May
12
¿Le han cancelado un vuelo por el volcán? Tiene derecho a reclamar
Los clientes no tienen que plegarse a la excusa «causas de fuerza mayor».
El letrado Mikel Alonso, del Colegio de Abogados de Vizcaya, y especializado en reclamaciones a compañías aéreas, afirma que los pasajeros afectados por las cancelaciones de vuelos originadas por la nube de ceniza volcánica procedente de Islandia «tienen derecho a reclamar» a las aerolíneas aéreas.
Alonso asegura, a través de una nota difundida por el Colegio de Abogados de Vizcaya, que en este caso, los clientes «no tienen que plegarse a la excusa de ‘fuerza mayor’, en la que muchas veces se escudan las compañías para no hacerse responsables».
Según destaca, «es imposible predecir que un volcán va a ponerse en erupción, pero las aerolíneas podrían haber propuesto de inmediato rutas alternativas, otros medios de transporte y, por supuesto, la anulación de todos los billetes con su correspondiente reintegro».
Por ello asegura que «los pasajeros tienen derecho a que las compañías aéreas les compensen los gastos ocasionados y les paguen el daño moral causado».
Apunta, sin embargo, que las compañías están acostumbradas a que les lleguen miles de reclamaciones, y que «hacen caso omiso porque saben que de cada cien reclamaciones, solo un 5 por ciento acaba en un proceso judicial, por lo que prefieren litigar y olvidarse de las demás».
Alonso también recomienda a los consumidores que si tienen algún problema con sus vuelos «el primer paso es poner una reclamación en el mismo aeropuerto en el que sucede, para dejar constancia evidente de lo ocurrido».
En el caso de que la compañía no disponga de hojas de reclamaciones, «lo que ocurre con relativa frecuencia», según puntualiza, hay que poner la reclamación en AENA y si se está en el extranjero «conseguir que alguien de la compañía aérea firme un papel o justificante en el que conste la queja».
También aconseja guardar todas las hojas de reclamaciones, recibos y justificantes de los gastos que ha ocasionado el incidente, y con todo ello dirigirse a una oficina de Consumo y, en su caos, plantear un litigio.
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