda. Por un lado, si comunicamos al banco nuestra intención de vender, aumentamos las posibilidades de que se muestre dispuesto a negociar una reducción de la cuota o unos meses de tregua mientras dura nuestro problema. Por otro lado, será mucho mejor deber 10.000 euros (imaginemos que esa es la diferencia entre nuestra hipoteca y el precio que ofrece el comprador) al banco que 100.000.

Incluso podemos intentar negociar que la deuda quede saldada si lo vendemos en poco tiempo, a pesar de una pequeña diferencia. Lo que seguro no arreglará las cosas es no aceptar la situación y negarse a vender esperando un milagro.

5. Recordar que la ley dice que la dación en pago no es obligatoria para los bancos, pero no que el hipotecado y su banco no puedan llegar a este acuerdo si a ambas partes les parece bien. Se sabe que algunas entidades han aceptado el trato aunque, por supuesto, no se trata de algo que interese hacer público.

Solo pueden tener acceso a esta medida las personas cuyo banco se haya adherido al Código de Buenas Prácticas Bancarias y además cumplan con los 6 requisitos siguientes:

-Todos los miembros de la familia han de estar en paro y carecer de otros bienes o derechos patrimoniales.

-Ha de tratarse de la única vivienda en propiedad.

-La vivienda no ha de superar los 200.000 euros (aunque depende del tamaño de la población).

-La hipoteca no ha de tener avalista. En caso de tenerlo, el avalista se mantiene como garante del préstamo, y si el avalista tiene ingresos o propiedades, el decreto no se aplica.

-Casos que no estén en procedimiento de ejecución.

– La vivienda ya está gravada con cargas posteriores.

6. Acudir a asociaciones de consumidores o de afectados por la hipoteca como la PAH, que ayudan a los hipotecados con problemas de pago proporcionándoles información, llevando a cabo actos públicos y concentraciones, emprendiendo acciones legales y logrando evitar algunos embargos (leer cómo la PAH frena los desahucios).

7. Recordar que, una vez subastada la vivienda, la persona afectada puede solicitar una prórroga del plazo concedido para el desalojo en atención a sus circunstancias personales.

8 .Tener en cuenta que, en el supuesto de que la vivienda hipotecada esté ligada a una actividad profesional o empresarial, no podrá iniciarse su ejecución, si el afectado es declarado en concurso.

9. Pagar lo adeudado antes de que empiece el proceso de embargo. Desde el primer impago hasta que empiecen los trámites del desahucio pueden transcurrir 6 meses. Si en ese tiempo logramos reunir el importe de las cuotas impagadas más los intereses y comisiones de demora acumulados, podremos detener el embargo.

[Via Finanzas]

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