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Tres cajas desafían la política de fusiones financieras de la Generalitat
• Penedès y Laietana mantienen el propósito de buscar alternativas al margen de la concentración
• Caixa Girona se enfrenta al Govern y al Banco de España al apearse de la integración de Unnim
La decisión de Caixa Girona de abandonar la fusión con las cajas de Sabadell, Terrassa y Manlleu no solo ha levantado ampollas entre los socios de la entidad financiera. La Conselleria d’Economia de la Generalitat y el Banco de España han visto cuestionada su autoridad por una decisión tan inesperada como escasamente razonada por parte de la entidad de ahorro gerundese. La maniobra escapista se suma a la paralización del proceso que debía unir a Penedès y Laietana. Desacuerdos de las direcciones de las dos entidades sobre el modelo de integración han dejado en stand by un pacto que no se ha dado por roto, pero que no avanza hacia ninguna parte.
Frente a una mayor relajación de los poderes públicos en ese pacto, la decisión de Caixa Girona ha provocado que el aparente distanciamiento con el que el Govern ha dirigido el tránsito de las fusiones se transformara el pasado miércoles en una reacción airada. Se desprende de ella que la caja actuaba al margen del Govern y que este parece disponer de escasos medios para modificar la decisión: «Cumpliendo con las responsabilidades de tutela financiera que tiene encomendadas, y con la estrecha coordinación con el Banco de España, la Generalitat velará por garantizar que se adopten las medidas precisas para asegurar la viabilidad futura de la entidad», planteó el departamento de Economia.
¿Cómo es posible que la decisión del consejo cogiera con el paso cambiado tanto al Govern como al Banco de España? Ambas instituciones han exigido a la caja que se explique sobre los planes para seguir en solitario como parece proponerse. «Pero que se pidan explicaciones en público da a entender que no controlan lo que ocurre ahí dentro», destacaron fuentes sindicales.
Desde el Govern se recuerda que la decisión última depende del consejo de administración de la entidad, pese a que Economía y el Banco de España disponen de un cuerpo de inspectores que siempre pueden bajar al detalle de la gestión diaria y cuestionarla si hay argumentos.
GESTIÓN ANTERIOR / Para algunos sindicatos sí hay argumentos, sobre todo en la gestión del anterior presidente, el convergente Arcadi Calzada, cuya utilización de la obra social no se acaba de entender en el Banco de España. Fuentes financieras atribuyen a la presión política ejercida desde CiU y ERC la decisión de descolgarse de la fusión a última hora. De hecho, los nueve consejeros que votaron a favor de la retirada fueron los representantes de ERC, los de CiU y los impositores, que no suelen desmarcarse de la dirección.
El propio director general, Jordi Blanch –que ya lo era en la etapa de Calzada como presidente–, responsable de conducir el proceso de integración con las cajas del Vallès, se abstuvo en la votación. «Es difícil de entender esa postura», han reconocido fuentes políticas, sindicales y financieras en los últimos días. Tanto como que no se produzca ninguna dimisión en la cúpula de la caja tras el evidente fiasco de la operación.
RAZONES TÉCNICAS / Desde ERC se recomienda no buscar tres pies al gato. «No hay razones políticas de fondo en esta decisión, sino técnicas», comentó una portavoz de la formación republicana. «El problema estaba en el reparto de poder», se aduce sin mayor explicación. Una opinión que no encaja con el hecho de que la caja representaba entre el 23% y el 27% en los órganos de gobierno de la nueva entidad, cuando su peso económico es inferior.
Ha habido una campaña en Girona, en parte encabezada por el propio presidente de la diputación, el republicano Enric Vilert, insistiendo en la pérdida de poder territorial y desplazamiento de centros de decisión: «¿A qué puerta tendrá que llamar un empresario de aquí cuando en Girona ya no quede una sede central?», inquieren en la diputación.
Esa tesis tan solo la respalda una pequeña élite en Girona, si bien parece haber conseguido el apoyo suficiente como para que se aborte la participación en Unnim, destacan fuentes sindicales. En parte, porque el retraso administrativo del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) ha levantado dudas sobre la urgencia del proceso, pese a que efectivamente está en la recta final, y también porque la tibieza mostrada por la Generalitat y el Banco de España ante la paralización de la unión de Penedès y Laietana ha dado a entender a algunos consejeros de Girona que era posible bajarse del tren de las fusiones sin que vaya a haber consecuencias.
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